Con más de un millón de ejemplares vendidos, la autora argentina habló sobre Cadáver exquisito, la novela que incomoda a sus lectores y los límites de la crueldad humana.

Publicado por: Redacción Vanguardia
“Les pregunté con carne de qué animal estaba hecha la sopa. ‘No es de animal’, me contestaron”. Este microcuento, titulado Carne, fue uno de los primeros reconocimientos literarios de la escritora argentina Agustina Bazterrica y la semilla de Cadáver exquisito, la novela que años después la consagraría internacionalmente, ganaría el Premio Clarín de Novela 2017 y superaría el millón de ejemplares vendidos en todo el mundo.

Perturbadora, macabra y escalofriante, pero también difícil de abandonar antes de llegar a la última de sus 249 páginas, Cadáver exquisito plantea un futuro distópico en el que la humanidad encuentra una forma tan extrema como inquietante de preservar sus hábitos de consumo: ante un virus que acaba con los animales, se legalizan la cría, reproducción, sacrificio y procesamiento de seres humanos para abastecer a una multimillonaria industria cárnica.
En ese mundo, donde la vida humana se convierte en mercancía, las desigualdades sociales persisten incluso en los mostradores de las carnicerías. Mientras los más adinerados pueden acceder a los cortes más exclusivos, los más pobres sobreviven entre los desechos, la carne enferma y los restos que nadie quiere. Una sociedad que, bajo la apariencia de una nueva normalidad, revela hasta dónde puede llegar el ser humano para preservar sus placeres. Lea también: ‘La última noche de Dostoievski’: la novela de Cristina Peri Rossi que desnuda la adicción al juego y sigue vigente 30 años después
El éxito de esta novela, traducida a más de 30 idiomas, ha llevado a los lectores a descubrir otras facetas de Bazterrica, como Las indignas, una historia ambientada en un mundo posapocalíptico marcado por un gran apagón, la guerra por el agua y las catástrofes ambientales, en el que un grupo de mujeres vive sometido a los designios de un culto religioso. También está Diecinueve garras y un pájaro oscuro, su primer libro de cuentos, donde ya se encuentran algunas de las ideas que germinarían en sus novelas y en la obra que prepara para publicar el próximo año.
De visita en Colombia, donde participa en distintos encuentros culturales, Agustina Bazterrica conversó con Colprensa sobre sus procesos creativos, las inquietudes que alimentan sus historias y la manera en que ha vivido el fenómeno editorial de Cadáver exquisito, una novela que incomoda, sacude y obliga a mirar de frente los límites de la crueldad humana.

-Ha sido bastante interesante el fenómeno de ‘Cadáver Exquisito’ tras recibir en 2017 el Premio Clarín de Novela y ocho años de su primera edición…
A mí no deja de impresionarme. Acabo de estar en la feria del libro de Montería donde tuve dos eventos y después firmé libros, y vinieron muchos adolescentes, de 13 o 14 años, diciéndome que este libro les había abierto el hábito de lectura. O gente que me dijo que este libro le cortó la abstinencia o el bloqueo lector que tenían. Incluso un profesor me dijo que había leído el libro y que necesitaba hablarlo con alguien, entonces armó un club de lectura con sus alumnos, lo cual me pareció hermoso, porque ahora terminaron mi novela y empezaron a leer otros libros.
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Es algo que no lo puedo creer porque todas las personas del mundo editorial no dejan de repetirme que son cosas que casi nunca pasan, por lo que vivo agradecida y azorada.
-Además de ‘Cadáver Exquisito’ en Colombia encontramos de su autoría la novela ‘Las indignas’ y el libro de cuentos ‘Diecinueve garras y un pájaro oscuro’, con historias que al inicio parecen tan irreales, pero que al final, como va el mundo, todo parece posible…
Todo el tiempo estoy jugando con el límite. Parece que el libro, sea de cuentos o una novela, todo el tiempo está dentro del género fantástico, pero en realidad no lo es. Nada de lo que yo escribo es fantástico, tan sólo llevo la realidad a un extremo, pero todo puede suceder por completo.
El caso de ‘Cadáver exquisito’, ¿se puede llegar a legitimar el canibalismo? y la respuesta es sí, y de hecho ya ha pasado con el Imperio Azteca. ¿Se puede legitimar a nivel mundial? Bueno, tendrían que darse muchísimas variables, sería casi improbable que eso sea, pero podría ocurrir.
Lo mismo con la novela ‘Las indignas’, porque el mundo está lleno de sectas o grupos coercitivos, similar a lo que ocurre dentro de la historia del libro. Podría pasar que llegue el fin del mundo y uno de esos grupos termine generando una especie de nueva sociedad bajo sus propias reglas. Todo el tiempo estoy jugando con ese límite.
Hay un cuento en ‘Diecinueve garras y un pájaro oscuro’ que se llama ‘Anita y la felicidad’ donde un varón cree que su novia es un alíen, que pasa como un cuento fantástico, pero en realidad no, porque es el punto de vista del varón que lo está diciendo o sospechando pero desde incluso su propia conveniencia.
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Lo mismo ocurre con el cuento de ‘Roberto’, donde una niña dice que tiene un conejo entre las piernas, pero quizás la niña está buscando la manera de hablar de los cambios en el cuerpo, quizás es una niña trans o quizás este cuento sí es fantástico. Yo todo el tiempo estoy jugando con eso y es el lector quien decide.
-¿Ese cuento también podría hablar sobre el abuso infantil en los colegios?
Totalmente. Es un cuento sobre la pedofilia, porque siempre trato de trabajar con otros temas. Me pasó con ese cuento que lo leí para un podcast que después ese video se hizo viral con cuatro millones de views, ahora debe tener más, y había gente que me escribía y me decía: “quiero saber qué es esa niña, o sea, qué es ese conejo”. Necesitaban saber si era o no real ese conejo. Yo todo el tiempo juego con que el lector complete el sentido del libro.
-’Cadáver Exquisito’, que habla sobre un virus que genera un cambio radical en la sociedad, lo publicó antes de la pandemia del Covid-19, lo que quizás cambió la forma de abordar esta historia por parte de los lectores…
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En el libro el virus está cuestionado. Hay que ver si es real o no, cada lector lo tendrá que definir. El tema con el Covid-19 es que lo que parecía improbable o casi fantástico, se volvió real y reconocimos que hubo un montón de pandemias a lo largo de la historia de la humanidad.
Yo elegí un virus porque es algo que no puedes ver a simple vista y podés perfectamente inventar que hay un virus, si sabes manejar no a las masas. De hecho, vale recordar que muchos negaron el Covid-19, decían que era mentira, y era sencillamente ver o imaginarse cómo reaccionan los seres humanos cuando tienen miedo.
-En tiempos de pantallas, saturación de información y desinformación…
Son tiempos de fake news, de la polarización y de las cámaras de resonancia que son las redes sociales donde solo ves lo que vos querés ver, no vas a tener una opinión diferente, lo cual es muy perjudicial porque no tu pensamiento es unilateral.
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-El poder del lenguaje, como también se refleja en su novela…
Es lo que hacemos todos los días, deshumanizar a través del lenguaje con la discriminación y con los prejuicios, pero si querés, con la trata de personas, en especial relacionada con la prostitución, todas esas mujeres que son engañadas, para quienes las secuestran no son individuos, son mercancía.
El lenguaje nunca es inocente y siempre es político, no partidario, político en el sentido de que está reflejando una realidad de la persona que está hablando o la realidad del sistema, que en este caso es capitalista y patriarcal. Le puede interesar: Santander también canta ópera: estas son algunas de las voces líricas de la región
ENTRE MUNDOS OSCUROS
-Del mundo caníbal industrial de ‘Cadáver Exquisito’ el lector puede saltar al mundo postapocalíptico de ‘Las Indignas’...
Fue un proceso muy orgánico porque a mí lo que me pasa es que no me interesa publicar libros por publicar, no me interesa la cantidad de libros, lo que me interesa es que cada libro sea una búsqueda diferente.
No iba a escribir ‘Cadáver Exquisito 2’, aunque hay gente que me lo pide, no me interesa eso, porque esa búsqueda por ahora terminó, y no se si en unos cuantos años vuelva a ella. De esas búsquedas aparece ‘Las Indignas’ porque está muy atravesado por mi propia historia personal porque yo fui a un colegio de monjas alemanas. Mucho de lo que pasa ahí me pasó a mí, llevándolo a un extremo, lo exagero, pero esa sensación de opresión constante era permanente en el colegio al que yo fui.
Cada búsqueda de cada libro es un riesgo, pero yo voy ahí, y los lectores se encontraron con un libro más complejo que tiene un registro poético. Lo mismo va a pasar con la nueva novela que va a salir el año que viene que es un registro porteño, lleno de insultos argentinos, específicamente porteños.
Cada uno de mis libros es una búsqueda y yo no voy a conceder cosas para ser más leída o más traducida.

-¿La poesía en medio del Apocalipsis en ‘Las Indignas’?
Total. Para mí la belleza del lenguaje en medio del horror. Me pasó algo muy loco, yo publiqué ‘Las Indignas’ en el 2023, y un año más tarde leí, de la pila de millones de libros que tengo para leer, ‘Antes que anochezca’ de Reinaldo Arenas, escritor cubano que fue perseguido por Fidel Castro y encarcelado, habla de todo esto y de cómo él escribió libros en situaciones extremas de persecución, escondió libros, reescribió libros, y ahí me di cuenta de cómo la literatura lo salvó.
Ese fue un caso real, y en ‘Las Indignas’ es ficcional, pero realmente también para mí la literatura me salva todos los días.
-Una historia donde la narradora escribe oculta, ya que es una actividad prohibida…
El lector está leyendo esos escritos encontrados donde la narradora ya impone en varios momentos, porque ella misma lo dice, escribo para que esto sea real, para que no se pierda esta realidad.
Tratando de trabajar con su trauma y decide que no se diluya en el tiempo, no desaparecer de alguna manera. Por más que yo no creo en la eternidad, lo que te permite la literatura es eso.
-¿Cómo ha sido el recibimiento de ‘Las Indignas’ tras lo que ha sido, y sigue siendo, ‘Cadáver Exquisito’?*
Lo que pasa es que con ‘Cadáver exquisito’ fue todo muy gradual. Después de tantos años, las ventas son más de un millón de ejemplares a nivel mundial, y con ‘Las Indignas’ está pasando un poco lo mismo. Ayer me había olvidado que tenía un zoom con estadounidenses y hablamos solo de ‘Las Indignas’, y empiezan a aparecer clubes de lectura que están leyendo esta novela, incluso sin conocer ‘Cadáver Exquisito’, y muchas veces todos terminan en el libro de cuentos, que ya sabes que los cuentos siempre son más difíciles en el mundo editorial.
-Los cuentos son el inicio de todo en su literatura…
Es el germen de todo lo que yo escribí después, porque ese libro se publicó en realidad en el 2016 con otro título, y después se reeditó en 2020, donde cambiamos algunos títulos y corregí algunas cosas, pero no de manera contundente.
Fue todo un dilema. Hay cuentos que dije, bueno, tendría que reescribirlos enteros porque uno va avanzando, pero también ves la evolución del escritor, el germen de mis ideas y mi experimentación.
Es un libro que yo quiero mucho porque el germen de ‘Las Indignas’ está en el cuento ‘Arquitectura’ donde la protagonista es una catedral. Igual, en la edición de 2016 había un microcuento que es el germen de ‘Cadáver Exquisito’ que en la nueva edición no lo pusimos y que era una sola frase, yo lo escribí para un concurso que gané, y se llamaba ‘Carne’ y la frase: “Les pregunté con carne de qué animal estaba hecha la sopa. No es de animal, me contestaron”.
Este libro de cuento tiene mucho humor, que quizás no exploré en mis dos primeras novelas, pero en la que voy a estrenar sí, así que el germen de la nueva también está allí.
















