Buscar la leche, unos pañales o una marca de mantequilla se ha convertido para los venezolanos en una hazaña muchas veces difícil de cumplir. Mientras la escasez crece, el Gobierno afirma que todo se trata de un ‘boicot’ de los opositores políticos.

Publicado por: MARU MORALES
A las 11 de la noche la mayoría de los habitantes de cualquier ciudad del mundo duermen, ven televisión, trabajan, disfrutan de un concierto en vivo o bailan en un local nocturno. Mientras los habitantes de Caracas y otras ciudades de Venezuela, el país con las reservas petroleras más grandes del planeta, están acomodándose en una silla portátil, en una acera o una carpa improvisada en medio de la calle, esperando a que amanezca.
A esa hora se comienzan a formar filas en la entrada de supermercados, públicos o privados, para intentar entrar al día siguiente entre los primeros y garantizarse su ración de productos empacados. Otros más temerosos de la inseguridad -que solo en enero cobró la vida de 436 civiles y 15 funcionarios policiales- llegan a las 5 a.m. Los locales abren tres horas después.
Desde que comenzó 2015, la generalización de las colas llegó a tal punto que los gobernadores de tres estados (Yaracuy, Falcón y Bolívar) emitieron decretos prohibiendo la pernocta frente a locales comerciales. La Asociación Nacional de Usuarios y Consumidores de Venezuela, Anauco, dijo esta semana que 6 de cada 10 venezolanos deben hacer colas para comprar alimentos, independientemente de la clase social.
Más controles
Para intentar eliminar las visibles aglomeraciones, redes gubernamentales Abastos Bicentenario, Mercal y Pdval implementaron a inicios de enero un mecanismo de control de ventas, adicional al capta huellas aplicado desde 2014, a través del último número de la cédula. Lunes 1 y 0, martes 2 y 3, miércoles 4 y 5, jueves 6 y 7, viernes 8 y 9, sábado del 0 al 4 y domingo del 5 al 9.

“Este método ha ayudado a que no se aglomere todo el mundo todos los días. Pero puede ocurrir que por tu número de cédula te toque comprar hoy, pero hoy no llegue nada; y que mañana llegue algo, pero tú no puedas comprar. Además, si hoy (es lunes) llevas harina, el sábado no puedes volver a comprarla. Tienes que esperar 8 días comprar harina otra vez”, me explica una de las cajeras del Bicentenario ubicado en Palo Verde, al este de Caracas.
Entro. Hay harina de maíz (3 paquetes por persona) y margarina (4 envases de 250 gr por persona), además de algunas verduras y otros productos de menor consumo. Para evitar el vacío en los anaqueles, la gerencia llena las estanterías con lo que haya: sal, agua embotellada, refresco o bolsas de Nestea.
La variedad es el otro problema: hoy solo llegó harina Venezuela (del Estado) y harina PAN (de empresas Polar), y la margarina que hay es marca Vigor. No hay aceite, papel sanitario, azúcar, café, leche en ninguna presentación, pañales, toallas femeninas, jabón, carne, champú, enjuague, pollo, atún enlatado ni ningún producto de limpieza.
En el Metro
Para los usuarios del Metro de Caracas era habitual ver a personas con bolsas del mercado los fines de semana. Pero durante los últimos meses, la imagen es diaria. A toda hora hay gente trasladando bolsas con algunos productos. Las conversaciones siempre son las mismas: “Señora, disculpe, ¿dónde consiguió papel sanitario?”, “Señor, ¿esa leche dónde la compró?”.
María viaja junto a mí en el subterráneo. Vive al este de Caracas. Le pregunto si ha visto toallas femeninas por donde vive y enseguida me da su diagnóstico: “No me he fijado, pero seguro los buhoneros (vendedores callejeros) tienen. Esto es una corrupción horrible. En el mercado no hay nada, pero ellos tienen todo. Eso sí: tienes que pagar al precio que les dé la gana. La ley no es para ellos. El gobierno solo va contra los empresarios”.
Raúl va sentado junto a María. Vive al sur oeste de la ciudad: “Ayer en Farmatodo (intervenida por el gobierno el 1 de febrero bajo acusación de conspiración y acaparamiento) de Vista Alegre había toallas de mujer y pañales. Para llevar los pañales había que hacer cola, para las toallas no. Ya no habrá nada”.
La señora Eugenia se une: “Yo vengo de Luvebras y del Excelsior Gamma (cadenas privadas). En uno me hicieron hacer la cola, aunque no iba a comprar jabón, que era lo que había llegado, y en el otro tuve suerte porque había leche. Mi esposo pagó 2 y yo pagué 2. Estoy más tranquila porque no conseguía desde hace como tres semanas”.
Ni en el Caracazo
Me bajo en la estación del Metro de Zona Rental, en pleno corazón de Caracas y camino hasta el Centro Comercial Bicentenario, inaugurado por Hugo Chávez en agosto de 2012. A lo largo del trayecto hay a una larga fila de gente que recostada contra una reja, con paraguas, una sillita portátil o un helado intentan palear el sol de las 11 am.
María Morillo está sentada afuera esperando a su hija: “Mi hija se vino a las 11 de la noche de ayer a hacer la cola. Aún no sale. Es primera vez que se ven estas colas así. Esto comenzó en 2014. Ni siquiera cuando el Caracazo. A mí se me salen las lágrimas de tener que pasar por esto. Mi hija tiene 3 hijos, ella tiene que venir y hacer la cola porque si no ¿cómo los alimenta?”.
Jonathan y su mamá vienen saliendo. Llevan 3 bolsas llenas. Veo 3 pollos enteros, varios paquetes de harina de maíz y aceite. Responden con frases cortas: “Había de todo menos leche y nada de limpieza. Pagamos como Bs 800. Llegamos a las 6 am. Abren a las 8 am. Vamos saliendo ahorita”. Se ven cansados: son las 11:30 am.

La cola se interrumpe en la entrada del centro comercial. Tomo algunas fotos y un video con discreción. Un militar uniformado pero desarmado, va dejando pasar a los de la fila de 20 en 20. Me identifico como periodista esperando lo peor, pero no pasa nada. Me deja entrar. Bajo por una rampa y ahí me encuentro otra cola. La gente se pone tensa pensando que me quiero adelantar sin formarme. Les explico que solo busco información.
“Los medios de otros países están hablando muchas cosas que no son. Aquí siempre se ha hecho cola, pero claro, no como ahora. Antes la cola fluía”, me dice una abuelita que no me da su nombre.
Al escuchar lo de los medios extranjeros, Marisol Venoni, una mujer de unos 30 años interviene: “Los medios de afuera no están informando la verdad. Aquí hay un bloqueo económico, las grandes cadenas como la Polar, que es la que más produce, restringen la comida. Eso es lo que está pasando aquí”.
Racionamiento.
El control de la venta es por persona. Al momento de pagar, cada quien tiene que presentar su cédula y esta debe coincidir con el terminal del día. “Hoy solo atendemos las cédulas que terminan del 0 al 4. Si no tiene esos números, no puede comprar aunque sea lisiado, tercera edad, embarazada o haya hecho la cola desde la hora que sea”, me informa tajante uno de los cajeros.
Están dejando llevar 3 kilos de harina de maíz, 2 kilos de caraota, 2 potes de margarina de 250gr, 2 kilos de azúcar, 2 litros de aceite, 3 pollos enteros, 4 kilos de carne, 2 envases de mayonesa, 2 litros de cloro, 3 paquetes de pasta de medio kilo, 2 frascos de salsa de tomate, 2 potes de lavaplatos, 3 kilos de arroz, 2 paquetes de papel sanitario de cuatro rollos, 6 paquetes de toallas femeninas, 2 tubos de crema dental y 2 paquetes de protectores diarios femeninos. Solo se consigue una marca de la mayoría de los productos.

Tania Vasquez viene de Catia, una populosa zona chavista, al oeste de Caracas. Llegó a las 5:30am; es la una de la tarde y aún está en la cola para pagar. Tiene unas 30 personas por delante. El jabón de lavar y el suavizante se terminaron cuando ella entró. Vino a buscar pañales para su bebé de año y medio, pero no hay. “El jueves hice cuatro horas de cola por un paquete de pañales. La leche Prebio 1 que le doy a mi bebé tampoco se consigue.
Toda la familia está pendiente y el que consigue me la compra. Compotas, champú, toallitas, nada de lo que sea de bebé se consigue. Esto ocurre en parte porque hay mucha gente que abusa y compra más de lo que necesita, pero también creo que el Presidente tiene la culpa, porque yo no entiendo como aquí estamos así, que no conseguimos nada y el anda viajando. ¿Qué va a pasar en 6 meses o en un año?”.
Cifras de referencia al 04 de febrero de 2015
-El suel do mínimo en Venezuela desde el 1 de febrero es de Bs 5.634,47 ($2’086.840,7 pesos)
-La inflación entre enero y noviembre de 2014 fue de 64%
-El Banco Central de Venezuela dejó de publicar el índice de escasez de alimentos en marzo de 2014. En ese momento era de 29,4%.
-La Canasta Alimentaria se ubicó en Bs 17.230 ($6’381.481) al cierre de diciembre de 2014 y en enero de 2015 se disparó a Bs 30.176 ($11’176.296) según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros.
-La Escasez de medicamentos en Caracas es de 60% y en el interior de Venezuela de 70% según cifras de la Federación Farmacéutica.
















