La conversación entre ambos gobiernos aumenta la tensión regional mientras Washington evalúa nuevos pasos.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La reciente comunicación telefónica entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, sigue generando inquietud en la región. Aunque la conversación, según revelaron fuentes citadas por la agencia Reuters, fue breve y sin mayores concesiones, el trasfondo de esa interacción continúa despertando interrogantes sobre el futuro político de Caracas. Por ahora, ni el Palacio de Miraflores ni la Casa Blanca han entregado versiones completas sobre lo discutido.
Solicitudes rechazadas y creciente presión internacional
De acuerdo con la información divulgada por Reuters, Maduro habría planteado una serie de peticiones destinadas a garantizar una salida segura del país, incluidas solicitudes de amnistía para él y su familia, así como la eliminación de sanciones que pesan sobre más de 100 funcionarios del régimen venezolano. Muchos de ellos enfrentan señalamientos por violaciones a los derechos humanos, corrupción y narcotráfico.
Las fuentes consultadas por la agencia aseguran que el mandatario estadounidense rechazó la mayoría de dichas solicitudes durante una llamada que no superó los 15 minutos y que tuvo lugar el pasado 21 de noviembre. Trump, según el reporte, le habría ofrecido a Maduro solo una semana para abandonar Venezuela con su familia bajo un pasaje seguro que, de acuerdo con las mismas fuentes, expiró el viernes anterior. La consecuencia inmediata habría sido la declaración posterior del líder republicano sobre el cierre del espacio aéreo venezolano.
#LOÚLTIMO | Según la agencia Reuters, en la llamada telefónica con Trump, Nicolás Maduro habría pedido amnistía plena para él y su familia, remoción de sanciones de unas 100 personas y que la vicepresidenta dirija una transición antes de unas elecciones.
— Noticias Caracol (@NoticiasCaracol) December 2, 2025
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Tensiones en aumento y señales de incertidumbre
La posibilidad de que Maduro intente una nueva propuesta permanece abierta, mientras en Washington el Consejo de Seguridad Nacional fue convocado de urgencia para analizar la situación. El despliegue militar estadounidense en el Caribe —que incluye el portaviones más grande del mundo, aviones caza, buques de guerra y miles de tropas— ha sido presentado como parte de operaciones antidrogas. Sin embargo, en Caracas se interpreta como una maniobra con intenciones de derrocar al mandatario.
La Casa Blanca, por su parte, ha mantenido una posición ambigua. Su portavoz, Karoline Leavitt, evitó confirmar si Trump ya tomó una decisión con respecto a una eventual intervención militar y tampoco descartó el envío de tropas a territorio venezolano. “Hay opciones disponibles para el presidente, y dejaré que él se exprese sobre ellas”, insistió.
Mientras tanto, Maduro continúa buscando mostrar fuerza interna. Este fin de semana encabezó una multitudinaria marcha en Caracas, en la que reiteró su discurso de resistencia y denunció lo que describe como 22 semanas de “terrorismo psicológico”. Durante el acto también anunció la creación de un buró político encargado de asumir la dirección estratégica de la revolución bolivariana en un contexto marcado por la incertidumbre y la presión internacional creciente.
















