Lejos estamos en esta ciudad de encontrar el cielo prometido desde las tribunas y desde los discursos de campaña y de gobierno; los actuales mandatarios incumplieron sus promesas, las convirtieron en palabras vacías.
No están llegando a Bucaramanga esas puertas con las que nos esperanzaron, no se abren y, de hecho, se vislumbran cada vez más lejanas. El paraíso, ni aquí ni allá se ha vuelto realidad.
Lejos estamos en esta ciudad de encontrar el cielo prometido desde las tribunas y desde los discursos de campaña y de gobierno; los actuales mandatarios incumplieron sus promesas, las convirtieron en palabras vacías.
Una ciudad amenazada por motociclistas cuyas autoridades no fueron capaces de prever ni de adelantarse para evitar los bloqueos como los que hubo en las entradas y salidas de la ciudad. Totalmente avasallada. No se evitaron los traumatismos de los bumangueses (es mucho decir) por “bandas” motorizadas que se creen dueñas de la ciudad y salen a amedrentar cada vez que se les intenta regular.
Napoleón y por eso fue Napoleón, sabía 8 días antes donde se iba a instalar el enemigo. Se entiende que había que madrugar y colocar el ejército y la policía en esas entradas para que no se presentara lo que se presentó. Ese mismo Napoleón, cuenta Emil Ludwig, cuando la Revolución marchaba hacia la Bastillo, dijo: “con dos cañones acabo esto y freno la historia”.
Pero ya fatiga hablar y repetir porque es como “ladrarle a la luna”, nadie oye y la dirigencia cree que no es con ellos.
Santander, que jalonó el desarrollo de Colombia, Bucaramanga, la ciudad que se volvió próspera por la iniciativa privada y por los extranjeros que la habitaron y dejaron sus huesos en esta tierra hermosa, ha perdido su brillo por falta de políticas públicas claras.
¿Por qué no se pueden regular las motocicletas? Ya forman parte de la economía de la ciudad, están en el paisaje , pero es importante que, si se quieren quedar, entren en la cultura ciudadana y den ejemplo de civismo, como lo hacen muchos. O conviven sanamente o se les ha de considerar un lastre.
No son pocos los problemas que hay que solucionar para enderezar a esta ciudad, cuyas puertas se extraviaron. Señor alcalde, entre otras cosas, es hora de crear una comisión para atender este grave problema de transporte público. La solución a las emergencias públicas no puede ser el aplazamiento de medidas estructurales.
Acá todo se sigue aplazando. No se encierre; hable con la comunidad y, además de eso, busque soluciones. Convoque los líderes de cada gremio, porque gobernar es, ante todo, obrar con sentido común.
Nota: La empresa más importante del país, Ecopetrol, sigue tambaleándose, con cifras que indican mala gestión. Y ahora les dio, a la manera de Stalin y del antiguo Das, chuzar a sus funcionarios. ¿Una empresa con una USO domesticada?










