En tiempos en que el sistema de salud colombiano enfrenta retos estructurales como la escasez de personal calificado y la creciente demanda de atención especializada, la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV) demuestra que la mejor forma de fortalecerlo es invirtiendo en educación. Porque no basta con construir hospitales o incorporar tecnología: se necesita formar profesionales con las competencias, la ética y la visión para responder a las necesidades de la población.
Con esa convicción, en 2014 nació la Fundación Universitaria FCV, y en 2016 obtuvo el reconocimiento del Ministerio de Educación como institución de educación superior. Desde entonces, su propósito ha sido claro: fortalecer el talento humano en salud y articular la formación académica con la práctica clínica y la investigación.
Casi una década después, este proyecto es una realidad que impulsa el desarrollo regional y contribuye al país. Desde Santander, hemos consolidado un modelo en el que curar, enseñar e innovar forman parte de un mismo propósito, respaldado por la trayectoria de nuestros dos hospitales universitarios: el HIC en Piedecuesta y el HIC Instituto Cardiovascular en Floridablanca, así como por aliados estratégicos que nos permiten trascender fronteras y transformar el conocimiento en salud para todos.
Cada año, estas instituciones reciben cerca de mil estudiantes de pregrado y posgrado, procedentes de distintas regiones de Colombia y de países como Brasil, Chile, México y Perú, quienes acceden a escenarios de práctica de alta complejidad. Esta interacción enriquece nuestro trabajo y reafirma el valor de integrar docencia y servicio. Con la Fundación Universitaria FCV, este proceso se fortalece: los futuros profesionales podrán formarse académicamente con nosotros y vincularse a entornos reales de atención desde el primer día.
Los resultados de este proceso ya son tangibles. Hemos graduado técnicos laborales en Auxiliar de Enfermería y Auxiliar Administrativo en Salud, quienes hoy fortalecen los equipos asistenciales de la región. También avanzamos en el entrenamiento avanzado de Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO), que ofrece experiencia directa en la unidad más grande de Latinoamérica, y con el primer programa en Colombia para cirujanos hepatopancreatobiliares, cuyo primer especialista se graduará a principios de 2026.
En las próximas semanas inicia la primera cohorte de especialistas en Anestesiología, seguida de Epidemiología Clínica y Pediatría. Actualmente, se encuentran en desarrollo programas en Terapia Respiratoria y Enfermería y especializaciones en Medicina Interna, Medicina Familiar, Neurología, todos orientados a responder de manera estratégica a las necesidades del sistema de salud.
Uno de los pasos más importante es la alianza con la Universidad Santo Tomás para la creación de una nueva Facultad de Medicina en el oriente colombiano. Un proyecto que integrará la excelencia académica universitaria con la tecnología y experiencia clínica de nuestros hospitales que son referencia en atención cardiovascular, trasplante de órganos, implante de corazones artificiales, terapias avanzadas como ECMO, cirugía robótica, manejo del ACV y cáncer. Muy pronto, esta oferta académica estará disponible.
A esta visión se suma un hito reciente: la colaboración con Mayo Clinic. Aprender la institución más prestigiosa del mundo abre nuevas oportunidades para ampliar capacidades, incorporar modelos de atención innovadores y replicar prácticas exitosas a nivel internacional. No es únicamente un sello de calidad: es la posibilidad de que estudiantes, docentes y profesionales colombianos se nutran de conocimiento de clase mundial y lo pongan al servicio de la gente.
Así, este proyecto educativo, como muchas de las iniciativas que nacen en el ecosistema de la FCV, nos recuerdan que Santander es sinónimo de grandeza. Aunque el camino puede ser largo, la perseverancia demuestra que es posible alcanzar metas que transforman vidas. El país necesita un sistema de salud más sólido, y en ese compromiso, cada alianza, cada programa y cada paso que damos está orientado no solo a cuidar vidas, sino también a formar a quienes continuarán haciéndolo para el bienestar de la sociedad.












