En su evolución histórica pascua y convite terminaron cristianizadas haciéndolas coincidir con sus creencias y el periplo de Jesús, fijando en Diciembre la celebración del advenimiento del Mesías a quien los judíos siguen esperando. La Nochebuena pues nos llegó impuesta sin saber por qué, pero cargada de alegría; nos dejó hechos unas verdaderas pascuas.
Porque encierran fenómenos culturales diferentes que vienen transformándose. Así, la cena de Nochebuena podría tener comienzo en el convivio o convite medieval usado algunas veces como convocatoria para realizar obras de beneficio comunitario, con comilona y francachela, como aún persisten en zonas campesinas colombianas; pero también el convivio puede verse como reunión festiva de la parentela en comunidades cerradas, familia extensa y por esto mismo con tendencia endogámica. También la Nochebuena remite a la pascua judía o fiesta de fiestas para conmemorar la liberación de este pueblo de los egipcios. En su evolución histórica pascua y convite terminaron cristianizadas haciéndolas coincidir con sus creencias y el periplo de Jesús, fijando en Diciembre la celebración del advenimiento del Mesías a quien los judíos siguen esperando. La Nochebuena pues nos llegó impuesta sin saber por qué, pero cargada de alegría; nos dejó hechos unas verdaderas pascuas.
Pero no podía la evolución social dejar intactos Pascuas y Nochebuenas; a la comunidad medieval con economía de autoconsumo sucedió la sociedad de mercado que vio en estas celebraciones oportunidades para estimular el consumo; de las viandas preparadas en casa mediante recetas transmitidas de boca en boca por las abuelas, del estreno con muda de ropa nueva hecha por la costurera del pueblo, del Toro de Candela del viejo Severo Suárez que divertía hasta el cansancio, se pasó al compre, compre, a la Navidad que va comenzando en Septiembre con el encendido de las primeras luces de colores; de tal modo que los villancicos el 24 de Diciembre ya saben a cacho; del cabrito o el pisco engordados para la cena, se pasó al pavo importado, a las tarjetas de crédito desbordas en Enero y las débito en cero; a la competencia secreta entre vecinos arribistas acerca de quién consume más energía eléctrica escasa y cara, para luego echarle la culpa a Petro.
Mirando lejos, parece que este barullo alborotado en que convirtieron Nochebuena en Navidad, sumado al barullo cotidiano, no se cura con gotas de “prontoalivio”; el mecanismo de la huida tampoco parece ser; el cuento del turismo en el cual andan metiendo poblaciones y poblados antes apacibles refugios, buscándole soluciones de relumbrón a problemas sociales centenarios, se están convirtiendo en tierra de nadie los días de vacaciones. Tanto que los raizales huyen esos días para “Otra parte”. Y separar pasajes es un proceso que se debe empezar en Octubre para Enero, por paradoja los mismos tres meses que Colón empleó para venir a visitarnos. ¡Paciencia! decía la abuela, que no hay mal que dure cien años.











