Al momento de escribir esta columna de opinión, las lamentables noticias sobre las guerras que se multiplican por el planeta, hacen que cualquiera replantee el sentido de su vida y la de los demás.
“Bienaventurados los que hallaron el sentido de su vida… Y decidieron cambiarlo"
Dicen que una de las tragedias del ser humano es vivir sin conocerse a sí mismo. Y claro, esto puede sonar a filosofía griega clásica o incluso a repetitivos contenidos motivacionales de la era digital en que vivimos. Sin embargo, no es necesario ponerle etiquetas a esta afirmación que ha perdurado por siglos. Lo curioso es saber que cualquier persona, sin distinción de género o edad, en diferentes momentos de su existencia se pregunta por el sentido que tiene su vida. O mejor, se pregunta cómo darle a su vida un “sentido”, una dirección, un significado; algo que brinde la satisfacción de vivir, llevando a cabo uno o varios propósitos con la libertad de haberlos elegido.
Al momento de escribir esta columna de opinión, las lamentables noticias sobre las guerras que se multiplican por el planeta, hacen que cualquiera replantee el sentido de su vida y la de los demás. Y aunque muchos tendrán razón en decir que “esto no es algo nuevo” y que “la violencia siempre ha existido”, e incluso terminarán justificando a alguno de los bandos enfrentados, es momento de encontrar seres humanos opuestos a la violencia política y a la polarización destructiva que, probablemente, también ha existido desde siempre y que no es exclusiva de nuestros días. Ellos son los pacificadores. Y qué mejor forma de encontrarse consigo mismo, dándole un nuevo sentido a la vida, que permitiéndose hoy en día apreciar la labor creativa de estos “pacificadores”; pues muchos de ellos encontraron el sentido y el valor de sus vidas dedicándose al arte.
Bucaramanga y Santander experimentan, desde hace varios años, un despertar colectivo hacia las artes, donde la creciente oferta cultural ha sido determinante. En el caso del cine y la televisión -a pesar de las dificultades propias del medio- se han consolidado equipos de trabajo que sorprenden con su talento y desafían los límites que la realidad impone. Este es el caso de Proyecto final, una impactante serie de televisión grabada en distintos barrios de Bucaramanga, que trasciende el enfrentamiento entre extremos y opuestos. “El centro está en todas partes” es una misteriosa pista que aparece al comienzo de esta historia, donde el deseo de vivir para enmendar los errores le gana la partida a la muerte.
Proyecto final, una serie de ficción, ganadora del estímulo Abre Cámara – MinTic, 2024, deslumbró con calidad en su primera transmisión por televisión nacional, a través de Canal 13. Próximamente será emitida por canales regionales, y usted la podrá disfrutar, sin cortes y en su totalidad, en la próxima feria Ulibro 2025, en Neomundo. Esté atento a su programación.










