El más reciente informe de Latinobarómetro presenta una radiografía de América Latina que enciende las alertas. En este escenario, entender cómo funciona el poder, cómo se gobierna y cómo se relacionan los países adquiere un nuevo valor.

Publicado por: Nuevos Proyectos
¿Por qué, si la mayoría de las personas sigue valorando la democracia, crece la sensación de que no está funcionando como debería? Corrupción, desigualdad, polarización y desinformación hacen parte de una conversación que ya no ocurre únicamente entre políticos y expertos. También plantea un desafío para quienes tendrán que tomar, analizar e incidir en las decisiones públicas de los próximos años.
En Colombia, esa preocupación tiene una dimensión concreta. El 62% de las personas consultadas en una encuesta nacional realizada en noviembre de 2025, en el marco de la campaña “cuidar la democracia”,considera que la democracia se está debilitando. La corrupción (42%), la desigualdad (39%) y los enfrentamientos entre posturas políticas (34%) aparecen entre los principales factores asociados a esa percepción.
El panorama regional refuerza la inquietud. En un informe recién publicado este 2 de octubre, con datos recogidos durante 2026, Latinobarómetro revela que el apoyo a la democracia en América Latina se mantiene en 52%. Sin embargo, solo el 26% de los consultados considera que el Estado ha hecho “mucho o algo” por ellos, mientras el 73% afirma que ha hecho “poco o nada”.
La pregunta entonces va más allá de una contienda electoral: ¿cómo lograr que las instituciones respondan mejor a las necesidades de la sociedad?
Parte del desafío está en contar con perfiles profesionales capaces de comprender las relaciones de poder, analizar los problemas públicos y evaluar las decisiones que afectan el acontecer diario del ciudadano de pie.
La anatomía del poder
En ese contexto surge el nuevo pregrado en Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad UNAB, una propuesta que articula el análisis político, la gestión pública y los estudios globales.
“Este programa no se centra solo en la gestión pública, sino en el ejercicio del buen gobierno con enfoque global y con una perspectiva internacional”, explicó María Eugenia Bonilla Ovallos, directora del Instituto de Estudios Políticos (IEP) de la UNAB y coordinadora de este pregrado.

La apuesta es aprender a mirar más allá de la coyuntura, entender las causas de un problema, reconocer los actores e intereses involucrados y analizar las consecuencias que pueden tener las decisiones.
Para ello, el plan de estudios integra cinco líneas de formación: teoría política; Estado y política colombiana; gobierno y gestión pública; relaciones internacionales, e investigación aplicada. Los estudiantes también pueden profundizar en Gerencia Pública o Estudios Globales, a través del Programa de Menores.
Más allá de la teoría, el programa incorpora el aprendizaje basado en proyectos y la posibilidad de vincularse a equipos de investigación del IEP en iniciativas que conectan la academia con actores gubernamentales, organizaciones sociales y redes académicas internacionales.

Entre esas redes se encuentran la Universidad de Salamanca, la Universidad de Brasilia y la red de universidades del Instituto Colombo-Alemán para la Paz (CAPAZ), esta última considerada por la coordinadora de este pregrado como una de las alianzas más sólidas de la UNAB.
La formación amplía además la mirada hacia otros contextos. Los estudiantes deben acreditar dos idiomas en nivel B1 y cuentan con posibilidades de realizar misiones académicas en escenarios como Estados Unidos, Europa, Asia, así como a ciudades principales a nivel nacional.
Más que política
Estudiar Ciencia Política no significa necesariamente aspirar a un cargo de elección popular o trabajar en campañas. Su campo de acción se extiende al sector público, organismos internacionales y de cooperación, organizaciones sociales, firmas de consultoría, centros de investigación, medios de comunicación y empresas privadas.
En estos escenarios, explica Bonilla Ovallos, estos profesionales podrán “analizar coyunturas y fenómenos políticos, sociales e internacionales para comprender cambios en el entorno, anticipar riesgos y oportunidades y aportar información estratégica para la toma de decisiones”.
Una experiencia que ella misma ha llevado a la práctica, pues además de su destacada trayectoria académica, ha trabajado en procesos de formulación y evaluación de políticas públicas en Bucaramanga, liderado proyectos en áreas como discapacidad, población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera, así como paz y derechos humanos. Además de participar en la evaluación de planes y programas de desarrollo con enfoque metropolitano.

La propuesta de la UNAB también permite el reconocimiento de créditos para cursar una segunda carrera en programas como Derecho, Economía, Comunicación Social o Negocios Internacionales, así como para posgrados como la Especialización en Derecho Público, Maestría en Gerencia Pública e Innovación Política, Maestría en Políticas Públicas y Desarrollo, Doctorado en Sostenibilidad y el Doctorado en Derecho.
La confianza en la democracia no se recupera con una única respuesta, pero una sociedad sí necesita cada vez más profesionales capaces de comprender los problemas que la afectan, analizar cómo funciona el poder e incidir en la construcción de respuestas, incluso cuando sus causas y consecuencias trascienden las fronteras.
Ese es, precisamente, el campo en el que se mueve la Ciencia Política, el Gobierno y las Relaciones Internacionales, conoce todos los detalles de esta nueva apuesta académica, única en el nororiente colombiano, AQUÍ.















