El Día Mundial del Medioambiente 2026 es el próximo viernes 5 de junio. Establecido por la Organización de las Naciones Unidas ( ONU ) busca a nivel global sensibilizar a los gobiernos, al sector empresarial, al sector académico, a las Organizaciones No Gubernamentales ( ONG ), a los medios de comunicación y a la ciudadanía en general para que se intensifiquen estrategias, planes, proyectos y acciones concretas prontas y efectivas frente al cambio climático y al calentamiento global, a la pérdida de la diversidad biológica, la contaminación en todas sus modalidades y desacelerar la degradación ambiental del planeta con más de 8.300 millones de personas demandando bienes, servicios y recursos naturales finitos.
La fecha establecida por la ONU tuvo como objeto conmemorar el inicio de la famosa Conferencia de Estocolmo de 1972, la primera gran cumbre global sobre temas ambientales. Este año el evento tendrá como sede oficial la ciudad de Bakú, República de Azerbaiyán, ubicada entre Asia Occidental y Europa Oriental. El tema central: El cambio climático y la urgencia de adoptar medidas mundiales frente a sus efectos extremos que ya se ven por todas partes. Según datos recientes, ya son aproximadamente 60.600 millones de toneladas de gases de efecto invernadero que se emiten anualmente a la atmósfera por el uso de combustible fósiles y la deforestación principalmente. Sus consecuencias están a la vista, como los fenómenos climáticos extremos, la elevación del nivel del mar por el derretimiento de los glaciares y polos, la acidificación de lo océanos, etc.
Y aterrizando a lo nacional, en los planteamientos y propuestas programáticas de quienes han participado como aspirantes a la Presidencia de la República, el tema ambiental no ha estado entre los principales pese a su importancia mundial para que un país sea sostenible, definición que implica la integración de lo económico, con lo social y ambiental. A ninguno se le ha escuchado hablar de planes concretos contra la deforestación desastrosa que no para en bosques y selvas como la de la Amazonía, a la promoción de la ganadería silvopastoril que implica menos talas de bosques, al impulso y apoyo de proyectos para mayor producción de energías alternativas, a la conservación de los páramos quebradas y ríos cuya importancia vital se verá nuevamente cuando se agudice el Fenómeno del Niño y centenares de municipios entren en racionamiento de agua para el consumo humano y se afecte sustancialmente las actividades del sector agrícola.
Y de resaltar, la carta enviada por más de 120 investigadores del sector ambiental de Colombia a los candidatos y candidatas donde les hacen 12 propuestas ambientales fundamentales para Colombia y no deje de ser, “ el país de la belleza”.












