miércoles 23 de enero de 2019 - 12:00 AM

¿Brexit sin acuerdo?

El ‘divorcio’ supone que millones de trabajadores, estudiantes, turistas y empresas británicas en los países de la UE quedarían en el limbo, sin saber a ciencia cuál sería su estatus legal y laboral o cómo se moverían por estos países.

Lo único cierto, a estas alturas, con respecto a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), es que no hay ninguna certeza y que todos los escenarios están abiertos.

Es así que cobra fuerza la opción de un Brexit sin acuerdo. El suspenso es grande. Existen muchas posibilidades de que cuando llegue el próximo 29 de marzo, fecha límite para materializar el ‘divorcio’ entre Londres y Bruselas, no exista ningún paracaídas legal para evitar un escenario adverso del Brexit.

¿Cuáles serán las consecuencias económicas? ¿Se exigirá visa o pasaporte a los viajeros? ¿Cómo operarán las aerolíneas? ¿Qué pasaría con la situación de los comunitarios que residen o estudian en el Reino Unido y los británicos que están repartidos por el bloque europeo? ¿Es probable un segundo referendo de los británicos? ¿Puede Gran Bretaña dar marcha atrás con el Brexit? ¿Qué ocurriría con la frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte, la única frontera física que existirá tras la ruptura?

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Los efectos, aunque en distinta medida, se sentirán a ambos lados del canal de la Mancha. Lo que está en juego es mucho. Relaciones, especialmente comerciales, migratorias, políticas, financieras.

Así las cosas, ni la Unión Europea ni Gran Bretaña quieren llegar realmente a un escenario de ruptura no negociado, poniendo fin a una relación de interdependencia y cooperación forjada a lo largo de 45 años.

Para Miguel Gomis, profesor de Ciencias Políticas e Internacionales de la Universidad Javeriana de Bogotá, el primer punto a aclarar es que los efectos en lo inmediato ya se sienten. Existe anticipación de los mercados financieros, con una reducción en la inversión y empleos en Gran Bretaña, dice.

Pero tampoco comparte la lectura catastrófica que muchos hacen en cuanto a un “Brexit duro” -como se le conoce- argumentando que ya existe una capacidad instalada que soporta las consecuencias de este eventual escenario de retirada abrupta del bloque comunitario, aunque reconoce que no hay que minimizar el impacto negativo.

Riesgos ante sí

Más allá de lo que pasará en caso de “No” acuerdo, la pregunta que Gomis plantea es por qué la clase política británica está dispuesta a asumir ese riesgo de abandonar el club europeo, el próximo 29 de marzo, de forma brusca.

Sin embargo, María del Pilar Isidro, directora del Programa de Negocios Internacionales de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, tiene otra opinión al respecto y califica como un “retroceso” un Brexit sin acuerdo.

Bajo su perspectiva, Gran Bretaña quedaría aislada de este mecanismo de integración regional, donde gravitan muchos factores, como migración, bienes y servicios, comercio, propiedad intelectual, “sería retroceder como 50 años”. Para ella, el escenario pintaría mal en un ambiente de incertidumbre, en un contexto impredecible.

Carlos Andrés Pérez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle de Bogotá, observa que Gran Bretaña está pasando por una situación coyuntural, en la cual está a poniendo a prueba su sistema político, y cuya razón principal es la falta de consenso al cabo de dos años y medio de que los británicos votaran a favor del Brexit.

En ese contexto, la primera ministra, la conservadora Theresa May, está quemando sus últimos cartuchos.

No solo rechaza convocar a un segundo referendo sobre la pertenencia a la UE, tras el que dio la victoria al Brexit en 2016, sino que May, a quien la oposición británica acusa de estar “jugando cínicamente contrarreloj”, también se opone a postergar la fecha de salida del bloque mediante la prórroga del artículo 50 del Tratado de Lisboa, como lo propone la oposición laborista.

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Momento crucial

El próximo 29 de enero será una fecha crucial: el Parlamento votará el “Plan B” o alternativo al Brexit, después de que la semana pasada los diputados rechazaran el pacto que May negoció con la UE.

Ahora bien, según Pérez, la situación actual plantea otra cuestión: Cómo va a quedar Gran Bretaña frente al mundo si somete de nuevo a votación la salida de la UE, luego de la determinación de los británicos en 2016.

Según él, “Gran Bretaña va a quedar a nivel comercial casi que huérfano, y con los acuerdos en el marco de la Unión Europea se van a caer y simplemente se van a quedar con las reglas básicas establecidas con la OMC (Organización Mundial de Comercio)”.

Además, alerta que están las implicaciones para la UE con el Brexit, y resalta que en el caso de Gran Bretaña, comprometido desde 1973 en el bloque comunitario y siendo la quinta economía del mundo, al salirse de este club va a causar un impacto fuerte y lo que se avecina son momentos muy turbios para la Unión Europea.

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