Una investigación de medios públicos europeos reconstruyó el mecanismo de captación, que comenzaba con anuncios en redes sociales y podía terminar en tareas de vigilancia, incendios y espionaje.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Una oferta de trabajo publicada en Facebook podía parecer, en principio, una oportunidad para conseguir dinero en Europa. Algunas personas recibían propuestas para realizar tareas sencillas, como tomar fotografías de edificios o instalaciones. Sin embargo, una investigación periodística europea encontró que varias de esas actividades habrían sido el primer paso hacia misiones mucho más delicadas.
El trabajo realizado por la Red de Periodismo de Investigación de los Medios Públicos Europeos, basado en documentos judiciales, archivos policiales y consultas con expertos, relacionó distintos casos registrados desde 2024 en países como Polonia, República Checa, Rumania y Lituania.
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Entre los investigados y condenados aparecen ciudadanos colombianos, cubanos y españoles. Los hechos van desde labores de reconocimiento hasta intentos de provocar incendios en instalaciones ubicadas en territorio europeo. El patrón identificado por la investigación tiene un punto de partida común: las redes sociales.
Del anuncio en Facebook a los chats privados
Los reclutadores habrían utilizado grupos abiertos de Facebook frecuentados por migrantes latinoamericanos para publicar ofertas de trabajo. En algunos casos, los primeros encargos consistían en fotografiar edificios, instalaciones o determinados puntos de una ciudad.

Por esas labores podían recibir entre 100 y 300 euros. Quienes cumplían con esas primeras tareas eran posteriormente trasladados a conversaciones privadas en Telegram, donde las instrucciones cambiaban y los pagos podían aumentar hasta entre 1.500 y 3.000 dólares. Según la investigación, también se ofrecían gastos de desplazamiento, tiquetes de avión y alojamiento para quienes aceptaban las misiones.
La estructura funcionaría por etapas. Una persona podía encargarse de conseguir al candidato, otra de organizar su viaje y una más de entregarle las instrucciones para cumplir determinada tarea. De esta manera, cada participante tendría información limitada sobre la operación completa.
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Ese modelo es el que llevó a los investigadores a hablar de una red de “agentes desechables”, una expresión utilizada para describir a personas reclutadas para cumplir encargos puntuales y que, según la investigación, podían ser reemplazadas con facilidad.
Uno de los casos que permitió encontrar conexiones entre diferentes operaciones ocurrió en Polonia. En mayo de 2024, un ciudadano colombiano fue detenido después de que se le atribuyeran incendios en dos establecimientos de ese país. Posteriormente también fue relacionado con un incendio en un depósito de autobuses en Praga, donde fue capturado y condenado a ocho años de prisión.

Otro colombiano, un exmilitar, fue detenido en Rumania en julio de ese mismo año. De acuerdo con la investigación, había viajado desde Medellín hasta Bucarest para tomar fotografías y videos de una planta de reciclaje y de instalaciones energéticas. Antes de que pudiera avanzar con otra de las tareas que se le atribuían, fue interceptado por las autoridades rumanas y posteriormente condenado a seis años de cárcel.
Un tercer episodio ocurrió en Lituania. Allí, investigadores encontraron conexiones entre varias personas que habrían realizado labores de reconocimiento, tomado fotografías de instalaciones y adquirido combustible que, según las autoridades, podía ser utilizado para provocar un incendio. Entre otras: Nueva modalidad de estafa: usan falsos remates de vehículos, advirtió la Dian
En este caso también fueron detenidos ciudadanos de origen colombiano, cubano y español. Los hechos, que inicialmente podían parecer operaciones independientes, comenzaron a ser relacionados entre sí a partir de los documentos judiciales y las pesquisas policiales revisadas por los periodistas europeos.
La investigación sostiene que detrás de estas operaciones existiría una estructura vinculada a los servicios de inteligencia militar de Rusia. Esa conclusión corresponde a los hallazgos publicados por los medios europeos y a la información contenida en los expedientes consultados, por lo que no implica atribuir responsabilidad penal a todas las personas mencionadas ni afirmar que cada una conociera el origen o alcance de la operación.
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De acuerdo con la reconstrucción periodística, España habría funcionado como uno de los puntos utilizados para organizar desplazamientos y facilitar la logística dentro de Europa.

El objetivo de las operaciones, según la misma investigación, no se limitaría a causar daños materiales. También estaría relacionado con poner a prueba la capacidad de reacción de las autoridades, generar preocupación entre la población y afectar la percepción sobre la seguridad en países europeos.
La utilización de redes sociales para captar personas en situación económica vulnerable se convierte así en uno de los elementos centrales de esta historia. Una publicación que ofrece dinero por una tarea aparentemente sencilla puede terminar conectando a un candidato con una cadena de instrucciones cuyo verdadero propósito desconoce.
En los casos reconstruidos por los investigadores europeos, esa ruta pasó de fotografías y videos a labores de vigilancia y, posteriormente, a operaciones que terminaron bajo investigación judicial en distintos países. Lea: Falsas ofertas de modelaje en Girón: La maniobra de engaño que encendió las alarmas para menores de edad
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La información conocida hasta ahora muestra que el mecanismo no dependía necesariamente de que los reclutados conocieran toda la estructura. Precisamente, la división de tareas habría permitido que quienes ejecutaban una misión tuvieran contacto únicamente con algunos intermediarios.















