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Miércoles 11 de diciembre de 2024 - 04:09 AM

Juan Diego Restrepo Agudelo

Mi socio Restrepo se fue solo a emprender nuevos negocios, algunos no fructificaron y se quebraron, de lo cual sacó muchas experiencias, las que luego sirvieron para su éxito total.

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No lo conocen, bueno les voy a contar la vida de un emprendedor que desde muy joven se transformó en un gran empresario. Hijo de don Herman y doña Virginia, paisas de pura cepa, emigraron a Bucaramanga cuando su familia era muy joven. Fue trasladado don Herman a esta ciudad para cumplir su tarea representando un laboratorio farmacéutico. Conocimos la familia cuando uno de los hijos se ennovió y luego se casó con una hermana de mi esposa.

Juan Diego desde muy joven fue muy inquieto, lo que me llamó la atención, empezamos a tratar de desarrollar negocios, pusimos un lavadero de carros, en un lote que tenía para construir, tenía una casa, donde quisimos iniciar un restaurante, muy poco duro este emprendimiento, pudo ser que cuando me dio por hacer política y fui elegido concejal de Bucaramanga, la necesité, como sede de estas actividades.

Mi socio Restrepo se fue solo a emprender nuevos negocios, algunos no fructificaron y se quebraron, de lo cual sacó muchas experiencias, las que luego sirvieron para su éxito total.

Y como nos sucede a todos, encontró su media naranja: Elsa, nos nombraron padrinos de matrimonio, ceremonia muy pequeña porque muchos de sus hermanos habían corrido a buscar fortuna. Como anécdota de este emprendedor inquieto se le olvidó llevar las argollas y me lo contó al oído, Amparo y yo le dimos las nuestras mientras llegaban las de ellos, terminada la ceremonia, volvieron a nuestros dedos. Pasaron su luna de miel en mi finca la Herradura cercana a Barrancabermeja no había para gastar en fiestas ni pasajes ni mucho menos hoteles, es decir una mano adelante y otra atrás, pero mucho entusiasmo para luchar en el camino.

Conoció el área de medicamentos por su padre, iniciaron negocios de farmacia que no pelecharon, pero empezó a crear productos para surtir hospitales y clínicas especialmente en instrumentación, ahí vio que la ortopedia era un buen renglón y emprendió por la Ortopedia quirúrgica y no quirúrgica.

Ya su empresa tenía nombre: Líneas Hospitalarias, en un poco más de 37 años y con cerca de 500 colaboradores directos, hizo carrera nacional e internacional, no solo elabora elementos de cirugía, y todo un mobiliario para los grandes centros médicos, camas, camillas, sillas de ruedas etc. etc. pero no se queda ahí, construye enormes autoclaves para desinfectar equipos médicos de cirugía, las que se consumen en todo el país.

Me lo encontré cuando le estaban haciendo ajustes a la faja médica que tenía que usar y fui al centro de producción. Son cuatro grandes bodegas, donde me encontré desde tornillos para asegurar huesos, hasta las grandes autoclaves de desinfección. Como produce sillas de ruedas, me contó que había fabricado 18.000 bicicletas que le pidieron. Muchachos este es un ejemplo de vida y no se las da.

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