Los paros generales, especialmente en Colombia, generan zozobra por los comportamientos de quienes en ellos participan, como es el caso del vandalismo de la famosa primera línea.
El país está en vilo frente a la expectativa del paro promovido por el Presidente de la República para los días 28 y 29 de este mes, especialmente por la inestabilidad que éste genera, pues se verá afectada la producción, el transporte y el comercio que son los ejes esenciales que generan el bienestar nacional.
Los paros generales, especialmente en Colombia, generan zozobra por los comportamientos de quienes en ellos participan, como es el caso de la famosa primera línea, cuyos efectos se ven aún en la autopista de Piedecuesta con el vandalismo en las estaciones de Metrolínea que dejaron una muestra imborrable de una sin razón absoluta.
Un paro de esta naturaleza genera tensiones políticas y sociales, no solo por las causas y efectos de la protesta, sino por la forma como los partícipes actúan en desarrollo del mismo, generando inseguridad social, lo cual conduce a su vez a que haya una parálisis en tal sentido, pues las gentes precavidas prefieren alterar su forma de vida ante el temor de lo que puede suceder durante el desarrollo del mismo.

En una protesta así, si le suprimen la violencia, puede ser una herramienta poderosa para quienes quieren generan cambios, incluso hasta de gobiernos; solo que la experiencia nos ha demostrado que las nuestras son aprovechadas para generar caos social, lo cual le da un carisma de anarquía indetenible.
La economía se ve afectada, se taponan las vías entorpeciendo la movilidad, por lo cual por precaución las gentes se quedan en casa y se paraliza la actividad comercial en todos los sentidos posibles. Se verán afectadas las ciudades pues esta clase de movimientos espantan a los turistas, generan escasez de productos y lo más grave es que se sabe cómo comienzan, pero nunca cómo terminan y nosotros ya lo vivimos.
En este caso hay un agravante adicional y es que el Comandante General de las Fuerzas Armadas, el Presidente de la República, les ha dado la orden de no intervenir en el desarrollo de las protestas pues no se puede atentar contra el pueblo, lo cual le dará a los protestantes la garantía de poder ejercer la violencia que disfrazan como protesta social sin que nadie se los impida. Toda esta tensión que ha logrado generar el presidente con sus discursos incendiarios, explotará en desarrollo de esa protesta, por lo que tememos que la cosa no va a ser tan pacífica como se desea; antes por el contrario, volveremos a vivir lo que ya sufrimos con el estallido social del 2019, por lo cual la recomendación es prepararse para lo peor.










