El pasado viernes 28 de agosto, 30 estudiantes de la Institución Educativa Los Curos disfrutaron una jornada de diversión, esparcimiento y poesía junto a Cacique, en la quinta visita de 2026 realizada con el proyecto ‘Cumplimos Sueños por Santander’.

Publicado por: Alejandra Acela
Esta fue una visita distinta a las anteriores, pues una nueva actividad se hizo lugar en la agenda del día. La jornada inició antes de que saliera el sol a descubrir con su luz los caminos que llevan a Los Curos, vereda del municipio de Piedecuesta. Allí los pequeños protagonistas del día, 30 niños y niñas de la Institución Educativa Los Curos, aguardaban con ansias junto a sus profesoras y familia la llegada del equipo de Cacique.
“¡Cacique, Cacique!”, se escuchaba a lo lejos el coro de vocecitas dulces y emocionadas, que recibieron calurosamente al equipo del Centro Comercial. A un costado, sobre una de las paredes, se observaba un pendón con el nombre la institución y una frase que reza “El campo es vida”; un recordatorio de una suerte de ‘distancia’ que nos separan, como dos líneas paralelas que ‘Cumplimos Sueños por Santander’ se propuso cruzar.
Como es costumbre, el equipo de Cacique llegó con sus brazos abiertos y las manos llenas: cada niño y niña recibió su kit rojo –tula, gorra y termo–, y unas reglas de juego que, finalmente, apuntaban a un mismo objetivo: disfrutar el día juntos y de la mejor forma.

Un día en la Ciudad Bonita
Al salir del colegio, un profesor los despide, les dice que se porten bien y les da la bendición. Tras orar el padre nuestro en el bus y hacer una parada en El Chivo para recoger a una compañera, empieza oficialmente la aventura.
La primera sorpresa del día la recibió Cacique con cariño, pues los niños hicieron una sentida entrega de cartas dedicadas especialmente al centro comercial, una canasta de frutas de sus propios cultivos y arepas hechas en casa. “Estos productos vienen de la vereda, no del supermercado. Traer esto es una forma de ser agradecidos”, les recuerda su profesora Laura.
Con el tono del día ya establecido –brillante y optimista, por supuesto–, pasan juntos a la sala de cine, recibiendo con agrado su cajita de crispetas y vaso con bebida. La cita fue con el Coyote y el Correcaminos, en la película ‘Coyote vs A.C.M.E.’, que muchos de ellos disfrutaron notablemente al tratarse de su primera vez visitando un cinema.

Pero el día apenas comienza. La siguiente parada era imperdible: Ulibro. Así que, en una fila organizada y custodiada por personal de seguridad de Cacique, los niños emprendieron camino hacia Neomundo. La emoción de visitar la feria del libro permanecía fuerte. Allí, el maestro Isaías Romero los esperaba para disfrutar un taller literario titulado “Poesía: donde las palabras despiertan”. Este espacio, ciertamente, marcó un antes y un después en la percepción de ellos, pues Romero, armado con diversos ejercicios de creatividad, los orientó en un proceso reflexivo y sensible.
“La literatura y el escribir finalmente es un vehículo también para las emociones”, propuso Romero. “La intención fue mostrarles la forma en que lo que ven y escuchan todos los días, teniendo la conciencia de querer contarlo, muchas veces las palabras están ahí, propuestas y dadas para escribirlas desde el corazón”.
Tras recorrer los pabellones de la feria, regresaron al centro comercial para un merecido descanso y almuerzo. La emoción continuaba encendida, al descubrir que probarían unas deliciosas hamburguesas de una reconocida cadena de comidas rápidas y lo mejor: después seguía una tarde de juegos y mucha más diversión.

Me gustó la actividad porque los niños salen y exploran cosas nuevas. Mi hijo tiene Asperger, suele tratar de aislarse, pero se ha sentido cómodo aquí con sus compañeros

Ver ese ‘mar rojo’ de niños –con sus gorras de ‘Cumplimos’– recorrer los pasillos de Cacique y entrar a la zona de arcade jamás deja de conmover. Para ellos, se trata de un espacio que pocas veces, si no jamás, han tenido la oportunidad de disfrutar; y cada segundo contó, pues hasta que las tarjetas no quedaron sin saldo, no se detuvieron un momento.
“Es importante poder contar con este espacio para ellos poderse vincular y disfrutar de este momento tan agradable y tan bonito que da el centro comercial. Son aspiraciones y sueños, y permite que el niño sea sociable”, afirma la docente Laura Duarte.

Cacique mantiene excelente resultados con esta iniciativa
Con esta se cumplen cinco visitas a escuelas rurales en lo que va del 2026, siempre con la bandera de ‘Cumplimos Sueños por Santander’, una afirmación convencida y contundente. Y es que los resultados lo confirman: las sonrisas de los niños, sus ojos brillantes y las palabras de agradecimiento por parte de las instituciones y madres de familia no dejan lugar a dudas.
“El objetivo principal es premiar a todos estos estudiantes que tienen excelentes calificaciones de las diferentes instituciones educativas de diferentes veredas, premiándolos con venir aquí a Cacique a disfrutar, y contándoles que estudiar y ser bueno con sus notas realmente paga”, resalta Martha Moreno Rincón, gerente general de Cacique el Centro Comercial.
De esta manera, el centro comercial continúa apostándole al futuro de la niñez de Santander, sin importar las distancias y los obstáculos para llegar a ellos, sino siempre con la convicción de que la educación tiene el potencial de abrir puertas más allá de la realidad que conocen.














