jueves 16 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Julian Assange y su azarosa lucha por no ser extraditado a EE.UU.

Tras más de una década tratando de evitar a toda costa su extradición a Estados Unidos, el periodista Julian Assange está cerca de ser entregado al país norteamericano para juzgarlo por las filtraciones de WikiLeaks que le dieron la vuelta al mundo.

Desde hace 11 años, Julian Assange, el periodista australiano y fundador de WikiLeaks, no ha dejado de ser tema de conversación a nivel mundial, especialmente por la batalla judicial que ha librado para no ser extraditado a Estados Unidos, y terminar sus días en una cárcel de máxima seguridad.

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Sin embargo, la semana pasada, el Gobierno estadounidense se anotó una victoria legal, luego de que el Tribunal de Apelación de Londres le diera la razón en un recurso, revirtiendo un fallo emitido el 4 de enero de este año que negó la extradición de Assange por riesgo de suicidio.

Sus defensores lo consideran un héroe que sacó a la luz crímenes de guerra, por los que nadie ha sido juzgado hasta el momento. Sus detractores lo califican de peligroso por poner en riesgo vidas y la seguridad nacional de Estados Unidos.

El portal independiente WikiLeaks expuso abusos de las tropas de Estados Unidos en las guerras de Iraq y Afganistán.

Assange, visto como responsable de empañar la imagen de la primera potencia ante el mundo, ha pasado los dos últimos años en la prisión de Belmarsh, sureste de Londres, después de permanecer siete años asilado en la embajada de Ecuador de la capita británica, antes de ser desalojado.

Su opciones, cada vez, se reducen, y puede ser que pronto se enfrente al destino del que intentó escapar durante años. Está a solo un paso de la extradición a EE.UU. para responder por 18 cargos, incluidos espionaje y hackeo, que podrían acarrear una pena de 175 años tras las rejas, sostienen sus abogados.

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No obstante, Washington ha dicho que la sentencia más probable sería de entre cuatro y seis años.

Pero aún resta otro recurso antes de que Assange pueda ser extraditado a ese país y es posible que la disputa legal se traslade a la Corte de Magistrados de Westminster, de primera instancia. Y a su vez sea remitida a la ministra del Interior, la conservadora Priti Patel, que debe decidir, en últimas, la suerte del activista de 50 años. Lo que podría tardar semanas.

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Golpe a la libertad de prensa

Carlos Andrés Pérez Espitia, docente e investigador de la Escuela de Política y Estudios Globales John W. McCormack, de la Universidad de Massachusetts en Boston (Estados Unidos), considera desafortunada la decisión del tribunal londinense, no solo por lo que representa para la libertad de prensa, sino también por la forma y en el contexto que se presenta.

Tenga en cuenta: EE.UU. afirma que Assange no está enfermo como para evitar extradición

En esa línea, señala que se dio en el marco de la conmemoración del Día internacional de los Derechos Humanos, el pasado 10 de diciembre y de la Cumbre de la Democracia, patrocinada justamente por Estados Unidos.

“Resulta paradójico que mientras los gobiernos de Occidente tratan de promover la democracia y el respeto por los derechos humanos, al mismo tiempo estén tratando esta situación y al señor Assange como el peor criminal”, cuestiona Pérez Espitia.

Manuel Alejandro Correal Tovar, profesor de la Universidad Libre, lo califica, por su parte, como una “violación absoluta de los estándares internacionales de libertad de expresión”.

Mayos filtración de documentos secretos de EE.UU.

Como se recordara, WikiLeaks saltó a la fama cuando en 2010 publicó alrededor de medio millón de documentos clasificados de secretos estadounidenses sobre las guerras en Iraq y Afganistán. En ellos se documentan también crímenes de guerra cometidos por tropas estadounidenses y los abusos a los reclusos en la base naval de Guantánamo en Cuba.

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Para Correal Tovar, su detención denota que no fue por delitos comunes sino por la revelación en su portal WikiLeaks, lo que en su criterio, “amenaza la libertad de expresión en todo el mundo”.

Es un mal precedente para la libertad de prensa de que todo aquel que informe sobre crímenes de guerra estatales, puede ser condenado bajo la etiqueta de espía o hacker, opina en tal sentido el analista internacional e historiador Isaac Bigio.

RSF repudió el pasado viernes la decisión de la Justicia británica, que abre las puertas a la extradición a Estados Unidos de Julian Assange.

“Se supone que la justicia lo pedía por un caso (de presuntos delitos sexuales) en Suecia, que ya se archivó”, agrega el experto peruano que vive en Londres. Es más, advierte que “quieren silenciar una voz que desnudó crímenes de guerra”.

A su juicio, “estamos en un mundo donde las grandes agencias de espionaje hacen lo que se les antoja, pero cuando alguien revela alguna de sus barbaridades” es cuestionado y blanco de persecución.

Según Bigio, los mismos que quieren silenciar a Assange “son quienes apoyan guerras y tiranías en el Medio Oriente”.

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La ‘doble moral’ de Estados Unidos

El investigador Carlos Andrés Pérez Espitia pone de manifiesto además la ‘doble moral’ de Estados Unidos en este caso.

“Los ojos del mundo analizan la postura de Estados Unidos como un doble discurso en donde la peor parte la lleva la democracia y el respeto por los derechos humanos”, argumenta.

El docente Manuel Alejandro Correal Tovar lo percibe, en tanto, como “amenaza generalizada a la prensa del mundo”. Es decir, una “tensión entre poder y comunicación se reaviva y deja como resultado un claro mensaje a todos los que se dedican a la actividad periodística”, reitera.

De hecho, son incontables las organizaciones dedicadas a informar que han demandado la liberación de Julian Assange. Entre ellas, Amnistía Internacional (AI), Reporteros sin Fronteras (RSF), Human Rights Watch (HRW) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP).

En criterio del profesor de la Universidad Libre, Estados Unidos es ese “poder en el mundo que se ve amenazado con la libertad de prensa”, y lo define con una palabra, el miedo

“El poder teme que la libertad de expresión altere la gobernanza. No es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos, también pasa en Colombia, El Salvador, Venezuela, Myanmar, etc. Es decir, países democráticos y dictaduras”, concluye.

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Ángela Castro Ariza

Periodista de Vanguardia desde 1996. Egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo de la página internacional. Editora nocturna.

@acastro72

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