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Jueves 29 de mayo de 2025 - 12:25 AM

Perversión de los jeans

En Bucaramanga los fabricantes de ropa El Roble expresaron su resistencia con un dibujo de un obrero colgado de sus pantalones por una polea de gancho. Al cambiar los botones de la bragueta por una cremallera, se abrió el camino de los jeans ajustados para las mujeres

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Un niño que lee noticias en su celular preguntó por la razón de que los jeans tengan seis remaches de cobre. Mi respuesta tiene que ser histórica, y esta se hace con fuentes. La más inmediata: la marquilla de 8 por 6,5 centímetros que está cosida encima del bolsillo trasero derecho de los jeans. Dice allí: “Levi Strauss & Co. San Francisco. California. Original riveted. Patented May 20 de 1873”. La figura de los dos caballos tirando en sentido contrario de unos jeans indica que se trata de una ropa que no se rompe.

¿Por qué unos pantalones tuvieron que ser patentados por Levi Strauss? Porque este bávaro, nacido en 1829 y migrante a San Francisco, resolvió un problema de los mineros de la fiebre del oro en California: la escasa resistencia de los pantalones de paño. Por pura casualidad: comerciante de lonas gruesas para tiendas de campaña y cubiertas de las carretas, la devolución de un pedido por un cliente lo impelió a pedirle al sastre Jacob Davis que convirtiera las lonas en pantalones de mineros. Por su semejanza con las telas burdas y fuertes que se fabricaban en Génova, cuya pronunciación en francés degeneró en jeans, introdujo una nueva palabra al inglés y una solución técnica. Pero los mineros se quejaron de sus puntos débiles: los bolsillos delanteros y el bolsillo del reloj de cadena colgante, que se rasgaban por el manoseo excesivo. Y ahí fue cuando patentó la incorporación del rivet, el remache de cobre, hasta que quedaron los seis que hoy nos acompañan.

Levi Strauss tiñó después sus pantalones con índigo, y así llegamos al blue jeans. En Bucaramanga los fabricantes de ropa El Roble expresaron su resistencia con un dibujo de un obrero colgado de sus pantalones por una polea de gancho. Al cambiar los botones de la bragueta por una cremallera, se abrió el camino de los jeans ajustados para las mujeres, que se atreven a usarlos con medias veladas y tacones de puntilla, una perversión, pero la mayor de todas es comprarlos rotos, ignorando que Levi Strauss inventó pantalones que no se rompieran.

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