Jóvenes diseñadores e ingenieros del país llevaron problemas reales al terreno de la innovación. Sus propuestas ya fueron reconocidas en Colombia y ahora avanzan a una competencia internacional.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Una prótesis personalizada que puede diseñarse a partir de un escaneo hecho con un teléfono celular, una tecnología para acompañar la rehabilitación del suelo pélvico y un recubrimiento creado con nanopartículas de plata para reducir infecciones en pacientes de hemodiálisis son las tres propuestas colombianas que avanzan en el James Dyson Award 2026.
El concurso internacional de diseño e ingeniería de la Fundación James Dyson anunció los resultados de su segunda edición en Colombia, en la que Encaja fue elegido como ganador nacional, mientras que EVVA y NanoShield fueron reconocidos como finalistas.
Los tres proyectos representarán al país en la etapa internacional del premio y competirán con propuestas provenientes de 28 países y regiones. El 14 de octubre se conocerán las 20 innovaciones que continuarán en competencia y el 4 de noviembre serán anunciados los ganadores globales.
El reconocimiento nacional fue para Encaja, un proyecto desarrollado por Laura Echeverri, diseñadora industrial e ingeniera biomédica egresada de la Pontificia Universidad Javeriana.
La idea comenzó con la historia de una niña que nació sin un brazo y quería aprender a tocar piano. Al buscar una alternativa que pudiera ayudarla, Echeverri se encontró con una dificultad que afecta a muchas personas con pérdida de una extremidad superior: buena parte de los objetos y herramientas de uso cotidiano están diseñados para utilizarse con ambas manos.
A partir de allí desarrolló un sistema de encajes protésicos personalizados que combina escaneo digital, diseño paramétrico e impresión 3D.
La propuesta permite utilizar un teléfono inteligente para capturar la forma del miembro residual de una persona y, con esa información, generar un diseño adaptado a su anatomía y a sus necesidades.
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Uno de los elementos centrales del proyecto es su estructura modular. Sus componentes pueden reemplazarse o repararse individualmente, una característica que podría disminuir los costos y facilitar que organizaciones dedicadas al acompañamiento de personas con discapacidad produzcan soluciones personalizadas con mayor facilidad.

Tecnología para acompañar la rehabilitación femenina
Entre los dos proyectos finalistas se encuentra EVVA, desarrollado por Catalina Peñaloza y Eliana Manzano, diseñadoras industriales de la Universidad Antonio Nariño.
Su propuesta nació tras investigar las dificultades que enfrentan mujeres con trastornos del suelo pélvico durante sus procesos de rehabilitación.
Las investigadoras encontraron que factores como el dolor, la incomodidad, las dificultades para asistir con frecuencia a controles médicos y el estigma alrededor de estas condiciones pueden llevar a algunas pacientes a interrumpir sus tratamientos.
EVVA propone integrar tecnología y seguimiento profesional para que parte del proceso terapéutico pueda realizarse con mayor autonomía.
La plataforma registra y organiza la información producida durante las sesiones y funciona como un puente entre las pacientes y los profesionales de la salud. De esta manera, los especialistas pueden hacer seguimiento remoto a la evolución, revisar los avances y realizar ajustes en la terapia cuando sea necesario.
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El proyecto busca reunir en un mismo sistema el tratamiento, la retroalimentación y el acompañamiento profesional.

Una barrera contra las infecciones en hemodiálisis
El otro finalista colombiano es NanoShield, desarrollado por Omar Santiago Acevedo, estudiante de Bioingeniería de la Universidad de Antioquia.
En este caso, la innovación nació de una experiencia familiar.
Durante el tratamiento médico de su madre, Acevedo conoció de cerca las complicaciones que pueden producir las infecciones bacterianas relacionadas con los catéteres utilizados durante procedimientos prolongados como la hemodiálisis.
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A partir de esa experiencia comenzó a buscar una alternativa que ayudara a aumentar la seguridad de estos dispositivos.
El resultado fue un recubrimiento antimicrobiano basado en nanopartículas de plata, diseñado para impedir que las bacterias se adhieran y proliferen sobre la superficie de los catéteres.
El desarrollo incorpora, además, un componente ambiental: para sintetizar las nanopartículas utiliza residuos orgánicos como cáscaras de naranja y cisco de café.
Una vez aplicado sobre el catéter, el material forma una capa protectora sin modificar el funcionamiento del dispositivo. La propuesta busca contribuir a disminuir el riesgo de infecciones y, con ello, mejorar las condiciones de los pacientes que dependen de tratamientos de hemodiálisis.
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Colombia entra en la competencia internacional
El James Dyson Award convoca a estudiantes universitarios y recién graduados a desarrollar soluciones de diseño e ingeniería orientadas a resolver problemas concretos.
En Colombia, el premio llega este año a su segunda edición y los proyectos seleccionados tienen en común la búsqueda de respuestas a dificultades relacionadas con la salud, la accesibilidad y la sostenibilidad.
Ahora, Encaja, EVVA y NanoShield pasarán de la competencia nacional al escenario internacional. Allí buscarán un lugar entre las 20 propuestas que serán seleccionadas el próximo 14 de octubre, antes del anuncio de los ganadores globales, previsto para el 4 de noviembre.
















