Ante la inminencia de las elecciones presidenciales y los resultados de las encuestas, algunos candidatos han empezado a utilizar estrategias desesperadas para ganar adeptos. Lamentablemente no todas ellas son adecuadas, desde el punto de vista de la ética y lo moral. Se está recurriendo en forma alarmante al rumor, la difamación, la mentira, el engaño y al anonimato. Todas estas deformaciones tienen un común denominador: la máscara. ¿Para qué se usa este adminículo? Para tapar. ¿Qué se oculta? La pobreza espiritual de unos, frente a la grandeza de otros. Como reza el dicho popular: tiran la piedra y esconden la mano.
Publicado por: MARTHA LUCÍA FLÓREZ NORIEGA
Ante la inminencia de las elecciones presidenciales y los resultados de las encuestas, algunos candidatos han empezado a utilizar estrategias desesperadas para ganar adeptos. Lamentablemente no todas ellas son adecuadas, desde el punto de vista de la ética y lo moral. Se está recurriendo en forma alarmante al rumor, la difamación, la mentira, el engaño y al anonimato. Todas estas deformaciones tienen un común denominador: la máscara. ¿Para qué se usa este adminículo? Para tapar. ¿Qué se oculta? La pobreza espiritual de unos, frente a la grandeza de otros. Como reza el dicho popular: tiran la piedra y esconden la mano.











