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Domingo 20 de julio de 2025 - 01:00 AM

El agua que nos une

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En Santander, el agua siempre ha sido un aspecto prioritario para todos. Su importancia ha estado presente en las agendas públicas, privadas y comunitarias. Lamentablemente, en los años recientes, este recurso vital se ha convertido en un campo de batalla. La conversación en torno a su protección se ha reducido a una falsa dicotomía, como si tuviéramos que escoger entre conservar el agua o permitir el desarrollo. Esta idea equivocada ha sembrado división y ha impedido construir soluciones compartidas.

Como lo he dicho en ocasiones anteriores, el agua debe ocupar el centro de la conversación. Pero no desde los extremos ni desde la simplificación de discursos prefabricados, sino desde el conocimiento, el análisis riguroso y la corresponsabilidad. Es urgente superar esa visión que asume que todo proyecto productivo en un territorio con recursos hídricos representa automáticamente una amenaza. Esa perspectiva no solo desinforma, sino que también elimina la posibilidad de llegar a acuerdos y posterga las transformaciones que el territorio necesita.

El agua no puede seguir siendo utilizada como argumento para oponerse indiscriminadamente a cualquier iniciativa, ni mucho menos como herramienta para ganar visibilidad política. Su protección es, ante todo, un compromiso colectivo, y su gestión, una oportunidad para avanzar hacia un desarrollo sostenible, equilibrado y con sentido de futuro.

Decir que el agua nos une es mucho más que una consigna. Es una invitación a desmontar prejuicios, a reconocer que todos los sectores —desde las comunidades hasta las empresas— tienen un papel que jugar en su cuidado. No se trata de elegir entre quienes “defienden” y quienes “producen”, sino de construir juntos una agenda estratégica en la que el agua se convierte en el motor del desarrollo de la región.

Si logramos sentar en la misma mesa a quienes piensan distinto pero comparten el mismo territorio, podremos dejar atrás el ruido y darle paso a una conversación madura, con argumentos y con visión. Una conversación donde la sostenibilidad y el desarrollo no sean enemigos, sino aliados. La semana pasada mencionaba la importancia de implementar ese

Pacto por el Agua, promovido por la Gobernación de Santander. Qué mejor escenario que este para poder sentarnos todos en la misma mesa y discutir cuáles son esos proyectos estratégicos, y cómo sacarlos adelante haciendo un uso eficiente y eficaz de los recursos.

Hoy más que nunca, Santander necesita una narrativa que sume, que escuche, que proponga. Porque solo así el agua dejará de dividirnos, para convertirse en lo que siempre debió ser: la causa nos une para construir un futuro más próspero y equitativo.

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