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Sábado 21 de septiembre de 2024 - 08:00 PM

El “martirio” del director de Tránsito

Ya son muchos los eventos desafortunados que ha tenido que enfrentar el ingeniero Bueno Cadena, a quien no le han dejado ningún poder de maniobra dentro de la institución, excepto por el título o la condición de director. Pero un director sin poder, sin círculo de confianza, a pesar de sus buenas ejecutorias y su trabajo visible.

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Desde hace rato se ha tornado evidente que al director de Tránsito de Bucaramanga, Carlos Enrique Bueno Cadena, le están haciendo la guerra para sacarlo del cargo. O lo están cansando para que renuncie, dejando el camino libre para que alguien se apodere de la entidad.

Ya son muchos los eventos desafortunados que ha tenido que enfrentar el ingeniero Bueno Cadena, a quien no le han dejado ningún poder de maniobra dentro de la institución, excepto por el título o la condición de director. Pero un director sin poder, sin círculo de confianza, a pesar de sus buenas ejecutorias y su trabajo visible.

Porque en realidad el director Carlos Bueno sigue siendo el funcionario más destacado de la administración local, el mismo que terminó como el mejor del anterior gobierno y que siguió con lucimiento en el nuevo mandato, intentado poner orden al desordenado tráfico de la ciudad y salvando vidas, sí, salvando vidas en esos operativos de fin de semana para prevenir la accidentalidad.

Pero en medio de sus esfuerzos y su trabajo denodado, ahora le toca soportar el “fuego amigo”, ese que proviene desde la misma entidad o de otras instancias administrativas, obligándolo a salir a responder con carácter ante jugadas sucias y sospechosas afrentas.

Eso fue lo que le sucedió hace poco con un problema que se presentó en la oficina asesora de sistemas, en donde algún funcionario inescrupuloso quiso enlodarlo con un ataque a la seguridad informática de la entidad. Por fortuna salió bien librado y sus explicaciones fueron satisfactorias, pero quedó ese tufillo amargo de que por allá le están haciendo zancadilla y le están buscando la caída para sacarlo. Y eso viene desde hace varios meses, así se empeñen en negarlo. ¡Qué martirio!

Si en el nivel central no les gustan los operativos del director de Tránsito o no están de acuerdo con que él salga a liderarlos, deberían decírselo y punto. Ordenarle un cambio de estrategia o darle una orientación diferente a los puestos de control, sin rodeos, dejando que el director decida si se queda o se va.

O también, si lo que quieren es tenerlo todo el día trabajando detrás de un escritorio, entonces que se lo digan y ya, él verá si continúa en el cargo o si lo entrega. Pero las jugadas sucias no le quedan bien a nadie, y menos ante un funcionario que se ha caracterizado por su honestidad, idoneidad y eficiencia.

Algo huele mal en Tránsito, huele que alguien quiere apoderarse de la entidad, y resulta que el eficiente director se les volvió un estorbo. Hay “fuego amigo” y eso es inocultable. ¡Patético!

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