Las labores de emergencia avanzan con maquinaria y voluntarios mientras crecen las señales que alimentan la ilusión de encontrar sobrevivientes.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Antes de la tragedia, el plan era sencillo: reunirse para ver el Mundial de fútbol y celebrar la graduación de Juan Diego Cremi. Hoy, ese encuentro quedó suspendido por la incertidumbre. Desde hace más de 18 horas, su familia espera noticias mientras los equipos de rescate remueven los escombros del edificio Petunia, en Caracas, que colapsó tras los dos fuertes terremotos que sacudieron a Venezuela.
Aunque el tiempo avanza y las condiciones son cada vez más complejas, Marianella Cremi, hermana del joven de 23 años, se aferra a una convicción que no ha perdido desde el primer momento. “Mi corazón me dice que está vivo”, repite mientras permanece junto a su madre, a pocas cuadras del lugar donde ocurrió el derrumbe.
Juan Diego se encontraba viendo el partido entre Brasil y Escocia cuando, a las 6:04 de la tarde del miércoles 24 de junio, un sismo de magnitud 7,2 estremeció el país. Apenas 39 segundos después, un segundo terremoto, de magnitud 7,5, terminó por provocar el colapso del edificio. El fenómeno, conocido por especialistas como un “doblete sísmico”, deja decenas de fallecidos y miles de personas heridas.
Una búsqueda que no se detiene
Mientras Marianella acompaña a su madre, quien ha preferido mantenerse alejada de las ruinas, su padre, Mario Cremi, permanece junto a los rescatistas participando en las labores de búsqueda de Juan Diego y de su novia, Sabrina Bolognesi, de 22 años.
“Como saben que mi hijo está allí con su novia, me han dado prioridad para ingresar”, contó el padre, agradeciendo el apoyo de los organismos de socorro y de los voluntarios que trabajan sin descanso.
Con el paso de las horas, la llegada de una grúa permitió mover las enormes placas de concreto que dificultaban el acceso a las zonas donde podrían encontrarse sobrevivientes. Sin embargo, los rescatistas continúan solicitando herramientas e implementos de protección como picos, palas, gatos hidráulicos, palancas, cascos, tapabocas y gafas de seguridad.
Ante esa necesidad, amigos de la familia recorrieron ferreterías para conseguir los elementos requeridos y también se ofrecieron como voluntarios para apoyar la emergencia.
Marianella aseguró que a su padre le informaron sobre la presencia de Los Topos de México, el reconocido grupo de rescatistas especializado en atender desastres de gran magnitud en diferentes países.
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Esperanza entre los escombros
Juan Diego y Sabrina no estaban solos cuando ocurrió la tragedia. También los acompañaban Sofía Bolognesi, hermana menor de Sabrina, y Victoria Delgado, amiga del grupo.
Gracias a que Mario Cremi permanece cerca de los equipos de rescate, pudo conversar con el socorrista que logró sacar con vida a Sofía durante la madrugada.
“Yo personalmente la saqué. Tenía las piernas atrapadas y fue muy difícil liberarla, pero lo conseguimos”, le habría relatado.
Victoria también fue rescatada con vida. Desde entonces, solo Juan Diego y Sabrina permanecen desaparecidos.
La familia viajó desde Acarigua, ubicada a más de 320 kilómetros de Caracas, apenas conoció las primeras imágenes del colapso a través de las redes sociales. Tras conducir durante más de cuatro horas, llegaron a la capital cerca de la medianoche.
Inicialmente encontraron una lista de personas rescatadas donde aparecían los nombres de Juan Diego y Sabrina. Sin embargo, al no localizarlos, comenzaron un recorrido por distintos centros asistenciales, entre ellos el Hospital Domingo Luciani, el Hospital Pérez de León, la Clínica El Ávila, Salud Chacao, la Clínica Sanatrix y La Floresta.
“Había listas por todas partes, personas corriendo, gritando y buscando a sus familiares, pero el nombre de mi hermano no aparecía en ningún hospital”, recordó Marianella.
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Más tarde habló con Victoria, quien le explicó que, cuando comenzó el primer terremoto, el grupo descendía rápidamente por las escaleras desde el sexto hasta el segundo piso, momento en el que el techo colapsó. Juan Diego y Sabrina caminaban detrás de Victoria y delante de Sofía, una circunstancia que mantiene viva la esperanza de que ambos hayan quedado atrapados en algún espacio con posibilidades de sobrevivir.
Esa esperanza también se alimenta de las versiones entregadas por los rescatistas, quienes aseguran haber escuchado gritos provenientes del interior de los escombros. Además, trascendió que una persona atrapada en el edificio logró enviar un mensaje de WhatsApp a sus familiares, una señal que refuerza la posibilidad de encontrar sobrevivientes.
Mientras espera noticias, Marianella recuerda el último encuentro con su hermano durante su ceremonia de graduación como administrador. Ambos habían acordado reunirse nuevamente para ver la final del Mundial en Acarigua.
Antes de despedirse, ella escribió un mensaje que nunca alcanzó a mostrarle: unas palabras de agradecimiento por haberle enseñado todo lo que sabe sobre fútbol.
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“Tengo la certeza de que si no se lo mostré, es porque él lo va a leer cuando nos volvamos a ver”, concluye con la esperanza intacta de abrazar nuevamente a su hermano.














