Charlé con Óscar Ruggeri durante media hora y el tema central fue Carlos Bilardo. Acto seguido me encontré con Nilson César, un fabuloso y simpático relator del fútbol brasileño y la Fórmula 1; yo lo había conocido en algunas copas América, en eliminatorias y en un par de mundiales.
El lunes 11 de junio de 2018 el avión de Aeroflot aterrizó en el Aeropuerto Internacional Sheremetyevo y tan pronto empezamos a recorrer la pista para llegar a la plataforma de desembarque, encendí mi celular; como por arte de magia entró la llamada de ‘Jotas’ Mantilla y me preguntó: “¿en dónde anda?”; “aquí en Moscú” fue mi respuesta. ‘La mostaza’ Mantilla casi me ordenó que cuando llegara al hotel donde me iba a alojar lo llamara e inmediatamente colgó. Yo le había comprado dos meses antes una SIM Card a Julio Villamizar; a decir verdad, ese dispositivo me ayudó mucho para desarrollar mi trabajo durante más de un mes de estadía en el mundial de fútbol que se llevó a cabo en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Luego de realizar mi registro e instalarme, llamé a Juan José y quedamos de vernos al otro día en el hotel en donde se alojaban narradores y comentaristas de Caracol Radio y Televisión, los de Win, RCN y los amigos de Blu Radio. ‘Jotas’ me dio las indicaciones para llegar al Hotel Aquarium el cual se encontraba unido al Crocus City Hall, un fabuloso centro de convenciones que tiene como vecino al Centro Comercial Vegas, que si no es uno de los tres mejores centros comerciales del mundo, pegó en el palo. Yo no estaba lejos de ahí y un vehículo del hotel me llevó en menos de cinco minutos. ‘Jotas’ me acompañó al proceso de acreditación al IBC y de inmediato nos metimos en la estación del metro para ir a conocer la Plaza Roja y desde allí emitir un programa que hacíamos en la emisora Onda Cinco.
En el metro, ‘Jotas’ se puso nostálgico por la muerte de su padre; le expliqué cómo había sido mi proceso para soportar la muerte de papá y con el paso de los minutos se calmó, secó sus lágrimas y volvió a sonreír. Cuando ascendimos por la escalera eléctrica, vimos de frente la Plaza Roja, la Catedral de San Basilio y divisamos una de las murallas del Kremlin; ahí nuestro rostro cambió. Entramos al Beer Restaurant que queda frente a la plaza, nos sentamos en sus cómodos sillones y grabamos el programa. Mientras yo le pegaba a la Coca Cola, ‘Jotas’ liquidaba dos Stella Artois y luego devoramos una pizza Margarita gigantesca y deliciosa. Se largó un aguacero y de pronto ingresó al lugar Gustavo Alfaro quien en medio de gaseosas y un par de cafés, nos confesó que no quería dirigir a Colombia por el respeto y el cariño que le tenía a la gente. Luego del almuerzo nos devolvimos y al llegar al centro mundial de prensa, empecé a hacer mi trabajo para Vanguardia, mientras ‘Jotas’ reposaba en un cómodo sofá. Charlé con Óscar Ruggeri durante media hora y el tema central fue Carlos Bilardo. Acto seguido me encontré con Nilson César, un fabuloso y simpático relator del fútbol brasileño y la Fórmula 1; yo lo había conocido en algunas copas América, en eliminatorias y en un par de mundiales.
De una congenió con Jotas porque empezaron a hablar de automovilismo y conmigo habló de Neymar y la selección brasileña; se atrevió a decir que Brasil, España, Alemania y Argentina iban a ser los finalistas. ¡No le pegó a una! De repente lo llamaron sus amigos, Nilson se paró y tan pronto se despidió, soltó un gas que llevaba un pito incluido. Es lo que vulgarmente se conoce como peo. Nilson se hizo el loco, mientras ‘Jotas’ Mantilla se desternillaba de la risa, a tal punto que me tocó traer agua porque se estaba ahogando. Es más, siete años después, ‘la mostaza’ Mantilla cambia de amarillo a rojo al recordar ese flatulento episodio. Yo le iba a hacer el reclamo, pero me acordé de la frase de mi mamá: “hay gente que tras de que se pea, se incomoda”.










