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Martes 10 de diciembre de 2024 - 04:25 AM

Rompiendo Barreras: La Reinserción Social

La iniciativa del alcalde, aunque hay que observarla con atención, no solo busca embellecer nuestra ciudad, sino también ofrecer una segunda oportunidad a aquellos que nacieron sin la primera, la perdieron o la gastaron y han errado.

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La ciudad puede verse desde las rejas de la cárcel, propiciando un suspiro de libertad que se detiene con el siguiente latido del corazón, pero las celdas, su aire húmedo, denso y cargado, no se percibe desde la ciudad y, cuando se sospecha, se prefiere desviar la mirada sin darnos cuenta de que los prisioneros de la indolencia, estamos del otro lado de los barrotes, afuera, disfrutando de una libertad aparente que se consume a sí misma.

Tropezar y caer por nuestras propias decisiones o por las que las circunstancias creadas por la sociedad que mira para otro lado, ponen como trampa porque hay hambre, pobreza, desigualdad, falta de educación, desesperación y desesperanza, tiene en su propia esencia la oportunidad de redimirse y levantarse (que la tienen pocos) y conlleva la opción de mantenerse en pie tras la purga (que la tienen menos), pero, aun así, como sociedad, seguimos mirando para otro lado.

La reciente propuesta del alcalde de Bucaramanga, Jaime Beltrán, de involucrar a los detenidos en actividades de servicio comunitario ha generado un debate intenso en nuestra ciudad, siendo una medida que, aunque controversial, tiene el poder de transformar vidas y contribuir significativamente al bienestar de nuestra ciudad.

La iniciativa del alcalde, aunque hay que observarla con atención, no solo busca embellecer nuestra ciudad, sino también ofrecer una segunda oportunidad a aquellos que nacieron sin la primera, la perdieron o la gastaron y han errado.

Permitir que los detenidos trabajen en proyectos comunitarios puede ser una herramienta poderosa de resocialización y rehabilitación, ayudándolos a reconectar con la sociedad de manera positiva, pero la segunda oportunidad sigue necesitando la tercera para cuando la libertad se recobre y el lastre del pasado (el estigma del carcelazo), los margine.

De otra parte, para que esta propuesta sea un éxito y no se convierta en una forma de explotación laboral, hay que garantizar condiciones de trabajo justas y seguras.

Los trabajadores deben recibir equipos de protección adecuados y trabajar en ambientes que no pongan en riesgo su salud y seguridad. La transparencia y la supervisión son esenciales para garantizar que sus derechos sean respetados.

Los programas de servicio comunitario deben incluir iniciativas de educación y capacitación, desarrollo de habilidades técnicas y educativas que mejoren las oportunidades laborales al salir en libertad.

El camino propuesto es benevolente, pero, para que sea amoroso, debe incluir asesoramiento psicológico y apoyo emocional, marcando la diferencia.

Aquí es donde las empresas de Bucaramanga y Santander pueden jugar un papel crucial. Al integrar a los detenidos en sus programas de responsabilidad social empresarial, ofreciendo oportunidades laborales a aquellos que han demostrado su compromiso con la rehabilitación, beneficiando a los detenidos y fortaleciendo el tejido social y económico de nuestra región.

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