miércoles 22 de enero de 2020 - 12:00 AM

Libia: ¿la segunda Siria?

El país del norte de África lleva cinco años sumido en una guerra civil, con dos focos de poder que se disputan a sangre y fuego un territorio geoestratégico para Europa, y en donde se cierne la inquietante presencia del Estado Islámico.
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Libia podría convertirse en ‘una segunda Siria’. Con una guerra a las puertas de Europa, lo que sucede al otro lado del Mediterráneo tiene a la comunidad internacional movilizándose en torno a la pacificación de un país cada vez más volátil.

La caída y muerte de Muamar Gadafi, en octubre de 2011, quien gobernó el país durante 42 años, marcó un punto de inflexión en esta nación norteafricana, rica en petróleo y con solo 6,3 millones de habitantes.

Libia es actualmente un territorio sin ley y a la deriva, alimentando no solo por conflictos sectarios, sino también por el terrorismo islamista, donde la formación de un gobierno de unidad nacional ha resultado en vano.

Desde 2014 se ha enfrascado en una guerra civil, en el que distintas facciones armadas se disputan el poder sin compasión alguna.

En medio de esta pugna, hay dos actores armados dominantes: las fuerzas del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), lideradas por Fayez al-Sarraj que cuentan con el respaldo de Turquía bajo el auspicio de la ONU, y por otro lado, el Ejército Nacional Libio (LNA) del general Jalifa Haftar, apoyado por Rusia y Francia.

Mientras el GNA apenas controla la capital, Trípoli, y algunos zonas del oeste; el LNA instalado en la ciudad oriental de Tobruk bajo el mando del controvertido Hafter (excoronel del ejército de Gadafi) que domina cerca del 70% del territorio y los mayores recursos petroleros, cruciales para la supervivencia económica y energética del país magrebí.

Para Geraldine Bustos, politóloga de la Universidad de La Sabana, la gran preocupación de los gobiernos europeos es que Libia siga los pasos de Siria, aunque reconoce que hay muchos intereses que se están jugando en la región.

El petróleo, el flujo constante de migrantes y la presencia del terrorismo islamista concentran el interés de las potencias extranjeras.

El gran problema, a juicio de la docente universitaria, es que el fin de la era Gadafi en Libia, antes que democracia, ha traído caos e ingobernabilidad, y el gran temor es que se convierta en un escenario en el que varias potencias terminen por enfrentarse.

De hecho, señala que la Unión Europea (UE) es consciente de evitar a toda costa que Libia se convierta en una segunda Siria, donde el elemento central es frenar la expansión del terrorismo, considerando que es terreno fértil para la causa yihadista.

Ahora bien, destaca que el acuerdo pactado en Berlín por la UE, el pasado fin de semana es de suma importancia porque va a permitir que los países limiten, especialmente la provisión de armas y de dinero a los combatientes libios.

Sin embargo, considera que el debate de fondo es qué quiere la comunidad internacional en cuanto al conflicto sirio. “Quiere una Libia democrática con lo que eso supondría cuando es un país completamente fraccionado; o quiere un país similar al de Gadafi, de corte autoritario pero que logre el control” del territorio, plantea la politóloga.

En términos similares se refiere José Ángel Hernández, profesor de la Universidad Sergio Arboleda, quien advierte que si bien hay un riesgo de que Libia se convierta en una especie de Siria, también cabe la posibilidad de que Rusia finalmente actúe en ese país, como lo ha hecho en la guerra siria.

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Lo anterior, agrega, teniendo en cuenta que Estados Unidos se ha mantenido al margen del conflicto libio, mientras la Unión Europea ha tenido un grado de maniobra muy limitado por desavenencias entre los mismos países y en definitiva, ha tenido más bien un papel de árbitro y facilitador.

En ese orden de ideas, resalta que este tipo de negociaciones a muchas bandas y con muchos países, ponen a prueba los acuerdos multilaterales y su efectividad.

“Lo que finalmente podría pasar es que Rusia tomará cartas en el asunto y pacificará a fuego y sangre este avispero que es Libia y pusiera un grado de influencia en esa zona del sur de Europa y norte del África, que es el Magreb”, opina Hernández.

El doctor en Historia también menciona otra cuestión clave: el petróleo. En ese sentido, explica que Libia es una zona es muy importante desde el punto de vista petrolífero, donde se garantice la salida del crudo en términos económicos y geopolíticos.

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Intereses geopolíticos
Mario Morales, analista internacional y profesor de la Universidad Javeriana, estima que la gran dificultad es que no existe la posibilidad de solucionar el conflicto libio mediante un acuerdo entre las partes, si previamente no hay un acuerdo de no intervención de los países que tienen incidencia sobre esta nación del norte de África.
Según él, el problema tiene que ver con la manera como Libia tiene fraccionado su territorio y cómo intereses internacionales han fragmentado la opción de trabajar como un solo país, inicialmente por intereses puramente petroleros. A esto se le suma, anota, que los países quieren poner barreras a la migración por su cercanía con Europa. Tan sólo 290 kilómetros separan a Libia de la frontera sur de Europa.
Igualmente Morales cita un factor geopolítico, donde interviene básicamente Rusia, que aunque no cuenta con los suficientes recursos para tener incidencia en todos los países, incluido los de América Latina, sí dispone de “los distintos escenarios de participación y de intervención con la idea de hacerse a territorios que le permitan mayor preponderancia internacional cuando se trata de dirimir conflictos internacionales”.
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