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Editorial
Lunes 24 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Metrolínea: el retrato de la ruina

Publicado por: Editorial

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El reciente desacato impuesto a Metrolínea por la obra inconclusa del Portal Papi Quiero Piña nuevamente confirma por la vía judicial la crisis que se arrastra desde hace años. Este portal se ha convertido en el símbolo de una debacle que hoy se extiende como una epidemia por toda la infraestructura del sistema, pues afecta a cada una de las construcciones que conforman la red de transporte masivo del área metropolitana.

En efecto, las estaciones y portales de Metrolínea, prometidos como pasos hacia la modernidad y eficiencia, se han transformado en los puntos más críticos en términos de seguridad y salubridad de Bucaramanga y el área metropolitana, pues hoy muestran un paisaje desolador de basura acumulada, grafitis que cubren cada superficie y estructuras metálicas arrancadas o vandalizadas; el mobiliario público es chatarra esparcida, y los espacios cerrados se han convertido en dormitorios improvisados y baños públicos para quienes no tienen otro lugar donde resguardarse.

Esto es el resultado de un saqueo sistemático de los bienes públicos que ha ocurrido ante la mirada indiferente de las autoridades que no actuaron cuando decenas de personas a lo largo del tiempo retiraron elementos metálicos de las estaciones para venderlos como chatarra, una permisividad que causó una depredación que parece no tener fin y que creó en cada estación una zona de alto riesgo para toda la comunidad que transita por sus alrededores.

Hace poco volvió a planearse la recuperación de estaciones, pero pasados casi seis meses desde aquella promesa de estaciones limpias y seguras, que deberían entregarse en septiembre, el deterioro no solo persiste, sino que parece haber aumentado, dejándonos de nuevo frente a la realidad insostenible de que mientras se anuncian millonarias partidas para reconstruir, las estructuras continúan siendo saqueadas y destrozadas, configurando así una nueva afrenta para la ciudadanía.

Es tan grave la situación general que lo que el área metropolitana requiere es que se intervenga a fondo y sin más dilaciones sobre toda la infraestructura del sistema; los portales de Girón y Piedecuesta, los puentes de acceso, los túneles y cada una de las estaciones y paradas requieren una atención inmediata, pues no puede permitirse que estos espacios sigan siendo el rostro más feo del área metropolitana. La intervención debe ser integral, abarcando limpieza, reparación estructural, iluminación y, fundamentalmente, la instalación de un sistema de vigilancia y control que garantice su sostenibilidad en el tiempo.

La responsabilidad por haber permitido que estas estaciones llegaran a este estado de postración es compartida y gravosa. Las sucesivas administraciones municipales y las diferentes gerencias de Metrolínea en los últimos años han mostrado una irresponsabilidad mayúscula al no implementar los mecanismos de vigilancia y mantenimiento básicos que toda infraestructura pública exige y, sobre esto, los organismos de control tienen la obligación de actuar, pues el daño causado al patrimonio de la ciudad y a la calidad de vida de sus habitantes es incalculable. Se trata de establecer con claridad las responsabilidades para que no se repitan los errores que nos han traído hasta aquí.

Publicado por: Editorial

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