Resulta lamentable ver políticos de todas las tendencias que, tras lo sucedido, aprovechen para hacer politiquería y sigan metiéndole gasolina al fuego, haciendo lo que más les gusta: desunir.

VamosABajarle es un manifiesto ciudadano que surgió a raíz del infame y repudiable intento de asesinato contra Miguel Uribe Turbay, y que nos invita a suscribirnos y comprometernos con el cumplimiento de los “siete compromisos”; principios que nos llevarían a un mejor relacionamiento como sociedad, invitando a nuestros familiares, amigos y personas cercanas a sumarse a esta causa.
Tras el hecho, se acrecentaron los insultos, las injurias, las amenazas, la desinformación en redes, la manipulación mediática, la difusión de imágenes falsas y hasta las teorías conspirativas.
Su lema: “Disentir sin agredir también es una forma de liderazgo”. Lo acompaño con otra frase poderosa, dicha por un precandidato presidencial: “Podemos ser diferentes sin ser enemigos”. Dos lemas que, si los combinamos, nos invitan a bajarle el tono a esa irracional confrontación que proviene de los flancos más radicales de la política y de la sociedad.
Por este hecho tan repudiable se pudo evidenciar y confirmar que este país está enfermo y que nos falta tolerancia y empatía; que aquí, al que piensa distinto, hay que agredirlo, y que, lamentablemente, “HP”, se volvió el apellido más común. La iniciativa nos invita al respeto por la diversidad, a los valores democráticos y a la resolución de conflictos sin gritarnos, sin pelear, sin destruirnos.
Veamos algunos escenarios y actores que deberían ser los primeros en respaldar este manifiesto, sin excusas ni evasivas.
Las redes sociales quizás, fueron las campeonas: actuaron sin control y sin responsabilidad frente a los hechos, donde ni la solidaridad ni el respeto por el otro existieron. Personas inescrupulosas, y con el desenfreno de opinar y lanzar improperios, lo hicieron con un claro objetivo: desinformar.
Resulta lamentable ver políticos de todas las tendencias que, tras lo sucedido, aprovechen para hacer politiquería y sigan metiéndole gasolina al fuego, haciendo lo que más les gusta: desunir. Dos candidatos presidenciales, especularon, sin pruebas, sobre “autores intelectuales”, lo que hizo profundizar aún más la polarización y el odio.
Escucho y leo a periodistas de varios medios de comunicación resguardados en un silencio reflexivo y autocrítico, necesario para corregir excesos y fortalecer la confianza en el periodismo.
Ustedes mueven la opinión pública, y lo saben. Ha llegado el momento de unirse a la causa #VamosAbajarle, o a la que ustedes decidan impulsar, y de reforzar los siete principios básicos del periodismo: responsabilidad, confianza, veracidad, respeto, rigor, independencia y transparencia. ¡Únanse! ¡Pero todos! Ese sería el mejor gesto frente a tanta pobreza en el debate público.
IMPORTANTE: me vinculé al colectivo porque, con pequeñas acciones que hagamos semanalmente, construiremos sin destruir. ¿Y usted, ya lo hizo?










