La decepcionante indiferencia de la ciudadanía está abonada por el penoso fracaso de Metrolínea, un proyecto que desde sus inicios se convirtió en modelo de lo que no se debe hacer.
A mediados de 2024, el representante a la Cámara Álvaro Rueda radicó un proyecto de reforma constitucional para conformar un distrito metropolitano con los territorios de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, el cual no mereció el apoyo parlamentario necesario para salir avante, ni logró motivar la apatía de las fuerzas ‘vivas’, pero sí despertó manifestaciones de incomodidad de los alcaldes de los municipios absorbidos.
Han tenido ocurrencia lo que ahora se denominan ‘agendas paralelas’ de quienes, aunque reconocen los beneficios de una integración, no están dispuestos a perder la influencia en las parcelas que se han constituido para manejar los servicios públicos y disponer de las frondas burocráticas.
Se advierten recelos y desconfianzas que impiden una acción conjunta y equilibrada que ponga remedio al caótico funcionamiento y permita identificar caminos que hagan posible la adecuada proyección del área metropolitana.
La decepcionante indiferencia de la ciudadanía está abonada por el penoso fracaso de Metrolínea, un proyecto que desde sus inicios se convirtió en modelo de lo que no se debe hacer. Deficiente planeación, inapropiado trazado, falencias en la contratación de la infraestructura y de los operadores, desgreño en los procedimientos, incumplimiento de obligaciones contraídas, innecesarias inversiones, desconocimiento de providencias judiciales, despilfarro, todo lo cual se tradujo en un pésimo servicio que marcó el irreversible rumbo de su inviabilidad.
La apropiación de recursos para su ejecución no fue menor. La Nación aportó $ 370.000 millones, Bucaramanga $ 100.000 millones, y los restantes municipios, la Gobernación y el Área Metropolitana $ 65.000 millones, que a precios de hoy representan más de $ 1.5 billones. A este valor deben sumarse las erogaciones hechas para solventar su operación deficitaria y, también, el pasivo derivado de fallos judiciales adversos motivados por desatenciones y dudosas decisiones de algunos de sus administradores.
Metrolínea estaba llamado a unir a los habitantes de la Bucaramanga ampliada; sin embargo, se ha convertido en motivo de desesperanza para nuestro desempeño colectivo. Las ruinas de la frustrada construcción del terminal PQP, las estaciones vandalizadas a lo largo de su recorrido, los arrumes de buses inservibles, las terminales satélites e instalaciones abandonadas constituyen una ofensa pública; mientras que el liderazgo del municipio nuclear está francamente deteriorado por la desidia, poca credibilidad y falta de visión prospectiva.











