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Lunes 16 de junio de 2025 - 01:00 AM

Entremos a un estado de deber

El primer paso para un Estado de derecho es entrar en un estado de deber. El Estado de derecho no es solo jurídico, es particularmente cultural, es ahí donde radica la diferencia con los países desarrollados.

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El estado de derecho es un principio fundamental que establece que personas, instituciones y órganos del Estado estén regidos por la Ley. Significa que la Ley es la base de toda organización y funcionamiento.

En Colombia llevamos 200 años regulados por nueve (9) constituciones, evolucionando favorablemente. En las últimas tres (3), pasamos de una ideología liberal radical (1863) a una preminencia conservadora (1886) y, actualmente, a un nuevo orden político y social (1991).

La constitución vigente promueve el imperio de la ley, igualdad ante la ley, separación de poderes, protección de los derechos humanos y transparencia con rendición de cuentas, haciendo referencia a la claridad de las reglas y orientación ante situaciones para una adecuada gestión del Estado.

La actual crisis política y social se origina por la ligereza en la ejecución y control de nuestra constitución.

Hoy, con este nivel de polarización, la constitución ha sacado a la luz sus fortalezas, siendo garante del Estado de derecho. Los problemas claramente no son ideológicos, ni izquierda, ni derecha, son éticos, son por irrespeto a las reglas, no solo constitucionales, sino de todo tipo.

Democracia no es someter todo a votación, es respetar las reglas de juego, es asumir los deberes y los derechos con base en los acuerdos, no con base en los deseos.

Es curioso, hoy es común escuchar “sometámoslo a votación”; de los padres de familia de los colegios, socios de un negocio, comuneros, miembros de clubes sociales, etc. sin siquiera tener claridad de los estatutos o reglamentos. Es una falta de respeto con una institución “someter a votación” lo que está reglado y más aún cuando en muchos casos se involucran opiniones no calificadas en el debate.

Las ideas, independiente de la ideología, generan valor, se deben escuchar para comprender y evolucionar. En cambio, comprometer el Estado de derecho, con la excusa de que las normas o leyes tienen la culpa, vulnera el valor. Este último argumento sólo es válido cuando se ha cumplido el deber y no se logra el resultado. No es el caso actual, hoy no se cumple con el deber y se exigen derechos.

Esta reflexión es para todos, no solo para los políticos, el Estado de derecho se rompe cuando: se parquea donde está prohibido; no se respeta la fila, se soborna, se evade impuestos; hay privilegios inequitativos; se incumple cualquier norma, consciente o inconscientemente; y no hay consecuencias.

El primer paso para un Estado de derecho es entrar en un estado de deber. El Estado de derecho no es solo jurídico, es particularmente cultural, es ahí donde radica la diferencia con los países desarrollados.

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