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Martes 22 de julio de 2025 - 01:00 AM

El dolor de la comuna 5

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En esa inconsciente movilidad urbana, la ciudad de Bucaramanga ha venido organizando realidades sociológicas que van desde: la calle de los estudiantes, las autopartes en la carrera 19, el calzado de San Francisco, la vida nocturna en la zona rosa del Chicamocha y cuadra play en cabecera, las ventas de vehículos sobre la carrera 27 etcétera. Todos prestan un útil servicio a propios y visitantes, que con una presencia institucional “seria” se puede evitar incomodar a los vecinos residentes a tal, punto que pierdan valor sus inmuebles.

Estos imaginarios ya son parte de una cultura, que identifica TEMAS con TERRITORIO; que contrario al “miedo” ciudadano, han generado valor agregado a ciertas comunidades.

Pero no todo en Bucaramanga ha sido producto de sus dinámicas diarias. Un sector específico en la importante comuna 5 (Chorreras de Don Juan, Campo hermoso, Alfonso López), viene viviendo desde hace un poco más de 70 años, un estigma que resulta urgente desmontar. El dolor. Se apostó sobre la via de la calle 45, cuando la ciudad se organizaba geográficamente sin planeación institucional. La construcción: de los cementerios, el psiquiátrico y la cárcel modelo sobre 500 metros (carrera 12 a carrera 4), es un testimonio vivo que no deja mentir y golpea sin pausa: la convivencia, la salud mental y desde luego nos ubica en la reflexión más común, cuando se desea comprar un inmueble. ¿Quiénes son los vecinos?.

Intervenir esta realidad física, implica desde luego, darle a la ciudad la oportunidad inmensa de avanzar a modelos más amables. En pleno siglo XXI, es inaceptable que cementerios, psiquiátricos y cárceles estén en el corazón de nuestra ciudad. Tenemos tantas discusiones pendientes, tanto peso cargado sin necesidad alguna, que a veces parecemos una comunidad ciega, sorda y muda.

Es cierto que en su momento resolvieron una necesidad específica, en un tiempo y espacio determinado, pero “hoy”, es una visita que incomoda. Nos corresponde desde esta columna de opinión - como en las pasadas -, invitar a la Alcaldía Municipal, al Concejo Municipal, a los líderes y residentes de la Comuna 5 y a los actores sociales en general a trabajar en una sola voz. En este sentido.

El traslado de la cárcel modelo de Bucaramanga, debe ser la primera tarea de las tres por ejecutar. Imaginémonos en esa gran extensión: un centro deportivo, cultural, de la ciencia y la tecnología. La Bucaramanga del futuro es una discusión inaplazable. La calle del dolor y los amigos de la Comuna 5, merecen cambiar esa conversación cotidiana, donde responden con pena y con rabia que viven a tres cuadras del cementerio, a la vuelta del psiquiátrico, frente a una cárcel.

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