La trama presuntamente urdida por Bolsonaro, desembocó en el asalto a los órganos del poder público brasileño del 8 de enero de 2023, dos años después de los ataques al Capitolio en Washington perpetrados por los seguidores de Trump el 6 de enero de 2021.
La fiscalía de Brasil decidió acusar al expresidente Bolsonaro; al cabo del juicio sabremos si es condenado por conductas golpistas. No se habla -al menos por ahora- de indultos o de desestimar los cargos como en Estados Unidos, y tampoco de anulaciones del juicio como ocurrió con los fallos en contra de Lula. Sobre el Tribunal Supremo, órgano ante el cual se lleva el juicio, no hay otro juez superior, y las pruebas que incluyen los ‘chats’ entre el expresidente y su mandadero y mensajero, el teniente Cid, resultan incriminatorias según lo estimaron unánimemente los magistrados del Tribunal Supremo. Pareciera que el brasileño no estará exonerado del accionar de la justicia. La trama presuntamente urdida por Bolsonaro, desembocó en el asalto a los órganos del poder público brasileño del 8 de enero de 2023, dos años después de los ataques al Capitolio en Washington perpetrados por los seguidores de Trump el 6 de enero de 2021.
En la reciente novela de David Leavitt (1961), “A resguardo” (2024), Eva dice “la protección de la democracia importa más que la protección del sistema.” Y explica: “La separación de poderes, los controles y equilibrios, (…) nada de eso importa ya, porque con lo que nos enfrentamos es con un demonio, y cuando te enfrentas con un demonio haces los que tienes que hacer”.
Leavitt reapareció en 2024 con esta sátira política que exhibe el desconcierto, la indignación y también la apatía de un puñado de personajes del ‘Este’ estadounidense más educado y arrogante, ante las elecciones de 2016 que llevaron a Donald Trump a su primera presidencia. Ello en torno a una circunstancia que aunque posible, resultaba muy exótica: que el ganador del colegio electoral fuese un candidato (Trump), quien había perdido en el voto popular directo ante Hillary Clinton. La última vez que eso había ocurrido fue en 1888. Nadie sabía en 2016 (aunque algunos lo intuían) que vendría el encariñamiento del presidente con el poder y las agresiones de sus adeptos contra el Capitolio (2021). Y menos que habría una segunda presidencia, tan autoritaria, iracunda y agitada.
Puesto yo mismo, ‘a resguardo’ del cataclismo de noticias antidemocráticas, me acerqué a la nueva novela de Leavitt, solo por evocación de su “Baile en familia” (1984), una mirada a temas sociológicos de identidad y conflictos familiares de la clase media estadounidense leída muchos años atrás. Y resultó que esta vez en “A resguardo” vemos el retrovisor político reciente, una escena conocida y quizás premonitoria. Es una reflexión útil para vernos como latinoamericanos, más cerca y más vulnerables ante el desastre del autoritarismo, ante cuyos primeros pasos, siempre muchos se acomodan en la apatía, ‘a resguardo’.










