Turismo
Viernes 18 de octubre de 2024 - 02:35 PM

Vino y ecoturismo: la ruta que no se puede perder en Piedecuesta, Santander

La ruta del vino en Piedecuesta invita a viajar lentamente y se dibuja como la escapada ideal para hablar de enoturismo en Santander. Pasear por los pintorescos cultivos, entre montañas e historias, y brindar con una copa de vino de mora es el plan que aguarda en el corazón rural de esta tierra.

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Majestuosas montañas tostadas por el sol, tierras fértiles, fincas vinícolas, las historias de su gente, disfrutar de las aguas de las cascadas y deleitarse con el sabor inigualable de los vinos artesanales de mora producidos en la región, es el plan que cautiva a los viajeros, y enófilos, que llegan a Santander. Porque más allá de su biodiversidad y tradiciones agrícolas, Piedecuesta se posiciona ahora como el escenario de un proyecto que combina el ecoturismo y la vinicultura.

Se trata de una idea que pretende enaltecer los saberes y sabores locales. Cobró vida hace aproximadamente tres años. Iván Mendoza, creador del programa El Viaje y estudiante de guianza turística del Sena, relata cómo la primera copa de vino Las Cascadas embriagó su espíritu aventurero en aquella visita a la vereda Sevilla, en Piedecuesta. Aquella botella, regalo de un amigo, terminó en una ruta para adentrarse en la historia de este producto artesanal. Lea también: La ruta para descubrir el tesoro del aviturismo en Betulia, Santander

“Me gustó y quedé con la curiosidad de conocer un poco más del proceso y de quienes eran sus creadores”, comenta Iván Mendoza. Por lo que meses después, se reunió con Anderson Rico, hijo de Ricardo Rico, el creador del vino de mora que conquistó su paladar. Así nació la idea de una experiencia de ecoturismo que integrara la vinicultura local. Lo que comenzó como una simple colaboración se transformó en un proyecto de impacto regional que ahora lleva un año y medio en marcha.

Ruta del vino de mora: saberes y sabores locales

La finca Campohermoso, ubicada en la vereda Sevilla, a 2.300 m.s.n.m, es el corazón de la ruta del vino. No solo es el lugar donde se producen entre 6.000 y 8.000 litros de vino de mora al año. Son ocho hectáreas de tradición agrícola, un espacio donde también hay cabida para la conservación de la biodiversidad, y el turismo responsable. Y se agradece.

“Este lugar tiene una riqueza increíble de fauna y flora, y se ubica en una zona privilegiada por sus afluentes hídricos”, destaca Iván Mendoza. Además, desde hace aproximadamente siete años, la producción de vinos ha venido creciendo en Piedecuesta, lo que ha generado oportunidades económicas y un atractivo ecoturístico para la región. Le puede interesar: Parque Bavilú: el sueño de una santandereana que transforma a Zapatoca

Los 20 mil metros cuadrados de cultivo de mora, con los que se produce el vino Las Cascadas, son el resultado de un arduo trabajo. La mora Uva, San Antonio, Castilla son las tres variedades principales que cultiva la familia Rico desde hace 12 años. En los últimos de ellos lo han hecho bajo prácticas agroecológicas que promueven cultivos más limpios y saludables.

“Este proyecto muestra la berraquera Piedecuestana, En esta zona podremos observar diversidad de cultivos que aportan a la canasta alimenticia de los Santandereanos y sobre todo se encuentra en un lugar privilegiado de la Región”, agrega el líder de El Viaje, el operador turístico local.

Vino y ecoturismo: una experiencia sensorial

Hay dos elementos fundamentales que se deben tener en cuenta a la hora de emprender la ruta, así como cuando se elige un vino: desear hacerlo y degustar cada kilómetro, tal como las notas en boca.

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Son entre 4 y 6 kilómetros, que se recorren en aproximadamente tres horas. Pero es una jornada de 12 horas en las que además de conocer los cultivos de mora y aprender sobre el proceso de producción del vino es posible conectar con la riqueza natural del departamento, y bañarse en las frías aguas que caen en cascada en la finca Campohermoso. Además: Santander: un destino cinematográfico

Anderson Rico y su padre tienen claro el objetivo: que la gente viva la experiencia completa, que se sumerjan en la naturaleza y luego disfruten del sabor del vino que se mantienen como una idea que nació en el campo y pretende enaltecerlo.

La experiencia culmina con una degustación de las distintas variedades de vino de mora. “Transformamos el cultivo para brindar vino seco, semiseco y dulce en tres presentaciones: 187 ml, 375 ml y 750 ml”, explica Anderson. Quienes se suman a la ruta lo pueden degustar en medio de los cultivos. Sin embargo, también se comercializa en el ámbito local y nacional. En Bucaramanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta; con algunos convenios en Suaita, Villa de Leyva, San Gil, Barichara y con envíos a todo el país.

Turismo responsable y sostenible en Santander

Además de promover la vinicultura, la ruta del vino tiene un enfoque claro en la sostenibilidad. El equipo de El Viaje colabora estrechamente con productores locales y redes de iniciativas sostenibles, no solo en Santander, sino también en Norte de Santander. Esta alianza busca crear un turismo que sea respetuoso con el medio ambiente y las comunidades rurales.

“La experiencia de la ruta del vino va más allá de un simple paseo. Cada visitante aporta a la construcción de un entorno de oportunidades y esperanza en el campo colombiano”, asegura Iván Mendoza, el guía local. Le sugerimos: Santander tendrá un nuevo destino sostenible: Proyecto Turístico Topocoro Cajasan

Un impulso a la economía local

Uno de los objetivos clave de la ruta del vino es generar impacto en la economía local. Los visitantes no solo disfrutan del vino, sino que también contribuyen al desarrollo de la comunidad circundante. Desde el transporte y la logística, hasta las tiendas y restaurantes locales, cada recorrido es una oportunidad para dinamizar la economía.

“Cada viajero que participa en la ruta se lleva más que una experiencia; se lleva el sabor del trabajo comunitario y el compromiso con el crecimiento de nuestra región”, afirma Mendoza. Además, muchos de los turistas compran productos agrícolas y vinos para llevar a sus hogares, lo que crea una red de clientes frecuentes.

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Guía práctica: ruta del vino

¿Cómo programarse? La ruta del vino se realiza cada dos meses con grupos pequeños, lo que garantiza una atención personalizada y un bajo impacto en el ecosistema. También es posible reservar recorridos privados para familias o grupos de amigos. Todo es a través de Iván Mendoza: 3203430624 o en Instagram: @elviaje.com.co

¿Cuánto cuesta? El costo por persona es de 65.000 pesos en salidas grupales, y el precio varía en el caso de recorridos privados.

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