domingo 07 de octubre de 2018 - 12:01 AM

La región, a contramano

La inestabilidad política y la incertidumbre económica seguirán atizando la volatilidad en toda la región, en mayor o menor medida en países cuyos gobiernos no han sabido interpretar el sentir y la realidad social.

Crisis recurrentes, crecimiento mediocre, vulnerabilidad económica, coyuntura política y fracaso social. Es un momento duro para América Latina y el Caribe, que en los últimos años ha fluctuado entre la inestabilidad y la movilización.

La corrupción, la desigualdad y los sistemas autoritarios han dado rienda suelta a la frustración, demandas insatisfechas y un acentuado descontento de la sociedad civil que recorren varios países de la región, y a su vez, viene demandando un cambio de rumbo.

Pero América Latina es diversa y no todos los países enfrentan las mismas condiciones, problemas y desafíos. Además, la economía latinoamericana interactúa con un complejo y volátil contexto global.

Si bien en el centro de la agenda cada país se rige por sus propias dinámicas, economías dispares entre sí y entornos muy complicados, hay un elemento común: los procesos de inestabilidad política.

Venezuela es ejemplo claro de un gobierno que ha erosionado la democracia. Un rico país petrolero al frente del régimen populista de Nicolás Maduro, que con características autoritarias ha silenciado a la oposición. Hoy, el país está enfrentado a una decadencia económica y social.

Algo similar sucede en Nicaragua, donde el presidente Daniel Ortega ha concentrado el poder y a punta de represión ha acallado a los manifestantes en las calles. La estabilidad y la reconciliación nacional para sacar al país de la pobreza, están lejos de alcanzarse.

Aunque con menor repercusión mediática, los casos de conflictividad social y política en países como Honduras producto de la violencia postelectoral de noviembre de 2017; Brasil con una sociedad polarizada, una economía que no crece y el real que se devalúa; y Perú con la amenaza del Gobierno de cerrar el Congreso y llamar a elecciones si no le aprueban sus reformas, también merecen atención.

Desde el punto de vista de Julio Benavides, analista político y docente de la Unab, en Perú lo que hay es “una suerte de calma chicha”, aludiendo a una aparente tranquilidad y por ello, no se habla de inestabilidad en el país andino aun cuando sí haya una coyuntura compleja.

Explica en ese sentido, que debido a que la incidencia en materia económica no es tan grande, no se le ha dado la relevancia del caso, en la medida en que no ha ocurrido un evento catastrófico que tenga tal visibilidad noticiosa.

Sin embargo, Benavides recalca que esto es tan solo “la punta del iceberg”, de un proceso que comenzó en 2016, cuando llegó a la Presidencia Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció dos años después, acosado por denuncias de corrupción.

Bajo ese contexto, David Peña, docente de Derecho Internacional y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, dice que lo que se observa en la región “es un ejercicio de democracia contraria por parte de los gobiernos en aras de la función pública de poder, pero contrario a la democracia, al respeto humano y al desarrollo económico”.

En ese orden de ideas, lamenta que la sociedad civil haya permitido esos escenarios, argumentando que al revisar la historia de violación de derechos humanos, esta se relaciona con procesos de derecha, citando por ejemplo las dictaduras en Chile y Argentina, o en Centroamérica; por otro lado, la llegada al poder de gobiernos de izquierda con elementos socialistas, donde ha quedado demostrado que se convirtieron en procesos de dictadura.

Tomando como referencia a México, estima que la situación que afronta ese país no es la mejor, aludiendo al fenómeno de la violencia, donde en promedio 70 personas son asesinadas cada día.

En tanto, al hacer un repaso de lo que ocurre en Guatemala y Honduras, advierte que hay en curso casos de corrupción, donde los respectivos gobiernos no ven con buenos ojos una observación internacional como la ONU que permita adelantar un proceso democrático y transparente.

Sin ir tan lejos, sostiene que en Venezuela, el régimen de Maduro no da tregua, con crisis humanitaria, todo tipo de violaciones graves a los derechos humanos y los mínimos vitales desconocidos, como alimentación y salud.

Bien dicen que el fracaso del proyecto chavista, más la experiencia de los Kirchner en Argentina y Ortega en Nicaragua, condujeron a una crisis en la que los sistemas populistas han naufragado.

El caso venezolano es el más difícil, opina Fabián Gamba, docente del Programa Negocios y Relaciones Internacionales de la Universidad de La Salle en Bogotá, quien enfatiza que hizo un tránsito político muy importante con la elección de Hugo Chávez, y que ha mantenido la línea del chavismo.

“Pero es una línea que detrás de un discurso socialista ha llevado a la desatención de necesidades básicas, pero que aún tiene apoyo de cierto sector de la población y un control absoluto de las ramas del poder que hace que la confrontación sea más fuerte y violenta, y que las consecuencias sean más nocivas para el Estado, además para los estados vecinos”, asegura.

Para entender el actual clima social en América Latina, Gamba subraya que es importante tener en cuenta que la historia política latinoamericana ha estado matizada por grandes tensiones, como dictaduras y procesos contradictatoriales.

Los países han derrocado presidentes, enjuiciados expresidentes, han salido de dictaduras y han tenido nuevos procesos políticos que los han hecho pensar en un retroceso y analizar que ganaron tras salir de las dictaduras, anota el docente de La Salle.

Peña anota, en esa línea, que la prospectiva no es tan sencilla para América Latina ya que los problemas seguirán y las situaciones de discriminación estarán a la orden del día, porque no hay unidad latinoamericana, a diferencia de otras latitudes que trabajan con intereses comunes y un rumbo claro, como la Unión Europea, pese a que también tenga diferencias.

En este caso, nada más acertado que la frase de Séneca: “Si no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables”.

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