domingo 29 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Las pistas no investigadas en el caso Johana Macías

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La muerte de un bebé de seis días de nacido en Santander generó luto nacional. Johana Andrea Macías fue condenada por este homicidio en 2009. Once años después Vanguardia revisó el proceso.

Mientras que la justicia, en doble sentencia, la encontró responsable de homicidio agravado en contra de su hijo de seis días de nacido, y ya no hay una instancia judicial superior para apelar su condena, ella sigue insistiendo en que es inocente. Su familia le cree.

Ahora recurren a un tribunal internacional para que se revise el proceso penal por la desaparición y muerte del bebé. Aseguran que todos denigran y desacreditan el nombre de Johana, pero pocos conocen el expediente o las pruebas. La familia del padre del bebé, en cambio, pide respetar la decisión de la justicia.

Cuando ella ingresó a la prisión tenía 24 años. Hoy tiene 35. Lleva 11 años en la cárcel de mujeres de Chimitá, en Bucaramanga.

Vanguardia revisó el proceso penal. Habló con fuentes del caso. Estas son las afirmaciones, pruebas y dudas del expediente de Johana Andrea Macías Rangel.

El 4 de junio de 2009, a las 11:30 de la noche, en la Clínica Cañaveral y tras un parto normal, nació el bebé. Con 3.250 gramos de peso y 54 centímetros de talla, el niño llegó al entonces hogar conformado por los docentes Orlando Mosquera, de 26 años, y Johana Andrea Macías Rangel.

Seis días después, la tarde del 10 de junio de 2009, la madre denunció el secuestro de su hijo.

Lo habían raptado estando en su vivienda, ubicada en el barrio Chacarita de Piedecuesta.

El país entero se solidarizó con el caso de esta profesora. Hubo marchas exigiendo que volviera a casa el recién nacido. Unidades del Gaula de la Policía y el Gaula del Ejército Nacional asumieron el caso. Se ofreció una recompensa, que llegó hasta los $50 millones. Desde sacerdotes hasta alcaldes y gobernadores pasaron y posaron en la sala de esa vivienda. Todos rechazaban el secuestro y le brindaban mensajes de apoyo a Johana Andrea Macías Rangel.

Seis días después todo cambió. La tarde del 16 de junio de 2009 fue hallado el bebé sin vida. El cadáver estaba en una bolsa de color negro en la finca Potreros, vereda San José de Aratoca. En la vía entre Bucaramanga y San Gil, zona del Cañón del Chicamocha. Johana Andrea Macías Rangel fue detenida.

Según la Policía, ella confesó el asesinato de su hijo. Ella lo desmiente.

El primero de diciembre de 2011, el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Bucaramanga la condenó a la pena de 37 años y seis meses de prisión como responsable de la muerte de su bebé. Un año después, el 18 de diciembre de 2012 la Sala Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga confirmó el fallo de primera instancia contra Johana Andrea Macías Rangel.

Su caso se presentó ante la Corte Suprema de Justicia, que no fue admitido en casación en junio de 2013, por estar mal presentado. Sin embargo, el alto tribunal explicó que no encontró errores ni vulneración de los derechos de la condenada durante el proceso. Esto, teniendo en cuenta, además, “que la mujer confesó”. Johana Andrea Macías Rangel y su familia ahora aseguran que ella “no confesó”.

La defensa interpuso en 2015 un recurso extraordinario de revisión ante el mismo tribunal, alegando un testimonio nuevo de una persona, quien afirmaba haber participado en el secuestro del bebé. No obstante, la Corte Suprema de Justicia desestimó esta declaración. Como la defensa no quedó satisfecha con la decisión de la Corte, interpuso un recurso de reposición, que fue nuevamente negado el 4 de febrero de 2016, al señalar que no hay lugar a revocar la pena impuesta a la profesora.

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¿Un secuestro?

Johana Andrea Macías Rangel aseguró que el miércoles 10 de junio de 2009, pasadas las 2:30 p.m., luego de que su esposo en aquel entonces saliera a una cita médica, tres personas ingresaron a su vivienda (ubicada en una vía peatonal) en el barrio Chacarita, para raptarla a ella y a su hijo. Un hombre en un Renault 4 de color azul los esperaba en la zona de parqueaderos. De allí fueron llevados hasta la invasión Nueva Colombia. A ella la abandonaron en este lugar y huyeron con el bebé.

“Fui al segundo piso, entré al baño y cuando abrí la puerta, había tres personas en mi casa (dos hombres y una mujer). Alcancé a ver la mujer que estaba al frente de la puerta del baño y a otra persona que estaba subiendo las escaleras. Ella me nombra, me apunta y yo quedo paralizada. Me dijo que tomara el niño. Cuando bajé al primer piso había una persona que estaba en la mitad de la sala. Bajamos con el otro señor que estaba esperándonos en la escalera. El que estaba en la sala fue el último que salió. Él cerró la puerta y fue el que trancó el candado”, aseguró Johana Andrea en una entrevista con Vanguardia en 2013.

Desde el primer momento el testimonio de Macías presentó dudas e inconsistencias para el Gaula de la Policía. Los investigadores entrevistaron a residentes de los barrios Chacarita y Nueva Colombia. Sus testimonios no concordaban con lo dicho por la mujer. Nadie vio a los hombres o a un vehículo azul.

El Tribunal Superior de Bucaramanga en la lectura del fallo que confirmó su condena aseguró que “Johana Andrea Macías Rangel mintió a la hora de denunciar el rapto de su hijo... Se desecha la teoría del presunto secuestro del menor, pues como lo demostró la Fiscalía, eso no fue más que una pusilánime coartada de la procesada para posar ante la opinión pública como víctima y encubrir su fatídica realidad: la de acabar, con sus manos, con la vida de su propio hijo”.

Sin embargo, el abogado de Johana Andrea Macías Rangel en ese entonces, Rafael Cuentas Moreno, aseguró que se presentaron pruebas que validaban la tesis del secuestro. “Lo que ocurrió es que nunca fueron tenidas en cuenta. ¿Por qué? Desde un comienzo se partió de la base que el rapto nunca ocurrió, y cualquier prueba que la defensa presentara sería rechazada. Ya había un prejuzgamiento, producto de lo mediático que fue el caso. La defensa respondió a esas inconsistencias y también se tergiversó mucha información. Por ejemplo, se incluyó el testimonio de una señora que vendía tintos o minutos en el barrio Nueva Colombia. Ella dice que no se percató de los hechos y que no vio a Johana Andrea. Sin embargo, cuando ella declaró en el juicio, da a entender para la hora de los hechos, aproximadamente entre dos o tres de la tarde, ella se encontraba descansando y no en la entrada a Nueva Colombia...”.

La justicia consideró que “no es creíble” el testimonio de Johana Andrea Macías Rangel cuando asegura que una vez la abandonan en Nueva Colombia, se regresa caminando hasta el barrio Chacarita, ubicado a 2,5 kilómetros de su residencia. Además, un informe de la Policía advierte que cuando la entrevistaron esa tarde sus vestiduras estaban intactas. De hecho, hace menos de una semana había tenido un parto “por lo que su condición de salud no estaba dada para este tipo de caminata...”.

Sin embargo, la familia tiene otra versión de lo que ocurrió, cuyo testimonio, según el abogado Rafael Cuentas Moreno, no se incluyó en el proceso. El padre de Johana Andrea Macías aseguró en el expediente que “pasadas las cuatro de la tarde la vi venir demacrada. Venía vuelta nada. Me grita: ‘me robaron el niño’. La alcanzó a tomar, porque alcanza como a desmayarse. La llevo a la casa...”. El padre salió a instaurar el denuncio ante las autoridades. Una fuente de la familia le dijo a Vanguardia que “Johana Andrea se veía muy mal. Ella se cambió en el baño del primer piso de la casa de los papás, también en el barrio Chacarita. Se puso ropa de la mamá. La sorpresa fue que al otro día esa ropa estaba lavada. Un bolso que Johana llevaba nunca apareció. Alguien externo a la familia de ella lavó esa ropa. Cuando le preguntamos a la persona, por qué lo hizo, respondió ‘que tocaba lavarla’. Lo ilógico de esto es que sacan la ropa del baño de los papás y la llevan a otra casa. Solo después nos dimos cuenta de eso. Por qué hicieron eso, si esa ropa era un medio de prueba. No sabemos...”.

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Pero existen más elementos extraños en este caso. Una vez denunciado el secuestro del bebé ante el Gaula se recibe una llamada diciendo que una persona tiene al niño. El padre y un hermano del entonces esposo de Johana Macías, junto con hombres del Gaula del Ejército recorren municipios de Santander y Boyacá como San Gil, Socorro, Curití, Santa Ana y Tunja siguiendo esta pista. Luego de varios días localizan a un joven que dice saber quiénes tiene al menor de edad. No obstante, nunca entregó la localización exacta. Días después es encontrado el cadáver del bebé.

En la sentencia del Tribunal Superior de Bucaramanga se incluye el testimonio de un agente del Gaula del Ejército donde advierte que “estas personas buscaban obtener dinero, pero en realidad no tenían alguna clase de información. Hecho que evidencia el interés de terceros de desviar la investigación”.

Aún falta un elemento más oscuro en esta historia. En octubre de 2012, tres años después de la muerte del bebé y cuando el Tribunal Superior de Bucaramanga está a punto de resolver la apelación contra la sentencia de Johana Andrea Macías Rangel, aparece Emanuel Serrano Oliveros, un hombre con cédula de ciudadanía de Cajamarca, Tolima. El padre de Johana es contactado por este hombre y luego rinde testimonio ante la Fiscalía.

El abogado de la defensa Rafael Cuentas Moreno explicó que “el señor padre de Johana Macías empieza a recibir anónimos sobre una persona que conocía de los hechos. Cuando me comentan la información contactamos a esta persona. Nos entrevistamos con él. Dijo varias cosas y le pedimos elementos probatorios que sustentaran su declaración. Esa persona entrega unas prendas de vestir que llevaba el niño cuando fue raptado. Saca una fotografía de la otra hija de Johana Andrea. Entrega unas llaves del inmueble de acceso a la casa en Chacarita. Esta persona admitió que participó en el secuestro y que estaba dispuesto a testificar. Así lo declaró a la Fiscalía. Pero es inaudito que una persona que admite que participó en un crimen, simplemente sea descartada por la Fiscalía. Esa investigación por este nuevo testimonio naufragó. En una ocasión un representante de la Fiscalía me dijo que la sentencia ya se dio y por eso este caso no les interesa...”.

Una fuente cercana a la familia le dijo a Vanguardia que “Emanuel Serrano Oliveros aseguró que les ofrecieron $20 millones por secuestrar a la hija de Johana Andrea Macías Rangel, pero como ese día no estaba, se llevaron al bebé. Les dieron anticipo de $4 millones...”.

Emanuel Serrano Oliveros aseguró a las autoridades que le entregó el bebé a Orlando Mosquera, padre del menor y, en ese entonces, esposo de Johana Macías. “...yo le entregué el niño en mención al papá vivo... quiero que se sepa la verdad, quiero saber qué pasó con el bebé, por qué lo mataron...”.

Johana Andrea Macías Rangel, a partir de este testimonio denunció el 2 de octubre de 2012 ante la Fiscalía a Orlando Mosquera y a su cuñado, Víctor Mosquera, por la presunta participación en el homicidio.

En entrevista con Vanguardia, Johana Andrea Macías Rangel incriminó a su esposo en la muerte de su hijo. “Él me dijo que estaba detrás de esto el día que tuve mi primera visita. Simplemente me pidió perdón, me dijo que nunca pensaron que las cosas fueran a salir como salieron. Nunca me dijeron en qué momento se les volvió la situación de manera que le hicieran daño (al bebé)...”.

Vanguardia se comunicó esta semana con un vocero de la familia de Orlando Mosquera, quien expresó que ni él, ni su familia se pronunciarán sobre este caso, ya que la justicia en varias instancias ratificó la responsabilidad de Johana Andrea Macías Rangel en el homicidio de su hijo.

En el 2012, cuando se conoció este testimonio, el Tribunal Superior de Bucaramanga no lo admitió por extemporáneo. Sin embargo, en la sentencia aclaró que “es un hecho indubitable que Johana Andrea Macías Rangel no actuó sola en el filicidio, teniendo de presente ciertas evidencias y aspectos y circunstancias en derredor del hecho, como el testimonio de la rectora del colegio donde labora la acusada y de sus compañeras de trabajo (de que Orlando Mosquera se mostró indiferente ante la noticia del rapto de su hijo)...”.

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Ocho años después, la Fiscalía General de la Nación, le aseguró esta semana a Vanguardia que se “encuentran en etapa de investigación” las actuaciones de Orlando Mosquera, padre del bebé, y Emmanuel Serrano Oliveros, quien aseguró que participó en el secuestro. A su turno, la Corte Suprema de Justicia expuso en 2016, al no admitir revisar el caso, que no tiene validez la declaración de Emmanuel Serrano Oliveros, ya que “se comprobó que no hubo secuestro, pues quedó claro en las sentencias (anteriores) que no fue raptada, y que además de ella, al parecer su esposo también estuvo involucrado en la muerte del infante”.

¿Confesó el crimen?

El 16 de junio de 2009, una vez es capturada y llevada a una audiencia de legalización de captura, las autoridades notifican que Johana Andrea Macías Rangel había confesado que asesinó a su hijo introduciéndolo en una bolsa y luego arrojándolo en una escarpa del Cañón del Chicamocha. El Gaula de la Policía dijo que esa tarde, ante un agente, la profesora cambió la versión del secuestro, y afirmó que ella llevó al bebé hasta la zona de pescadero para entregarlo a una mujer, a quien describió como de “aspecto delgado”.

La agente del Gaula de la Policía Claudia Ramírez testificó que estuvo con Johana Andrea en el recorrido por la zona del Pescadero, a donde acudieron luego de que la profesora asegurara que en esta área entregó su hijo a una mujer. “...Nos detuvimos en un lugar. En el momento emana un olor. Ella empieza a angustiarse, empieza a desesperarse y me dicen busquen allá. La miro y ella me decía. Claudia perdóneme, perdóneme. Claudia busquen allá y me señala el precipicio. Le dije, qué pasa. Me dijo: ‘Eché vivo (al bebé) en esa bolsa y lo boté...”.

Sin embargo, en el juicio quedó en evidencia dos exámenes siquiátricos a Johana Andrea. En el primero, recién fue capturada, el siquiatra forense que la atendió explica en su informe que ella aseguró que confesó que mató a su hijo, que registraba síntoma depresivo, pero que no recordaba cómo murió el niño o cómo llegó al Cañón del Chicamocha. “...Ella dijo que tenía una nube negra en la mente...”. No obstante, el experto consignó que la paciente se contradice en la información que le entregó. Meses después, en una nueva cita, el mismo siquiatra forense consigna en su dictamen que “ella negó rotundamente lo conversado en la primera cita. Que ella nunca dijo que había matado al bebé y habló del secuestro...”.

El abogado de la defensa Rafael Cuentas Moreno afirma que Johana Andrea no ubicó el lugar donde estaba el cadáver del bebé y presume que esa información ya la tenían por inteligencia las autoridades. Además, Macías Rangel denunció ante la Fiscalía por falso testimonio a la agente del Gaula que afirmó escuchar su confesión. “Esa misma agente estuvo horas antes tres horas encerrada en una habitación interrogando a Johana. Cuando llega una familiar, la encuentra tirada en el piso y la agente incriminándola...”, aseguró una fuente cercana a la familia.

Pero hay un elemento más. Germán Bohórquez Macías es un conductor de una volqueta, quien aseguró a las autoridades que vio el 10 de junio de 2009 a Johana Andrea Macías Rangel en la zona del Cañón del Chicamocha. Asegura que tenía un bulto que sería el bebé y cargaba un casco de moto. Afirma que la vio a eso de las 11:30 de la mañana. Pero la familia asegura que Johana Andrea Macías Rangel, a esa hora, estaba en la casa, pues “alrededor de las once de la mañana recibió una llamada de una compañera de trabajo al teléfono fijo de la casa”.

Al respecto, el Tribunal Superior de Bucaramanga validó la tesis de que ese día Johana Andrea fue hasta el Cañón de Chicamocha en motocicleta y arrojó a su hijo a un barranco entre las 12:00 del mediodía y la 1:30 de la tarde. La familia sostiene que en ese tiempo Johana Andrea Macías estaba en la casa en el barrio Chacarita y aseguran tener pruebas. Por eso llevaron su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Allí se encuentra su proceso. ¿Cuándo habrá un pronunciamiento? No se tiene una fecha.

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