Trump firmó lo que denominó “Una ley de gran belleza”. Veamos que implicaciones tendrá para los americanos. El presupuesto federal para inmigración y control de aduanas se incrementará diez veces hasta alcanzar los cien mil millones de dólares, además, la asignación para completar el muro en la frontera con México será 160 mil millones de dólares y diez mil millones para proyectos espaciales. Recorta en mas de mil millones de dólares la asignación al Medicaid y se imponen nuevos requisitos para el acceso de beneficiarios al programa, estimándose que, en diez años, once millones de estadounidenses perderán su seguro médico. Reduce el programa de asistencia nutricional suplementaria, afectando a más de tres millones de personas. Convierte en permanentes las reducciones fiscales de 2017 y a los jubilados, les permite deducciones fiscales hasta del 8% a aquellos con ingresos menores a setenta y cinco mil dólares al año. Elimina los impuestos federales sobre horas extras y propinas. Permite el uso de dineros federales para educación en instituciones privadas. Algo así como el pilo paga que existió en Colombia. Elimina los incentivos para energías limpias establecidos por gobiernos anteriores, lo que significa que la emisión de CO2 se incrementará en cientos de miles de millones de toneladas a lo que se había previsto para el próximo lustro, y en diez años, se llegará a la emisión de 500 millones de toneladas de CO2 por año. Por supuesto, que incumple todos los compromisos adquiridos en el marco del Acuerdo de Paris, pero eso a Trump poco le importa.
En resumen, recorta 4.5 billones de dólares e incrementa el gasto en trescientos cincuenta mil millones, con un efecto neto calculado de un déficit fiscal de 2.8 billones de dólares para el 2024, en una política indolente con la salud de sus ciudadanos y peor con los inmigrantes.
Para algunos analistas, Trump le entrega el liderazgo en la producción de energías limpias a China y otros países, su ley más bella, impedirá reducir los costos de la energía para su país, incrementará el déficit fiscal en medio de incertidumbre sobre el resultado de su guerra arancelaria.
Entretanto, al sur del rio grande, en un país del caribe con dos mares y tres cordilleras, las leyes le ponen más dinero en el bolsillo de los ciudadanos más pobres, garantiza la pensión universal, entrega tierra a los campesinos y hace crecer la economía agropecuaria y el turismo, baja la inflación, disminuye el desempleo, incauta toneladas de cocaína, incentiva las energías limpias, y otras cosas más, porque ese país, es el país de la belleza.












