martes 02 de junio de 2020 - 12:00 AM

EE.UU. ‘no puede respirar’

Un mandatario que fomenta los odios y la división con el telón de fondo de una pandemia sin precedentes, tiene al país norteamericano en máxima tensión. La ola de protestas, de costa a costa, refleja la indignación social.
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Las últimas palabras de George Floyd, el afroamericano que murió la semana pasada a manos de un policía blanco en Minéapolis, es el lema que ‘enciende’ a Estados Unidos. “No puedo respirar”, se ha convertido en el grito de las protestas de la última semana, y que con simbolismo, retrata el sentir de las minorías de un país polarizado y en crisis ante la pandemia del COVID-19.

No hay duda de que Estados Unidos está pasando por uno de los peores momentos de su historia: Disturbios, anarquía, saqueos, despliegue militar en las calles y toque de queda en más de 40 ciudades estadounidenses.

El país atraviesa “una crisis multilateral de muchos frentes”, que incluso llegó hasta las propias puertas de la Casa Blanca, advierte Juan Carlos Rozo, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Houston.

En esa línea, describe que el país sufre una pandemia, que es de carácter global, sumado al agravante de un gobierno muy radical de Donald Trump, cuyo sistema institucional es muy reaccionario.

En efecto, Lawrence Gumbiner, analista internacional y exdiplomático estadounidense, apunta que Estados Unidos está pasando por una época muy complicada que conjuga pandemia, crisis económica y aumento de la tensión racial.

En ese sentido, considera que el liderazgo de Trump ha fallado en todo. “No es líder con empatía, que llame a la unidad sino a la división”, reconoce.

Sobre este punto, el analista internacional Mauricio Jaramilllo, señala que si bien la muerte de George Floyd se suma a una larga lista de casos de abusos policiales en EE.UU. de los últimos años con un contenido de odio y discriminación racial, destaca como elemento nuevo la forma como Trump ha reaccionado frente a los manifestantes, citando por ejemplo sus trinos muy polémicos como el de dispararles.

“Estamos frente a un presidente que le echa más gasolina al fuego” y esto, es justamente lo que explica en buena medida porque “la gente está muy indignada”, agrega.

Gumbiner, por su parte, reconoce que las protestas tras el homicidio de Floyd están mostrando la frustración de la población afroamericana contra el gobierno de Trump, no obstante no está seguro de su efecto si se prolongan o se tornan más violentas. Es decir, qué tanto pueden inclinar la balanza en contra o favor del mandatario estadounidense.

Lea además: El odio como estrategia política

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Reelección, en juego

En este contexto de violencia y pandemia, a juicio de Jaramillo, dos factores pueden entorpecer la reelección de Trump.

El primero de ellos lo constituye el mal manejo que le dio al coronavirus, pues las más de 100.000 muertes son contundentes acerca del costo elevado que ha pagado el país ante la reacción tardía de su presidente, anota el experto.

A esto, se añade, dice Jaramillo, que de aquí a noviembre puede haber una radicalización del discurso, y él pensaría que muchos independientes, que en su mayoría son jóvenes que no votan, terminen haciéndolo y lo hagan por su rival, Joe Biden, el virtual candidato demócrata.

David Castrillón, docente e investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, tiene otra lectura sobre el tema.

Para él resulta curioso es que la situación ha consolidado las líneas divisoras en la sociedad estadounidense de aquellos que apoyan y de aquellos que rechazan a Trump, “no han cambiado de bando sino que se han reforzado”.

Por último, no descarta que la radicalización de las protestas y el impacto en la economía por el cierre de empresas debido a la pandemia, también puede ser para Trump “un argumento ganador para las elecciones de noviembre”.

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La economía, factor incidente
Además de la emergencia sanitaria, gravita la crisis económica. El mayor reto será cómo recuperar los más de 41 millones de empleos que desaparecieron en tres meses, situación que no tiene precedentes en EE.UU., salvo por la Depresión de los años 30, recuerda Juan Carlos Rozo, docente universitario en Estados Unidos.
Históricamente, especialmente con el presidente que quiere ser reelecto en el país, la economía es el “factor más incidente”, subraya el experto, quien dice que es justamente la lógica que está siguiendo Trump de que “cueste lo que cueste” la economía no se afecte tanto, cosa que no pudo evitar y en ese afán de salvarla, terminó por agravar la crisis general.
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