Juntos somos más
Sábado 07 de septiembre de 2024 - 06:30 PM

Mario Atria, un líder que convirtió la migración en una oportunidad de vida en Bucaramanga

Mario Atria es un migrante venezolano que ha logrado ganarse el respeto y el cariño de la comunidad en Bucaramanga gracias a su pasión por la cocina y su espíritu de servicio. Luego de estudiar arquitectura en la Universidad Santo Tomás, ha transformado su vida ayudando a otros y manteniendo viva la tradición culinaria venezolana.

Mario Atria, servidor social y emprendedor migrante en Bucaramanga (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Mario Atria, servidor social y emprendedor migrante en Bucaramanga (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Compartir

En Bucaramanga, un migrante se ha ganado el respeto y el cariño de cientos de locales y venezolanos, no solo por su habilidad para preparar hallacas, sino por su incansable espíritu de ayuda. Él es Mario Atria, un hombre que dejó atrás su país para forjarse un futuro en Colombia y que ha convertido su pasión por la cocina y su vocación de servicio en un motor de cambio.

Mario Atria, hijo de padre italiano y madre venezolana, llegó a Colombia en 1976, cuando sus padres decidieron enviarlo a estudiar en el Colegio La Salle debido a problemas en la educación en Venezuela. Allí completó su bachillerato.

Posteriormente, se trasladó a Pamplona, donde estudió durante tres años en el seminario menor de la ciudad. “Siempre he tenido el don de ayudar, pero mi idea nunca fue ser cura”, comenta Atria, quien pronto se dio cuenta de que su vocación estaba en otro camino.

Regresó a Bucaramanga para estudiar arquitectura en la Universidad Santo Tomás, una carrera que desempeñó con pasión y vocación. Durante sus estudios, tuvo la idea de vender reglas de dibujo, lo que le permitió financiar su educación.

Le puede interesar: Jorge Arrieta, un entrenador que encontró en el baloncesto un puente de integración en Colombia

Con su emprendimiento ‘Mi Hallaca Atria’, Mario Atria ha logrado integrar su pasión por la cocina con el servicio social, ofreciendo comida típica y transferencias de dinero, lo que lo ha ayudado a crecer y establecerse en Bucaramanga. Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA
Con su emprendimiento ‘Mi Hallaca Atria’, Mario Atria ha logrado integrar su pasión por la cocina con el servicio social, ofreciendo comida típica y transferencias de dinero, lo que lo ha ayudado a crecer y establecerse en Bucaramanga. Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA

¿De dónde surgió el impulso de Mario Atria por ayudar a los demás?

Mario recuerda con especial cariño su primer aporte como servidor social en Colombia, durante la tragedia de Armero. “Hice unos papelitos y se los di a los vecinos para que me ayudaran a recolectar cosas y enviarlas. Cuando llegué a casa esa noche, había unas 200 personas esperando, y lo que pensaba recoger en bolsas terminó llenando un camión”, relata, destacando cómo una iniciativa sencilla puede convertirse en una gran labor.

A lo largo de los años, ha repetido este tipo de acciones solidarias, como en el terremoto de 6,4 grados que provocó una avalancha en la cuenca del río Páez en el Tolima. “Lo haría una y mil veces; ayudar es una satisfacción muy bonita”, menciona.

Publicidad

En Colombia, Mario se casó con la santandereana Odilia Ramírez, con quien tuvo tres hijos: Antonio José, Rosa María y Marianna. En 2004, la familia decidió regresar a Venezuela, que en ese momento vivía su mejor época. Sin embargo, con el paso de los años, la situación en el país se deterioró, y la escasez de productos hizo cada vez más difícil trabajar en la construcción. “Transportar cemento era como mover contrabando”, recuerda.

En 2017, Mario y su familia decidieron regresar a Colombia, sin saber que esta vez sería por un largo tiempo. “Hoy puedo decir que Colombia es mi segundo hogar. Aquí aprendí a ser un guerrero, a no rendirme, a pesar de sufrir una fuerte depresión al ver cómo mi país se desmoronaba. Me adapté completamente, y aunque tengo derecho a la nacionalidad colombiana, nunca he visto la necesidad de buscarla”, puntualiza.퍰℠

Mario Atria, su esposa Odilia Ramírez y sus tres hijos, Antonio José, Rosa María y Marianna, son símbolo de  resiliencia tras regresar a Colombia en 2017, buscando nuevas oportunidades tras la crisis en Venezuela. Marco Valencia / VANGUARDIA
Mario Atria, su esposa Odilia Ramírez y sus tres hijos, Antonio José, Rosa María y Marianna, son símbolo de resiliencia tras regresar a Colombia en 2017, buscando nuevas oportunidades tras la crisis en Venezuela. Marco Valencia / VANGUARDIA

Durante su tiempo en Colombia, ha formado parte de Juntas de Acción Comunal a nivel departamental y ha administrado grupos en redes sociales, como ‘Venezolanos en Colombia Bucaramanga’ en Facebook. “Tener estos grupos me ha permitido ser una ayuda para muchas personas, publicando temas de trabajo, jornadas de salud, educación, cómo sacar el PPT, cómo abrir una cuenta bancaria, esta información la suministro a través de la Alcaldía, Organizaciones, Migración Colombia o el mismo Centro Intégrate de Bucaramanga, que ya conocen mi trabajo”, explica.

Durante la pandemia, Mario ayudó a coordinar rutas de caminantes para que unas 300 personas pudieran regresar a Venezuela. “Mi recompensa es ayudar, y eso se ha convertido en mi terapia”, afirma Atria.

Con un alcance de medio millón de personas, la información que Mario transmite a través de sus grupos ha sido de gran utilidad para muchos migrantes.

Le puede interesar: Podcast | Encuentros Sin Fronteras: La educación migrante, desafíos y oportunidades en Bucaramanga

Mario cuenta que llegó al Parque San Pío a vender hallacas y coquitos en el mercadillo campesino. Esto empezó como sugerencia de un vecino y se transformó en un emprendimiento que le permitió estabilidad económica. ��Foto: Marco Valencia  / VANGUARDIA
Mario cuenta que llegó al Parque San Pío a vender hallacas y coquitos en el mercadillo campesino. Esto empezó como sugerencia de un vecino y se transformó en un emprendimiento que le permitió estabilidad económica. Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA

Mario Atria, un migrante emprendedor en Bucaramanga

“Cuando regresé a Colombia en 2017, sin dinero y destrozado, un vecino me sugirió que hiciera hallacas, ya que en algún momento les regalé unas y quedaron encantados. Pensaba hacer 30, pero terminé haciendo 400. En ese momento me di cuenta de que había un nicho de mercado por explorar”, comenta.

Publicidad

Los domingos, se dirigía al Parque San Pío, donde vendía sus hallacas en el mercadillo campesino. No solo se limitó a las hallacas, sino que también comenzó a vender coquitos de dulce, un producto típico venezolano.

Su interés y dedicación lo llevaron a participar en el Festival de las Colonias, donde trabajó junto a Alba Pereira, encargada del stand de Venezuela y líder social de la comunidad en ese momento.

Gracias a su esfuerzo, Mario también consiguió un espacio en el Parque de los Sueños, donde vende tamales tolimenses, santandereanos y hallacas, lo que le permitió estabilizarse económicamente sin abandonar su labor como servidor social.

A partir de su emprendimiento ‘Mi Hallaca Atria’, identificó la necesidad de ofrecer servicios de transferencias de dinero de Colombia a Venezuela, lo que se convirtió en una ayuda fundamental para aquellos paisanos que querían enviar dinero a sus familiares. “Integro mis dos trabajos. Por ejemplo, hoy hay una jornada de salud y al lado coloco el aviso de transferencias bancarias y las hallacas. Eso me ha permitido crecer aún más y lograr cierta estabilidad económica en Bucaramanga”, señala.

Publicidad

Durante la temporada navideña, Mario se asocia con otros emprendedores para impulsar sus ventas. “En diciembre, fácilmente vendo 200 panes de jamón, todo con el objetivo de ayudar a otras personas”, añade.

Mario Atria ha logrado ganarse la confianza de los bumangueses y venezolanos gracias a su dedicación y trabajo y asegura que su labor radica en “seguir posicionando de manera positiva a los venezolanos en Colombia. Mi consejo es dejar atrás ese duelo interno y enfocarse en salir adelante, fijarse una meta y perseguirla hasta cumplirla”, concluye.

Le puede interesar: La ‘dulce’ conquista de una migrante venezolana en Bucaramanga

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad