miércoles 28 de agosto de 2019 - 12:00 AM

La mediación sorpresa del G7

Luego del escalamiento de la retórica, acciones militares y aumento de la presión con sanciones económicas, Irán y EE.UU. abrirían la puerta al diálogo.
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Negociar una salida a la crisis nuclear que enfrentan a Estados Unidos e Irán, en el marco de una cumbre entre ambas partes, está en marcha.

Irán ya puso las cartas sobre la mesa para negociar. Su presidente Hassan Rohani planteó ayer una oferta de diálogo con EE.UU. “si retira las sanciones” contra la república islámica, e insiste en que el gobierno de Donald Trump debe dar el primer paso.

Trump, quien ha sido cauteloso sobre el tema, tampoco se niega a reunirse con su homólogo iraní para avanzar en la línea de la distensión.

No hay que olvidar que las sanciones que han causado efectos devastadores en la economía iraní, son el punto de conflicto entre Teherán y Washington. Datan de 2018, las cuales fueron levantadas en 2016, gracias al acuerdo nuclear suscrito un año antes.

El embargo comercial abarca en particular a los sectores de energía, transporte y finanzas, afectando el corazón de la economía iraní, las exportaciones de petróleo, pues representan casi la mitad de las ventas del país al exterior. No solo impiden a las empresas estadounidenses comerciar con Irán, también con firmas extranjeras o países que hacen negocios con Teherán.

Otro nuevo paquete de sanciones fue impuesto por EE.UU. en junio pasado, en respuesta al anuncio iraní en mayo de sus intenciones de superar los límites de reservas de uranio acordados internacionalmente, en el marco del acuerdo de 2015, del cual Trump se retiró en mayo de 2018.

La escalada de tensión entre ambos países tuvo su punto álgido tras los ataques contra petroleros en el Golfo Pérsico, en mayo y junio pasados, por los que Washington acusa a Teherán y que éste último niega, así como la destrucción del dron cerca del estrecho de Ormuz.

Este conflicto entre Irán y EE.UU. fue uno de los temas que marcaron la cumbre del G7, celebrada en la localidad francesa de Biarritz, con la intermediación de Francia.

Sobre la posibilidad de sentarse a negociar, José Ángel Hernández, doctor en Historia Contemporánea y director de la Maestría de Historia Contemporánea de la Universidad Sergio Arboleda, no descarta una reunión, como ya lo hizo con Corea del Norte, y una distensión entre los dos países con la mediación de los europeos.

En su opinión, el presidente francés Emmanuel Macron, anfitrión del G7, hizo una apuesta importante, invitando por sorpresa al ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif.

Aunque Hernández supone que EE.UU. será muy duro con Irán a la hora de negociar a cambio de concesiones, dice que lo que sí está claro es que Israel influirá en lo que se hablará en ese encuentro para que no vaya en contra de sus intereses en lo que concierne al desarrollo de armas nucleares.

Igualmente, no augura el levantamiento de las sanciones contra Irán en un primer momento, como tampoco que la república islámica abandonará totalmente su proyecto nuclear.

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El asunto de fondo serían los términos de la negociación, así sean los preliminares, apunta el analista internacional Diego Cardona.

“Esencial, tomar en cuenta que ni Estados Unidos ni Irán pueden aparecer perdiendo de cara a los suyos. Tienen que ganar algo los dos, o por lo menos aparecer así ante la opinión publica”, afirma el experto, quien señala que no hay que olvidar que Trump está en campaña y eso cuenta.

En ese orden de ideas, analiza que no tiene sentido pedirle a Estados Unidos que levante las sanciones para entrar a negociar.

“Ese es un tema de la negociación como tal. Por eso, la exigencia iraní no tiene sentido. Es sin duda algo para consumo interno”, según Cardona.

Para él, lo sucedido en el G7 fue claramente una propuesta francesa, pero pese a que Trump no parecía confortable con el tema, “no pateó el tablero ni puso después tuits que mostraran su oposición radical. Y en la rueda de prensa se tocó el tema con seriedad”.

Sin embargo, Cardona subraya que pese a la facilitación y buenos oficios de Francia, la negociación de lo que sea posible (incluso para ponerse de acuerdo en un mecanismo para negociar), seguramente tenderá a ser bilateral y no multilateral.

Estrategia de Trump

Desde la perspectiva de Rubén Sánchez, profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, es muy posible que EE.UU. e Irán se sienten a dialogar, pero “Trump ha demostrado que su estilo de negociación es golpear muy duro al adversario y después ceder un poco”.

Una cosa es dialogar, otra que se levanten las sanciones, aclara el experto, quien agrega que Rohani lo ha pedido como requisito, pero considera que no está en condiciones de exigir nada.

Si bien Sánchez piensa que la situación se ablandará, “la espada de Damocles seguirá sobe la cabeza de Irán”, en medio de un contexto complicado en Oriente Próximo por los ataques que Israel ha desatado contra las milicias iraníes en Siria y a Hezbolá en Líbano.

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