La Policía Metropolitana arrestó al exembajador en Washington bajo sospecha de filtrar información sensible.

La detención del exembajador británico en Estados Unidos y la caída simultánea del expríncipe Andrés sacuden los cimientos del gobierno de Keir Starmer en lo que analistas ya comparan con el caso del espía Kim Philby durante la Guerra Fría.
Una mañana de lunes fue suficiente para que la caída de Peter Mandelson pasara de escándalo político a caso criminal. La Policía Metropolitana de Londres detuvo este lunes al exministro laborista de 72 años en su vivienda del barrio londinense de Camden, bajo sospecha de conducta indebida en cargo público por haber filtrado información gubernamental sensible al millonario pederasta convicto Jeffrey Epstein.
Una detención mediática
La BBC transmitió en directo el momento en que el que fuera considerado el arquitecto del Nuevo Laborismo subía a un vehículo policial sin distintivos. Pocas imágenes resumen mejor el colapso de una carrera política que duró décadas. Además: Giro en la herencia de Jeffrey Epstein: quién heredará los 290 millones de dólares

Scotland Yard informó que la detención se produjo tras los registros realizados en los últimos días en dos propiedades vinculadas al exembajador: una en Londres y otra en el condado de Wiltshire.
Mandelson fue trasladado a una comisaría para ser interrogado, en una jornada que también trajo otra novedad de alto impacto, apenas días antes, el expríncipe Andrés —hermano del rey Carlos III— había sido detenido y posteriormente puesto en libertad por una fuerza policial diferente, la del Valle del Támesis, bajo cargos similares de mala conducta en cargo público durante su época como enviado comercial del gobierno británico. Lea también: Se descubre la impactante carta de famosa exmodelo a Jeffrey Epstein: “mi hija tendrá a cinco amigas en casa”
Ambas detenciones son parte de una investigación de alcance sin precedentes, al menos siete fuerzas policiales del Reino Unido están evaluando o investigando activamente información relacionada con la red de Epstein.
La Policía Metropolitana lidera el caso Mandelson. La de Surrey busca testigos sobre presuntos delitos de trata de personas en Virginia Water.

Las de Essex y Bedfordshire analizan vuelos privados vinculados al financiero en los aeropuertos de Stansted y Luton. La de West Midlands revisa registros de vuelos en Birmingham entre los años noventa y 2018. Le puede interesar: La sopresiva confesión de Bill Gates sobre su relación con Jeffrey Epstein
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Y la de Norfolk examina documentos relacionados con la finca real de Sandringham, donde Andrés habría alojado a Epstein y a su cómplice, Ghislaine Maxwell, hoy en prisión en Estados Unidos.
Las revelaciones de los ‘documentos Epstein’
La causa directa de la investigación sobre Mandelson se encuentra en los llamados “papeles Epstein”, divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Esos documentos revelaron que el político laborista envió al magnate, en 2009, información reservada sobre los planes del entonces primer ministro Gordon Brown para vender activos públicos en respuesta a la crisis financiera.

Un año después, le alertó sobre el paquete de rescate que la Unión Europea planeaba para Grecia. Datos sensibles, de alto valor político y financiero, entregados a un hombre que los acumulaba como moneda de cambio. Además: Elon Musk pagaría defensa de víctimas de Epstein demandadas por señalar a sus abusadores
La trayectoria de Mandelson hace aún más vertiginosa su caída. Nieto del ministro laborista Herbert Morrison, fue seducido por la política desde los 12 años, cuando visitó Downing Street y se sentó en la silla del primer ministro Harold Wilson.
Del poder a la celda: la caída del “príncipe de las tinieblas”
Fue el estratega en las sombras de los gobiernos de Tony Blair, el “príncipe de las tinieblas”, temido por su eficacia y su despiadada disciplina interna. Fue ministro, comisario europeo de Comercio entre 2004 y 2008, y el hombre que Keir Starmer designó en diciembre de 2024 como embajador en Washington, reconociendo así su peso histórico en el laborismo.
Nueve meses después fue destituido fulminantemente cuando el alcance de su relación con Epstein, a quien llamaba su “mejor amigo”, se volvió imposible de ignorar.
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Cuando estalló el escándalo, Mandelson sostuvo que desconocía las actividades del millonario y que el tráfico de menores en sus fiestas le había pasado inadvertido, “tal vez porque soy homosexual”.
La explicación no convenció a nadie. La avalancha de revelaciones continuó: una fotografía lo mostraba sin pantalones leyendo documentos junto a una mujer en un apartamento de Epstein en París; se supo que había prometido presionar al gobierno británico en favor de los intereses del magnate; y aparecieron los mensajes con información confidencial.
A principios de febrero se desvinculó del Partido Laborista para, dijo, no “causar más vergüenza”. Poco después, Starmer anunció legislación para retirarle formalmente su título de lord por mala conducta en cargo público.

La consultora en bancarrota
El golpe final llegó este viernes, antes incluso de su detención, Global Counsel, la consultora que Mandelson cofundó, se declaró en bancarrota.
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La empresa, que había crecido hasta convertirse en una de las principales firmas de asuntos públicos del Reino Unido, con unos 80 empleados, perdió en pocas semanas a clientes como Barclays, Tesco y Klarna, que cancelaron sus contratos tras la publicación de los papeles Epstein.
La administradora Interpath tomó el control y despidió a la mayoría de la plantilla. “La pérdida rápida y repentina de clientes ha tenido un impacto monumental en el negocio”, señaló el director ejecutivo de la firma interventora.
Para el gobierno de Starmer, el escándalo representa la mayor crisis política de su mandato. El analista y exasesor laborista Paul Sinclair no dudó en compararlo con el caso del espía doble Kim Philby durante la Guerra Fría, superando incluso al escándalo Profumo de los años sesenta.
“Lo único que se podría decir en defensa de Kim Philby es que al menos creía en algo”, señaló Sinclair. Mandelson, en cambio, “parece creer solo en sí mismo”.
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El primer ministro sobrevivió a la crisis inmediata tras pedir disculpas públicas a las víctimas de Epstein y recibir el respaldo de su grupo parlamentario, pero Sinclair anticipa que el laborismo podría tener un nuevo líder antes del receso parlamentario del verano, especialmente si las elecciones locales de mayo resultan, como él prevé, “un desastre”.
Mientras tanto, en algún lugar de Estados Unidos, siguen sin abrirse las taquillas de almacenamiento que Epstein alquiló desde 2003 y que, según The Telegraph, nunca fueron allanadas por las autoridades. Lo que contengan podría sacudir aún más a los poderosos de ambos lados del Atlántico.













