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Lunes 24 de agosto de 2026 - 12:00 AM

Topocoro, un territorio donde la biodiversidad encuentra protección

Más de 5.700 hectáreas alrededor del embalse Topocoro conforman una franja de protección y otras áreas destinadas a la conservación de ecosistemas y especies. Allí, el monitoreo ambiental, la investigación y el trabajo con las comunidades hacen parte de las acciones orientadas a preservar la biodiversidad del territorio.

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Publicado por: Suministrado

Con la creación del embalse Topocoro, perteneciente a la Central Hidroeléctrica Sogamoso, también se estableció una franja de protección y otras zonas estratégicas para la gestión ambiental de la central, en el marco del Plan de Manejo Ambiental exigido por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). En estos espacios se restringen los usos que puedan afectar su función ecológica.

En total, son más de 5.700 hectáreas que conforman un cinturón verde alrededor del embalse, además de áreas destinadas a la conservación en la Serranía de la Paz y en las microcuencas que aportan sus aguas al embalse. En este territorio confluyen ecosistemas de bosque húmedo tropical y bosque seco tropical, fundamentales para el mantenimiento de la biodiversidad.

Para acompañar la protección de estas áreas, Isagen cuenta con un equipo de 23 guardabosques que realiza labores de vigilancia, mantenimiento de infraestructura y señalización, monitoreo de flora y fauna y producción vegetal, entre otras actividades.

Isagen protege la franja de protección y áreas de conservación como parte de las medidas establecidas en el Plan de Manejo Ambiental de la Central, cuyo propósito es conservar los ecosistemas, proteger el hábitat de fauna y flora, prevenir la erosión de los suelos, reducir la sedimentación del embalse y contribuir a la conservación del agua y la biodiversidad.

Investigar para conocer y proteger

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La conservación parte también del conocimiento sobre las especies y sus dinámicas. Por ello, los monitoreos permiten hacer seguimiento al número de ejemplares, sus procesos de crecimiento y reproducción y las condiciones de los ecosistemas.

Los resultados obtenidos durante 2025 registraron 473 especies de fauna, entre ellas 307 de aves, 33 de anfibios, 63 de reptiles y 70 de mamíferos, estos últimos distribuidos entre 34 especies voladoras y 36 terrestres.

En cuanto a la flora, los monitoreos permanentes han evidenciado procesos de recuperación natural en diferentes tipos de bosque. Estas áreas verdes funcionan como refugios de biodiversidad y rutas naturales que conectan la franja de protección con las serranías de los Yariguíes y de la Paz.

Las investigaciones cuentan con el acompañamiento de aliados estratégicos con profesionales especializados en biología e ingeniería forestal, además del equipo ambiental de Isagen. Parte de la información científica obtenida ha sido registrada en elSistema de Información sobre Biodiversidad (SIB) Colombia y también ha dado origen a materiales de educación ambiental, como el videopodcast El Camino de la Serpiente.

Más de 600 especies de flora

Las áreas aledañas al embalse albergan más de 600 especies de flora identificadas. Entre ellas se encuentran la ceiba barrigona (Cavanillesia chicamochae), el cedro (Cedrela odorata), el coco cuna (Lecythis tuyrana) y el abarco (Cariniana pyriformis).

La diversidad también se refleja en la fauna. Entre las especies registradas se destacan el carpintero bonito (Melanerpes pulcher), el había sombría (Driophlox gutturalis), el tigrillo (Leopardus pardalis) y la ardilla pioja (Microsciurus santanderensis), esta última endémica.

Las aves, que concentran el mayor número de registros, también han permitido desarrollar iniciativas vinculadas con el territorio. La hembra del carpintero bonito fue seleccionada como imagen de la iniciativa de aviturismo comunitario Topocoro, en la que participan principalmente mujeres de las comunidades de La Playa y Serranía de la Paz, en Betulia; Belmonte, en Zapatoca, y Panorama, en Lebrija.

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Comunidades que conocen para proteger

La conservación de la franja también involucra a quienes habitan en sus alrededores. Instituciones educativas, comunidades rurales, empresarios turísticos y otros actores locales participan en procesos pedagógicos, socialización de resultados de los monitoreos, grupos ecológicos y actividades de apropiación social del conocimiento.

El propósito es que el conocimiento sobre los ecosistemas y las especies contribuya a fortalecer su protección y a promover una relación responsable con el territorio.

473 especies de fauna fueron registradas durante los monitoreos realizados en 2025 en el área de influencia del embalse Topocoro.

La riqueza natural de Topocoro atrae visitantes, pero el acceso al territorio no significa que las áreas protegidas puedan ser intervenidas libremente. La franja de protección y las demás zonas destinadas a la conservación cuentan con respaldo legal y tienen como propósito preservar la vegetación, el suelo, los hábitats y la funcionalidad del ecosistema alrededor del embalse.

Por esta razón, están restringidas actividades como la caza, la tala, las quemas, el aprovechamiento forestal, la instalación de campamentos y la construcción de senderos, entre otras acciones que puedan afectar estos ecosistemas.

El reto consiste en mantener este equilibrio entre conservación, conocimiento y relación con el territorio. En Topocoro, la franja de protección no solo delimita un espacio alrededor del embalse: reúne ecosistemas, especies, procesos de investigación y comunidades que participan en su conocimiento y cuidado.

Publicado por: Suministrado

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