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Domingo 01 de junio de 2025 - 12:25 AM

¡Qué cansancio!

Comienza esta historia con el gobierno presentando en 2023 un proyecto de reforma laboral que absurdamente no se concentraba en solucionar los graves problemas de desempleo e informalidad, sino que por el contrario los profundizaba.

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Confieso que termino una semana con una sensación de cansancio extrema.

Es agotador ver al presidente y a sus alfiles, con su usual estilo pendenciero y amenazador, insistir en sacar adelante una Consulta Popular cuyo contenido no podría importarles menos, pues su real propósito es el de crear una cortina de humo que desvié la atención de su fracaso en todos los frentes y que además le sirva como plataforma para hacer proselitismo político de cara a las elecciones del 2026, con discursos incendiarios y populistas orientados a azuzar el resentimiento, el odio de clases y señalando como enemigo al empresario, a quien acusa falaz y calumniosamente de sobornar al Congreso para evitar que la reforma laboral salga adelante, pues, según él, la intención malévola de los empresarios es la de enriquecerse a costa de la explotación del trabajador.

Comienza esta historia con el gobierno presentando en 2023 un proyecto de reforma laboral que absurdamente no se concentraba en solucionar los graves problemas de desempleo e informalidad, sino que por el contrario los profundizaba.

En las consultas y discusiones con las partes interesadas se acordaron más de 50 cambios. Acto seguido, tramposamente presenta el gobierno al Congreso la primera versión del proyecto de ley, sin cambios, como si nunca hubiera acordado nada con los gremios. Afortunadamente, y por justicia divina, ese proyecto se hunde.

Vuelve más adelante el gobierno a presentar el proyecto de reforma, que termina siendo hundido por la Comisión Séptima del Senado, no sin antes haber mediado una amenaza de convocar una consulta popular de ser negada.

Negada, entonces presenta la consulta popular al Senado, esta vez amenazando con movilizar al “pueblo” para sacar a los congresistas del Senado, si no se doblegaban a su voluntad.

Votan negativamente la consulta. Insisten en repetir la votación y pierden con más contundencia aún esa propuesta.

Presentan de nuevo la solicitud de consulta popular, incluyendo cuatro preguntas sobre el tema de salud, absolutamente improcedentes, para argumentar que es una “nueva” propuesta. Y en esta ocasión, amenaza el ministro Benedetti con sacar por decreto la consulta popular si el Senado no la aprueba, mientras que el presidente llama a las masas a parar el país.

El paro y las marchas resultaron siendo un rotundo fracaso para el gobierno. Y no contentos, y en un acto que no se puede interpretar sino como vengativo e infantil, expide el decreto que aumenta la retención en la fuente con el propósito de golpear a las empresas.

De nuevo: ¡qué cansancio! ¿Qué sigue? ¿Cuándo entenderá el gobierno que perdió la partida y que debe empezar a gobernar para todos? Porque el pueblo somos todos.

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