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Sábado 14 de diciembre de 2024 - 04:21 AM

Anillo vial sin retorno

El reciente anuncio de una licitación pública por casi 80 mil millones de pesos para el mantenimiento de la Ruta Zipaquirá - Puente Nacional - San Gil - Bucaramanga - San Alberto, que incluye un retorno en el sector Floridablanca-Palenque, parecía ofrecer una solución esperada por años.

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El Anillo Vial de Río Frío, que conecta Floridablanca y Girón, es más que una vía regional. Este corredor estratégico, con doble calzada y tráfico mixto, moviliza diariamente más de 12.000 vehículos, incluidos camiones de carga pesada que conectan a Santander con la Costa Atlántica, Norte de Santander, Bogotá y el Magdalena Medio. Sin embargo, su diseño, se quedó corto frente al acelerado crecimiento urbano y empresarial de la zona, que hoy recibe 250.000 visitantes mensuales y alberga importantes desarrollos como la Zona Franca de Santander, que genera más de 5.000 empleos directos e indirectos.

A pesar de su relevancia estratégica, el Anillo Vial enfrenta una alarmante falta de infraestructura. Desde 2012, señalan la necesidad urgente de mejorar la señalización, construir puentes peatonales, adecuar la infraestructura para el transporte colectivo y, sobre todo, habilitar retornos en puntos estratégicos. La situación no solo persiste, sino que ha cobrado un costo humano inaceptable: trece personas han perdido la vida en el Anillo Vial este año.

El reciente anuncio de una licitación pública por casi 80 mil millones de pesos para el mantenimiento de la Ruta Zipaquirá - Puente Nacional - San Gil - Bucaramanga - San Alberto, que incluye un retorno en el sector Floridablanca-Palenque, parecía ofrecer una solución esperada por años. Sin embargo, los pliegos del proyecto generan más interrogantes que certezas: carecen de especificaciones técnicas claras, no presentan un desglose presupuestal específico para la obra, y no se detalla si la gestión predial necesaria está asegurada. Lo mismo ocurrió en las licitaciones de 2022 y 2023, donde la falta de claridad sobre cómo se desarrollarían las obras impidió su adecuada ejecución y conclusión.

La falta de retornos no solo genera demoras y traumatismos en la movilidad diaria, sino que pone en riesgo la vida de miles de usuarios. Conductores deben recorrer kilómetros adicionales para dar la vuelta, mientras que motociclistas y peatones, por ahorrar tiempo, cruzan imprudentemente la vía, aumentando los accidentes. Estas falencias afectan no solo a los ciudadanos, sino también a las empresas, que enfrentan desincentivos logísticos para operar en la región.

El Gobierno Nacional no puede ignorar el problema. Los gremios, congresistas y autoridades locales han pedido una solución integral y transparente que garantice la construcción de retornos funcionales y seguros. Este es un tema de interés nacional. Santander, como eje estratégico de la economía colombiana, no puede seguir esperando. Es hora de actuar. Trece vidas ya se han perdido por la desidia y la falta de planificación.

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