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Sábado 19 de abril de 2025 - 12:01 AM

Refinería de Barrancabermeja: modernizar o desaparecer

Según Ecopetrol, el proyecto permitirá reducir las emisiones de CO₂ en 4,5 millones de toneladas al año —equivalente a sembrar 207 millones de árboles— y disminuir en 5,3% las emisiones contaminantes del país.

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Durante más de un siglo, Barrancabermeja ha sido el corazón energético de Colombia. Desde sus campos y tanques ha fluido el combustible que mueve al país, y en su gente persiste la esperanza de que se le retribuya, al fin, todo lo que ha dado al país. Por eso, la aprobación del proyecto “Línea Base de Calidad de Combustibles (LBCC)”, con una inversión de 1.200 millones de dólares en la Refinería de Barrancabermeja, no es solo una decisión técnica: es un acto de justicia histórica y una apuesta geopolítica por la soberanía nacional.

Según Ecopetrol, el proyecto permitirá reducir las emisiones de CO₂ en 4,5 millones de toneladas al año —equivalente a sembrar 207 millones de árboles— y disminuir en 5,3% las emisiones contaminantes del país. Pero más allá de los datos, lo que se reconoce con esta inversión es el esfuerzo de generaciones de barranqueños que han convivido con los efectos ambientales y sociales de la industria sin recibir una contraprestación justa.

Barrancabermeja ha cargado durante décadas con el costo social del desarrollo petrolero. Sin embargo, nunca dejó de cumplirle al país. Cuando Colombia necesitó energía, ahí estuvo la refinería. Cuando Ecopetrol enfrentó crisis, ahí estuvieron sus trabajadores. Y cuando se discutía el futuro de la empresa, Barrancabermeja levantó la voz para decir que también era parte de ese futuro.

Este paso en la modernización de la refinería no habría sido posible sin la voluntad política del ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, quien ha entendido que la transición energética no se construye desde el escritorio, sino desde los territorios que históricamente han sostenido al país. Su respaldo, junto al del presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, y el de la Junta Directiva, ha sido clave para que este proyecto se concrete.

La ejecución del proyecto LBCC no solo moderniza la producción de combustibles más limpios, sino que abre el camino hacia la producción de hidrógeno verde y combustible sostenible de aviación (SAF). En otras palabras, sienta las bases para que Barrancabermeja se consolide como un nodo real de transición energética en Colombia.

Este es un triunfo técnico, ambiental y económico, pero también profundamente humano. Esperamos que esta inversión se traduzca en empleo digno para los trabajadores de la región, en contratación local de bienes y servicios, en educación técnica y desarrollo económico para el Magdalena Medio. No podemos repetir el error histórico de que la riqueza pase de largo mientras la pobreza se queda.

Es una victoria para Barrancabermeja. Apostarle a la refinería, además de ser una apuesta estratégica, es una declaración firme por la soberanía energética y por ponerle fin al desprecio histórico hacia las regiones que lo han dado todo por el país.

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