martes 09 de febrero de 2021 - 12:00 AM

En Florián, Santander padre e hijo murieron en una cascada

Padre e hijo, un adulto de 37 y un menor de 8 años, cayeron al vacío en las famosas Ventanas de Tisquizoque, en Florián, sur de Santander, ayer hacia el mediodía.
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“Dos personas se resbalaron y cayeron al precipicio” les informó un ciudadano a las autoridades.

De inmediato la Defensa Civil y el Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, acudieron con el fin de realizar las labores de acordonamiento, rescate y levantamiento.

Al llegar hallaron a Javier Ancisar, oriundo de Ibagué, quién quedó exánime en la primera caída de la cascada, a unos 58 metros de altura. Al cierre de esta edición se desconocía si habían encontrado el cuerpo del menor.

El niño se habría acercado mucho al abismo, se deslizó y se fue imparable... Su papá habría intentado salvarlo arrojándose, pero a él tampoco lo contuvo nada.

Habitantes de Florián dijeron que ambos residían en Bogotá.

Habían llegado desde la capital de la República de visita donde unos familiares, en la vereda El Gualilo.

Ya en 2016 había ocurrido un accidente similar, cuando maravillados por el bello paisaje de ‘Las Ventanas de Tisquizoque’, Miguel Ángel Leguizamón y Ricardo Augusto Sánchez, también cayeron al vacío de forma irremediable, fatídica.

Lea también: Un cuerpo fue hallado flotando en el río Fonce en San Gil.

Imponentes y peligrosas

Las Ventanas de Tisquizoque salen de una cueva convertidas en una impresionante cascada de tres caídas. Tienen más de 300 metros y sus aguas provienen de la quebrada La Venta.

Angie González, una guía experta que conoce muy bien este sitio, afirma que es necesario informar y prevenir sobre lo peligrosa que es la cueva si no se accede con la orientación de alguien que sepa hasta qué punto se puede llegar.

Dijo que allí los guías de Florián colocaron una cinta de peligro, pero la gente no hace caso y cruza la barrera.

“Uno como guía sabe en qué punto la laja de la cueva se pone resbalosa.

“Hay que cuidar los pasos, incluso desde que se cruza el puente colgante para entrar a la caverna.

“La corriente de la quebrada que lleva hasta donde desemboca la cascada, es dura, no parece y la gente se confían, al caerse uno, claro, se lo lleva tal cual como un tobogán”

“Uno no se debe acercar a la parte donde ya empieza el hueco grande, esa zona hay que admirarla de lejos porque incluso hasta la brisa le puede jugar una mala jugada a uno y hacerlo resbalar”. Otras dos vidas inocentes se suman a la ‘leyenda’.

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