Quien no se ha preguntado qué tan alto es el cielo, cuando ha comparado la altura de algo con aquello que se eleva, hace inmedible la capacidad de llegar lejos. Pues llegar alto es un propósito común de cualquier persona que emprende un nuevo proyecto. En este sentido, las aves del cielo tienen la ventaja de haber nacido para volar, porque la libertad con la que vuelan no se asemeja a la cuestión sobre la altura que da inicio a este párrafo. Y es que las aves, estos hermosos seres vivos, desarrollan desde temprano esa fascinación que hombres y mujeres llevan a lo largo de sus vidas. Y no es solo cuando se inicia un nuevo proyecto, la aventura de volar es un anhelo que nos acompaña desde niños.
Volar es una experiencia que a algunos atemoriza y a otros reconforta. La invención del aeroplano trajo además del desarrollo de un nuevo medio de transporte, más rápido e inusualmente seguro, la posibilidad de avanzar, por los cielos, hacia un mundo desconocido.
El miedo a volar no es de las aves ni del hombre, es una sensación que se levanta cuando elevamos un propósito desconocido y al mismo tiempo engrandecedor. Quizá con un poco de humildad, que aprendamos de las aves, la esperanza de llegar a un destino anhelado, como al tomar un vuelo en avión, se convierta en la tranquilidad del cumplimiento de grandes propósitos. Unos elevaron su capacidad creativa con invenciones como el aeroplano, mientras otros aterrizan emociones elevadas cuando encaminan su talento a invenciones como el arte. Porque aunque nadie sepa qué tan alto es el cielo, hemos tenido alguna idea de su belleza a través de pinturas y otras representaciones.
Una serie de pinturas sobre el cielo conforman la exposición As in heaven, que se encuentra a nuestro alcance en el Museo de arte moderno de Bucaramanga. No se trata de una muestra de pinturas convencional, sino de la visión elevada de la artista que propone lo que sería su mirada sensible a las alturas. Una muestra donde la belleza y la fascinación por aquello que está más allá del alcance de nuestros ojos le abren paso a lo que cada visitante de la exposición pueda encontrar al tener el gusto de recorrer con su mirada estos cuadros.
As in heaven, como en el cielo, nos regala en la gratuidad del acceso al museo, más que una exposición de lo inalcanzable. Tal vez sea una forma de recordarnos, a través del arte, que el miedo a volar se puede superar cuando nuestro corazón reconoce, una vez más, esa belleza y esa verdad que se despierta toda vez que miramos al cielo.










