La tragedia que deja más un centener de muertos es el resultado de una combinación de factores geológicos y urbanos que potenciaron el impacto de los movimientos telúricos.

Publicado por: John Arias
Los dos terremotos que sacudieron el Caribe venezolano el miércoles 24 de junio de 2026 y que dejaron al menos 164 muertos y 971 heridos, según el balance oficial preliminar, constituyen un fenómeno poco frecuente conocido como “doblete sísmico”, una situación en la que dos sismos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia y en una misma zona geográfica.
De acuerdo con Carlos Lozano, investigador y consultor en Ingeniería y Riesgo Sísmico, aunque este tipo de eventos no son comunes, sí pueden ocurrir en regiones con una complejidad tectónica como la que existe en Venezuela. Le puede interesar: Un siglo bajo amenaza: los terremotos más fuertes que han golpeado a Venezuela
“Estamos hablando de dos sismos de alta magnitud que ocurrieron con cerca de 39 segundos de diferencia. Es algo poco frecuente, pero que puede suceder en zonas donde existen fallas geológicas segmentadas y acumulación de esfuerzos tectónicos”, señaló el experto.
La región afectada se encuentra en una de las áreas tectónicamente más complejas del norte de Suramérica. Allí convergen las placas tectónicas Caribe y Suramericana, y adicionalmente se tiene el sistema de fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar, estructuras geológicas que comprenden el sistema montañoso de los Andes venezolanos y se extienden hacia la Costa caribeña.
Lozano estimó que una de las posibles hipótesis es que la ruptura inicial provocada por el primer terremoto de magnitud 7,2 desencadenó casi de inmediato una segunda ruptura en un segmento de falla cercano, generando el sismo de magnitud 7,5.

La combinación que aumentó la destrucción en Venezuela
Más allá de la rareza del fenómeno, el especialista indicó que la magnitud de los daños se explica por la coincidencia de varios factores que incrementaron el potencial destructivo de los movimientos telúricos.
El primero fue la alta magnitud de los terremotos. Ambos superaron la magnitud 7, un nivel considerado capaz de producir graves afectaciones en extensas áreas.
A esto se sumó la poca profundidad de los eventos. Según explicó Lozano, se trató de sismos superficiales, con epicentros ubicados a menos de 30 kilómetros de profundidad, lo que permitió que las ondas sísmicas llegaran con mayor energía a la superficie terrestre.
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Otro elemento determinante fue la cercanía de los epicentros a centros poblados. En algunos casos, las distancias más cercanas fueron de apenas 20 a 40 kilómetros respecto a zonas habitadas, aumentando la intensidad con la que se percibió el movimiento sísmico.
“Para que un sismo tenga un alto nivel de destructividad se deben combinar varios factores: una alta magnitud, poca profundidad, cercanía a los centros poblados, las características de los suelos y los niveles de sismo resistencia de las construcciones”, indicó.

El papel de los suelos y las edificaciones tras terremotos en Venezuela
Lozano destacó que no todos los daños dependen exclusivamente de la fuerza del terremoto. Las condiciones locales también influyen de manera decisiva.
Los suelos blandos, por ejemplo, pueden amplificar las ondas sísmicas y aumentar la duración del movimiento del terreno. Asimismo, la calidad de las edificaciones y el cumplimiento de normas sismorresistentes determinan la capacidad de las estructuras para soportar un evento de esta magnitud.
Por ello, imágenes de edificios colapsados y graves afectaciones en distintas ciudades venezolanas reflejan la interacción entre el fenómeno natural y las condiciones urbanas existentes en las zonas impactadas.
Réplicas en Venezuela podrían continuar durante semanas
Tras el doble terremoto, las autoridades han reportado al menos 30 réplicas. El investigador explicó que este comportamiento es completamente normal después de un evento sísmico de gran magnitud.
La tendencia esperada es que las réplicas disminuyan progresivamente en magnitud a medida que pasa el tiempo, aunque podrían seguir presentándose durante varias semanas e incluso meses debido a que la corteza terrestre continúa ajustándose tras la liberación de energía acumulada.
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“Lo normal es que las réplicas vayan disminuyendo en magnitud con el tiempo. Sin embargo, por tratarse de un sismo superior a magnitud 7, el proceso de relajación en la región epicentral puede prolongarse durante semanas o meses”, indicó.
El experto también hizo un llamado a la ciudadanía a no difundir rumores o cadenas falsas sobre supuestas predicciones sísmicas. “Los sismos no se pueden predecir. Lo más importante es seguir únicamente la información oficial y mantener siempre medidas de preparación y prevención ante los eventos sísmicos”, concluyó.
¿Qué implicaciones podría tener para Santander los terremotos ocurridos en Venezuela?
Aunque los terremotos ocurrieron en territorio venezolano, los expertos advierten que Santander no es ajeno a la dinámica tectónica de la región. Carlos Lozano explicó que algunos de los sistemas de fallas que atraviesan Venezuela tienen continuidad hacia Colombia, especialmente en la zona de frontera. “Parte del sistema de fallas de Boconó, tiene presencia en el territorio colombiano, por lo que existe una incidencia de su actividad sísmica en esta parte del país”, precisó.
El especialista recordó que la historia sísmica de la región demuestra esa conexión. Uno de los ejemplos más conocidos es el terremoto del 18 de mayo de 1875, un evento de gran magnitud que destruyó gran parte de Cúcuta y varias poblaciones ubicadas entre Colombia y Venezuela.
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Lo que sí evidencia este evento, según el experto, es la necesidad de mantener la preparación de la ciudadanía ante eventos de este tipo en una región como Santander, caracterizada por su constante actividad sísmica. El departamento alberga el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, considerado uno de los más activos del planeta, además de sistemas de fallas cercanos como la falla de Bucaramanga.
“Tenemos una tectónica diferente a la de Venezuela, pero también contamos con condiciones para que se produzcan eventos sísmicos con incidencia en nuestra región. Por eso la clave siempre es estar preparados y participar de los simulacros realizados por las entidades gubernamentales”, afirmó. Lea también: La tierra repitió su historia: los terremotos de Venezuela reviven la pesadilla de 1967
¿Podría un terremoto en Venezuela causar daños en Santander?
De acuerdo con Lozano, los terremotos de gran magnitud tienen efectos regionales y pueden sentirse a cientos de kilómetros de distancia. En caso de registrarse un evento fuerte cerca de la frontera, ciudades como Cúcuta serían las más expuestas debido a su proximidad con estos sistemas de fallas geológicas activas. Le puede interesar: Desgarradoras imágenes tras terremotos en Venezuela: familias buscan a sus seres queridos entre escombros
Para Santander, el nivel de afectación dependería de factores como la distancia al epicentro, la profundidad del sismo, las características de los suelos y la capacidad sismo resistente de las construcciones.
Por ello, más que generar alarma, el doble terremoto ocurrido en Venezuela sirve como recordatorio de que el riesgo sísmico es una realidad compartida en la región andina y que la mejor herramienta para reducir sus consecuencias siguen siendo el conocimiento del riesgo en la región, el cumplimiento de las normas de construcción sismo resistente y las estrategias de prevención y preparación para la ciudadanía.














