La intervención del mandatario contrastó con el llamado de António Guterres a terminar las guerras, regular la inteligencia artificial y fortalecer el multilateralismo.

Nueva York volvió a convertirse este martes en el escenario donde se mide el pulso del poder mundial. Entre discursos sombríos sobre el estado del planeta y advertencias contra varios países, la intervención más esperada de la jornada llegó cargada de un tono que pocos líderes se atrevieron a anticipar con precisión.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reivindicó este martes durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU que él hace la paz mientras otros solo hablan de ella. “Mientras otros han hablado de paz, yo he hecho la paz. Mientras otros han ignorado las amenazas, yo las he enfrentado. Mientras otros han hablado de valentía, Estados Unidos la ha demostrado. Mientras otros han prometido fortaleza, yo la he utilizado para hacer de Estados Unidos el país más poderoso del mundo”, declaró el mandatario ante decenas de jefes de Estado y de Gobierno. Además: América Latina reclama la Secretaría General de la ONU y pide mayor representación

Un discurso más breve y menos combativo que el anterior
El republicano ofreció una intervención considerablemente más corta que la del año pasado, poco más de media hora frente a los 57 minutos de su discurso en 2025, y con un tono menos agresivo, casi con desgano, según coincidieron varios observadores presentes en la sala.
A diferencia de la edición anterior, en la que arremetió frontalmente contra el multilateralismo y calificó al cambio climático como la mayor estafa de la historia, esta vez el mandatario centró buena parte de su mensaje en defender su gestión, especialmente en Oriente Próximo, mientras la guerra con Irán se acerca a los siete meses sin una salida clara.
El cierre de su intervención fue recibido con una breve ronda de aplausos de cortesía y con una anterior retirada de la delegación cubana cuando el presidente de Estados Unidos dijera que “Cuba es un Estado absolutamente fallido”. Lea también: Nicaragua enfrenta ocho años de represión y cierre del espacio político

Sobre el conflicto ucraniano, Trump aseguró que trabaja estrechamente con los líderes de Rusia y Ucrania y que ese asunto se resolverá más rápido de lo que la gente piensa.
En el caso de Irán, el mandatario amenazó con aniquilar a la República Islámica si no llega a un acuerdo con Washington, aunque auguró que ese pacto se concretará después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. “Tengo que tomar una gran decisión, pactar con Irán un acuerdo que les permita reconstruir y hacer un mejor país o aniquilo a la República Islámica”, afirmó. Además: Egipto busca abrir una vía diplomática entre Estados Unidos e Irán
Publicidad

Amenazas a Latinoamérica y señalamientos a México
El mandatario estadounidense también dirigió su discurso hacia el continente americano, al advertir que su país ya no permitirá que las amenazas contra Estados Unidos se afiancen en ningún lugar de la región y que utilizará su poderío militar sin igual para proteger sus intereses nacionales si lo considera necesario.
En ese mismo bloque, acusó a México de ser el epicentro de la violencia de los cárteles y exigió al Gobierno de Claudia Sheinbaum recuperar el control de su territorio, calificando de inaceptable que su país comparta una frontera de dos mil millas con una zona bajo control de lo que llamó enemigos de la humanidad.
Pese al tono, más adelante aseguró tener una muy buena relación con el Gobierno mexicano y destacó avances conjuntos contra los cárteles.
Trump también insistió en que Cuba caerá, calificó al régimen de La Habana como un Estado absolutamente fallido y aseguró que su secretario de Estado, Marco Rubio, está inmerso en negociaciones con la isla.
Ante esas palabras, la delegación cubana se levantó y abandonó la sala en señal de protesta. Además, el mandatario arremetió contra la Corte Penal Internacional y pidió a los países abandonar la institución de inmediato, en momentos en que su Gobierno alista sanciones contra ese tribunal. Siga informado: Yemen vuelve a atacar a Arabia Saudita y aumenta la tensión en Oriente Medio

Antes de la intervención de Trump, el secretario general de la ONU, António Guterres, en su última asamblea al frente del organismo, trazó un panorama sombrío sobre el estado del mundo, con grietas convertidas en abismos, derechos humanos pisoteados y derecho internacional ignorado, y abogó por que la inteligencia artificial sea moldeada por la humanidad y para la humanidad.
Publicidad
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue igual de contundente al señalar que este es el momento más crítico para las Naciones Unidas, con su credibilidad en el punto más bajo de su historia.
La jornada dejó en evidencia un contraste que marcó buena parte del debate en los pasillos de la sede neoyorquina: mientras varios líderes insistieron en la necesidad de fortalecer el multilateralismo frente a las crecientes tensiones globales, el discurso de Trump pareció dirigido menos a sus pares internacionales y más a su electorado, a pocas semanas de unas elecciones de medio mandato que se presentan cuesta arriba para su partido.

















