Íñigo Errejón, ex portavoz parlamentario de Sumar, se ve envuelto en acusaciones de violencia machista que lo han llevado a renunciar a su cargo. El término “gaslighting” resuena con fuerza en los testimonios de mujeres que afirman haber sido manipuladas psicológicamente por el político, destacando una problemática de manipulación emocional que afecta a millones en relaciones íntimas y sociales.

Publicado por: Karoll Zarate Pedraza
El reciente retiro de Íñigo Errejón del parlamento ha generado intensos debates sobre el abuso psicológico en las relaciones de pareja y el rol de la violencia machista en figuras de influencia. Las denuncias en redes sociales por supuesta manipulación emocional, conocidas como “gaslighting” o “luz de gas”, han ganado fuerza tras la publicación de varios testimonios anónimos compartidos por la periodista Cristina Fallarás. Estos relatos describen el comportamiento de Errejón como el de un “maltratador psicológico” que, según las denunciantes, se valió de su posición de poder y simpatía inicial para posteriormente controlar y manipular a sus parejas. Le puede interesar: ¿Qué es un beso arcoíris? la práctica sexual que acusan de ser insegura
El término “gaslighting” describe un tipo de abuso psicológico en el cual el agresor utiliza la manipulación constante para hacer que la víctima dude de su propia percepción, memoria y juicio. El nombre se deriva de la película de los años 40 Gaslight, en la que el personaje interpretado por Ingrid Bergman es engañado por su esposo, quien manipula el entorno para hacerle creer que está perdiendo la razón. Los comportamientos de “gaslighting” suelen iniciar con aparentes confusiones menores, pero con el tiempo evolucionan en patrones de control que buscan desestabilizar a la persona, provocando una dependencia emocional y una pérdida de confianza en su propio criterio.
Mireia Cabero, profesora de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), explica que el gaslighting es una de las formas de violencia psicológica más insidiosas. “Al ser tan sutil y gradual, la víctima comienza a cuestionar sus propios recuerdos y a depender de la versión de la realidad impuesta por el agresor. En esta manipulación, el victimario crea un entorno donde la persona duda de su propio juicio y termina priorizando el criterio ajeno”, comenta Cabero. La experta agrega que, en estos casos, las personas que experimentan gaslighting pueden desarrollar síntomas de ansiedad, depresión y aislamiento social, afectando su bienestar y autonomía personal.
La periodista Cristina Fallarás ha compartido en redes sociales testimonios de mujeres que narran haber sido víctimas de maltrato psicológico a manos de Errejón. En una de las publicaciones, una mujer cuenta cómo el político madrileño le parecía “extremadamente simpático y amable al inicio”. Sin embargo, al cabo de un tiempo, comenzó a experimentar lo que describe como “desplantes y actitudes de gaslighting”, un patrón en el cual siempre se le hacía sentir responsable de cualquier conflicto. “Es como si todo lo que pasara fuera culpa mía, como si yo no fuera capaz de entenderlo a él o la situación, y constantemente me hacía cuestionar mis propias reacciones”, comenta la denunciante en su relato.

Según el testimonio, la víctima escuchó previamente rumores sobre el trato despectivo y controlador que Errejón supuestamente ejercía en sus relaciones, pero dada la posición pública del político, decidió ignorarlos en un principio. Este tipo de manipulaciones, donde la víctima se siente constantemente juzgada y cuestionada, es un aspecto central del gaslighting y responde a un modelo de abuso que se va instaurando gradualmente en las relaciones.
Las denuncias contra Errejón han abierto un diálogo necesario sobre el impacto de la violencia psicológica en el ámbito público. Aunque el gaslighting es común en relaciones íntimas, sus efectos pueden trascender a otros ámbitos de la vida, afectando a las víctimas en el trabajo, la familia y el círculo social. Especialistas en violencia de género señalan que, en muchos casos, el abuso psicológico es tan nocivo como el abuso físico, debido a que las heridas emocionales y psicológicas pueden ser difíciles de superar y, en muchas ocasiones, resultan invisibles para quienes rodean a la víctima.
Este tipo de abuso también suele encubrirse bajo el carisma y la simpatía inicial del agresor, generando una dinámica de dependencia que lleva a la víctima a priorizar la aprobación y el criterio de quien ejerce el abuso. La psicóloga Lucía Llorente, experta en relaciones tóxicas y abuso emocional, señala que el gaslighting provoca una erosión de la autoestima y de la autoconfianza en las personas, quienes finalmente se sienten atrapadas en una dinámica de sumisión. “La violencia psicológica tiene un efecto devastador en la identidad de la persona, dejándola en un estado de vulnerabilidad emocional y dependencia del agresor”, advierte Llorente. Lea: Coljuegos lanza un diplomado sobre juego responsable en el país
La influencia de las redes sociales en la exposición de casos de abuso psicológico ha sido un factor clave en este caso. Los testimonios difundidos por Cristina Fallarás han encontrado eco en una sociedad cada vez más consciente de las dinámicas de manipulación y violencia que existen en diversas relaciones. Al ser un medio de comunicación masivo, las redes sociales permiten a las víctimas compartir sus experiencias y, en muchos casos, motivar a otros a alzar la voz y a identificar comportamientos abusivos en sus propias relaciones.
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En respuesta a estas denuncias, muchos usuarios en redes sociales han expresado su rechazo y su indignación, exigiendo transparencia y justicia en los casos de violencia machista, sobre todo cuando involucran figuras públicas y líderes de opinión. La dimisión de Errejón ha sido vista como una victoria para quienes luchan contra la violencia de género, pero también como un recordatorio de que la manipulación psicológica es un problema real que afecta tanto a la esfera privada como a la pública.
— Íñigo Errejón (@ierrejon) October 24, 2024
La renuncia de Errejón y la gravedad de las acusaciones en su contra han despertado inquietud sobre el compromiso de los políticos con la igualdad de género y la lucha contra la violencia machista. Especialistas en estudios de género sostienen que es vital que los líderes y representantes públicos sean ejemplos de integridad y respeto hacia todas las personas, especialmente en un contexto en el que las denuncias de violencia machista continúan aumentando.
Este caso también evidencia la necesidad de políticas y programas de concienciación sobre la violencia psicológica y la manipulación emocional. Las organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de la mujer subrayan que el abuso psicológico es una realidad que debe abordarse con la misma seriedad que cualquier otra forma de maltrato.
















