Este mes se graduaron 28 participantes de la segunda cohorte. Sumando la primera cohorte, ya son 63 personas que han recibido esta formación, que comprende 80 horas.
“Hacen falta líderes en Santander”; es una frase que se escucha con frecuencia. De ahí que la empresa privada, junto con la academia se dio a la tarea de crear un curso para fortalecer las capacidades de liderazgo en la región. Este curso denominado, “Lideremos, un propósito para Santander”, se inspira de iniciativas similares como “Liderario” en Antioquia o “Liderazgo X Bogotá”. Su materialización ha sido posible gracias a los aportes de instituciones como CORE (la escuela de negocios de la UNAB), la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Fuller Pinto, Protección, Marval, Cajasan, Vanguardia, la Fundación Cardiovascular de Colombia, Crezcamos y Prosantander.
Este mes se graduaron 28 participantes de la segunda cohorte. Sumando la primera cohorte, ya son 63 personas que han recibido esta formación, que comprende 80 horas. Ejercer liderazgo es peligroso. “Si usted quiere hacer feliz a todo el mundo, no sea un líder, venda helados”, es una cita que le atribuyen a Steve Jobs. Por eso, la necesidad de dotarse de conocimiento y herramientas sobre la materia, y generar relaciones con otros líderes que están en la misma lucha. El mito del guerrero solitario es un camino seguro a un suicidio “heroico”, señala el profesor Ronald Heifetz, y es muy probable que este sea en vano sin que haya generado el impacto que se buscaba.
En “Lideremos” confluyen líderes de diferentes sectores, disciplinas, géneros, provincias y edades, buscando pluralidad de voces y perspectivas. Hay un comité independiente que se encarga de la selección. Sin embargo, los participantes comparten un mismo objetivo: el desarrollo de Santander y de Colombia. De ahí la importancia de abrir este espacio de diálogo y aprendizaje que, más allá de recibir charlas de grandes expertos y personalidades a nivel nacional, es una gran oportunidad de conocer e interactuar con personas que muy probablemente no se encontrarían de otra manera o sobre los cuales recaen fuertes prejuicios. Al finalizar el curso los estudiantes presentan en equipos un proyecto que les apasione.
Bajo esta perspectiva, quiero felicitar a los graduados por su compromiso y apertura con el curso. Fueron 10 sábados de intensas actividades y debates. Vale la pena apostarle a la educación sobre el liderazgo, el diálogo y la diversidad. Qué importante la existencia de espacios seguros de generación de confianza, empatía y crecimiento personal. El que tiene vocación de liderazgo la sacará a flote donde quiera que vaya estar. Invertir en liderazgo es una apuesta sostenible. Espero que este gran esfuerzo del sector privado continúe y siga sembrando semillas que se verán reflejadas en frutos para el desarrollo de Santander. Los desafíos que enfrentamos son complejos y necesitamos liderazgos dispuestos a escuchar, unir y construir una mejor sociedad.












