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Columnistas
Lunes 24 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Jugadores de largo plazo

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Las emergencias despiertan lo mejor de una sociedad. El reciente terremoto ha provocado una movilización extraordinaria de solidaridad: empresas, fundaciones, ciudadanos y gobiernos han destinado dinero, materiales y capacidades para ayudar a quienes lo perdieron todo.

Es conmovedor. Pero precisamente porque los recursos son generosos y la necesidad apremiante, tenemos una responsabilidad adicional: no permitir que la ansiedad por actuar rápido nos lleve a actuar inadecuadamente.

Hay cosas que no pueden esperar. Rescatar, alimentar, atender heridos, garantizar albergue y restablecer servicios exige velocidad. Pero reconstruir requiere algo diferente: visión de largo plazo.

En una emergencia también debemos saber caminar despacio. No porque no tengamos afán, sino porque debemos asegurarnos de que cada decisión no solamente resuelva las consecuencias del desastre de hoy, sino que reduzca las consecuencias del próximo.

Pensemos en la vivienda.

En diferentes lugares del país están donando generosamente cemento, acero, ladrillos, cubiertas y otros materiales. Es una demostración admirable de solidaridad. Pero un material es apenas un insumo. Una familia necesita una solución integral.

Entregar materiales sin asistencia técnica, diseño, coordinación y seguimiento puede terminar estimulando involuntariamente nuevas construcciones informales que reproduzcan las mismas vulnerabilidades que el terremoto acaba de evidenciar.

Por eso resulta pertinente Adopta un Hogar, iniciativa promovida por Grupo Argos y Nicky Jam, bajo el sistema de soluciones de vivienda prototipada de Casa Para Mi. Su lógica es diferente: movilizar recursos para entregar viviendas reconstruidas bajo condiciones técnicas y sismorresistentes. No entregar simplemente materiales, sino convertirlos en hogares seguros y hacerlo, además, en tiempos extraordinariamente cortos frente a los procesos tradicionales.

Ese debería ser el principio y el principal enfoque de las donaciones: soluciones integrales.

En paralelo, para organizar los insumos que requieren esas soluciones, podríamos gestionar una gran plataforma, una especie de Banco «Central» de Materiales, que articula otros «Bancos». No necesariamente una enorme bodega física, sino un sistema que permita identificar qué se dona, dónde se necesita, qué solución técnica corresponde, cuáles materiales requiere y cómo garantizar que lleguen hasta convertirse efectivamente en una vivienda segura.

No necesitamos centralizar físicamente los materiales —algunos, además, son perecederos—; necesitamos centralizar la inteligencia con la que los distribuimos.

El Gobierno, a través de la gerencia de la emergencia, tiene una extraordinaria oportunidad para articular esta generosidad con fundaciones, empresas, constructores, universidades y comunidades alrededor de soluciones integrales.

La solidaridad debe evitar financiar informalidad constructiva. Debe llevar ingeniería, diseño y sismorresistencia precisamente a quienes históricamente han tenido menor acceso a ellos.

Las urgencias siempre nos presionarán para resolver el presente. Pero las sociedades que progresan entienden que incluso en medio de una emergencia hay que ser jugadores de largo plazo.

Reconstruir no debería significar volver a dejar las cosas como estaban. Debería significar dejarlas mejor.

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