El exfuncionario estadounidense considera que el pacto puede fortalecer políticamente a la presidenta encargada de Venezuela y cuestiona las condiciones en que fue negociado.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El nuevo acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela abrió un capítulo distinto en la relación entre Washington y Caracas. Para Elliott Abrams, exfuncionario del Departamento de Estado estadounidense, el pacto no puede entenderse únicamente desde el ámbito económico.
En una entrevista para un medio radial, Abrams sostuvo que el acuerdo también tiene un fuerte componente político y consideró que uno de sus principales efectos podría ser el fortalecimiento de Delcy Rodríguez al frente del Gobierno venezolano.
El pacto anunciado por Donald Trump contempla la participación de Estados Unidos en el desarrollo de 17 campos petroleros venezolanos, con reservas estimadas en unos 65.000 millones de barriles.
El proyecto también plantea una inversión cercana a los 100.000 millones de dólares para recuperar parte de la infraestructura de una industria golpeada durante años.

Venezuela, por su parte, sostiene que mantendrá la propiedad de sus recursos naturales. Rodríguez ha señalado además que el acuerdo tendrá una vigencia de 25 años y que la meta es superar una producción de 1,5 millones de barriles diarios.
El petróleo vuelve al centro de la relación entre Washington y Caracas
Para Abrams, el alcance del acuerdo va más allá de la recuperación de la industria petrolera.
Ya que el exfuncionario considera que Trump está utilizando el acceso al crudo venezolano como parte de una estrategia política hacia Caracas y que el entendimiento puede darle respaldo internacional a Rodríguez mientras permanece en el poder.
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Su lectura es una valoración política del acuerdo y no una conclusión oficial sobre las intenciones de los gobiernos involucrados.
Uno de los puntos que genera debate es precisamente la estructura del pacto. Aunque se ha informado que una nueva empresa tendría participación estadounidense mayoritaria en la producción efectiva de los proyectos, todavía existen aspectos legales, financieros y operativos que no han sido explicados en detalle públicamente.
Abrams cuestiona la legitimidad política del acuerdo
Durante la entrevista, Abrams también puso en duda que Rodríguez tenga el respaldo democrático suficiente para comprometer al país en un acuerdo de estas dimensiones.
El exfuncionario argumentó que la actual administración venezolana no surgió de una elección presidencial y cuestionó que la Asamblea Nacional haya aprobado el pacto.

A partir de esa lectura, sostuvo que un eventual Gobierno elegido en unas futuras elecciones podría revisar las condiciones del acuerdo.
La presidenta encargada de Venezuela, sin embargo, ha defendido el entendimiento con Washington. Rodríguez asegura que el país conservará la soberanía sobre sus recursos y que la llegada de capital, tecnología y capacidad operativa permitirá recuperar una industria estratégica para la economía venezolana.
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Un acuerdo que todavía deja preguntas abiertas
Más allá de las posiciones políticas, uno de los principales interrogantes está en cómo se ejecutará el proyecto.
Todavía existen dudas sobre el financiamiento de la recuperación de la infraestructura, la operación de los campos y la distribución definitiva de los beneficios. Expertos y abogados también han pedido mayor claridad sobre el contenido y las condiciones del acuerdo.

Mientras Caracas presenta el pacto como una oportunidad para recuperar su industria petrolera, en Estados Unidos el Gobierno de Trump lo plantea como una vía para aumentar el suministro de crudo y fortalecer sus reservas estratégicas.
El debate, por ahora, se mueve entre esas dos lecturas: una apuesta económica para reactivar la producción venezolana y, al mismo tiempo, un acuerdo con profundas implicaciones políticas para el futuro de la relación entre ambos países.
















